Facultad de Ciencias Médicas imparte taller de primeros auxilios psicológicos

Foto: Delmer Membreño. El apoyo de los amigos, de la pareja y familiares es importante, debemos estar atentos a las señales de suicidio.

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM), junto con el apoyo de la Iniciativa Multidisciplinaria de Investigación y Servicios (IMIS) y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS), realizaron un evento de conferencias llamado “Suicidio: Prevenir es Preguntar”. Como parte de la programación, impartieron un taller de primeros auxilios psicológicos.

Esta cátedra fue impartida por la licenciada Isabel Cruz, quien es egresada de la Carrera de Psicología de la UNAH y actualmente cursa la Maestría en Cooperación Internacional y Gestión de Proyectos de Desarrollo. También es miembro activo de la IMIS y del Grupo de Investigación Neurociencias Aplicadas (GINA).

Durante la conferencia, la joven psicóloga se refirió a las distintas herramientas que deben ser utilizadas para socorrer a una persona que esté atravesando una crisis psicológica y cómo intervenir en el caso que esta quiera cometer suicidio.

Una crisis psicológica se entiende como una reacción conductual, emocional, cognitiva y biológica de una persona ante un evento precipitante, que produce un estado temporal de trastorno psicológico. Existen muchos factores que pueden provocar una crisis en una persona, entre ellas se encuentran el duelo, estar o tener un familiar interno en hospital y cualquier situación que provoque sentir malestar emocional.

Existen diferentes signos y síntomas que se pueden identificar en una persona que está pasando por una crisis psicológica. Los síntomas son, malestares físicos o mentales que presenta una persona y se pueden notar a simple vista. En cambio, los signos son indicios de algún padecimiento del individuo y deben ser identificados por profesionales del área de salud.

Según la experta Cruz, es importante tomar 4 consideraciones generales antes de abordar una persona que se encuentra considerando el suicidio. Estas son: la clave suicida verbal, son los signos de alarma que la persona emite de forma verbal; identificar las ambivalencias, por ejemplo, tener ganas de desaparecer a causa de problemas, pero no de morir; medios mortíferos, mencionan con que arma o que medio quieren ejercer la acción de suicidio; y el apoyo social que es brindado por amigos y familiares a la persona, demostrando así las cosas positivas de la vida.

También existen señales de desestabilización personal, entre estas se encuentran:

  1. Ojos cristalinos y mirada ausente con pérdida de concentración.
  2. No responde a las preguntas u órdenes verbales.
  3. Desorientación.
  4. Respuestas emocionales intensas (llanto e hiperventilación)
  5. Comportamiento de búsqueda desesperada, que es aquella sensación de querer salir corriendo.

Es necesario tener claro que, para socorrer personas de intentos suicidas, existen dos modelos de intervención. Estos modelos son la terapia multimodal para crisis y los primeros auxilios psicológicos (PAP).

La terapia multimodal para crisis es aplicada por profesionales del área mental, el tratamiento puede durar de semanas a meses. Entre sus metas se encuentra resolver la crisis, solucionando la causa que la haya provocado.

Los PAP pueden ser brindados por cualquier persona que esté entrenada para darlos, tiene una duración de minutos que podrían ser horas. Tiene como objetivos: reducir la mortalidad, hacer que la persona vuelva en sí y brindar apoyo. Este método se divide en 5 pasos:

  1. Primer contacto: se busca reducir el aturdimiento emocional y que el paciente se sienta apoyado y aceptado.
  2. Analizar las dimensiones del problema: examinar la razón que ha llevado al individuo a adaptar este comportamiento y qué decisiones se deben tomar a corto plazo.
  3. Analizar posibles soluciones: identificar una o más soluciones para necesidades inmediatas o posteriores.
  4. Ejecutar soluciones inmediatas.
  5. Dar seguimiento.

Es necesario hacer énfasis en que este método no resuelve las crisis a largo plazo, solamente es para estabilizar emocionalmente a la persona afectada, evitando así que tome una decisión fatal. Lo más recomendable siempre es que un profesional se haga cargo del tratamiento del afectado.

Para finalizar, Cruz recomendó que al tener sospecha de un amigo o un familiar que pueda tener una enfermedad mental, suicida o se autolesiona, se debe acompañar a la persona para hablar con un adulto de confianza y animarla a que busque ayuda de un profesional de la salud.

 

 

 

 

 

 

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