Grupo de Investigación Filológica UNAH realiza viaje para recabar información in situ de los ritos religiosos de los lencas

Rezadores lencas en actividad religiosa étnica, fotografía por Miguel Barahona.

Los profesores investigadores Wendy Cálix, Julio Ventura y Miguel Barahona, realizaron un viaje a regiones de los departamentos de Intibucá y Lempira, con la finalidad de recabar información in situ sobre los ritos religiosos todavía observados por la etnia lenca.

El Departamento de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) cuenta con una extensa experiencia relacionada con trabajos  pioneros en el  campo étnico investigativo de los distintos pueblos originarios del país, comenzando en el año de 1979, cuando en la zona lenca profesores y estudiantes de la carrera y el departamento realizaron diversas investigaciones lingüísticas y literarias, expandiéndose a lo largo de los años a otras zonas étnicas de Honduras, las cuales culminaron con distintas tesis de trabajo y múltiples publicaciones que a lo largo de los años han servido de base para distinguidos investigadores nacionales e internacionales.  

El recorrido fue de aproximadamente 500 km de ida y regreso, cuya ruta atravesó cuatro departamentos del occidente de Honduras. Este viaje fue efectivo debido al eficaz acompañamiento, dirección y coordinación del antropólogo Jorge Federico Travieso. En esta jornada se documentó videográficamente, también en audio y fotografía, todas las etapas de la romería de una rezadora y dos rezadores lencas, que inició en Yamaranguila, Intibucá y culminó en Tomalá, Lempira.  

A continuación una reseña de la investigación que aborda de forma primaria los temas de trabajo que acompañarán una de las líneas de trabajo del Grupo de Investigación Filológica UNAH, a realizar durante el presente año.

Viajeros a Tomalá, Lempira. Fotografía por Sohani Reyes.

Viajeros a Tomalá, Lempira. Fotografía por Sohani Reyes.

De Yamaranguila a Tomalá

Por Julio Ventura

La cultura lenca siempre nos sorprende en vista que encierra situaciones que no están a simple vista, cuando el lingüista costarricense Adolfo Constenla (1991) dice que la lengua lenca pertenece a las familias linguisticas del área intermedia, hace dar un giro inverso de sur a norte.

A través del método comparativo, se demuestra que muchos pares de palabras tienen afinidades con el lenca de Honduras y el lenca de El Salvador, cuando estudiamos la toponimia observamos que el nombre de lugares muy próximos tienen tres nombres diferentes de tres lenguas como el náhuatl, lenca y matagalpa, como por ejemplo Tomalá, Soroguara y Danlí.

Romeristas saliendo de Tomalá a Yamaranguila. Fotografía por Miguel Barahona.

Romeristas saliendo de Tomalá a Yamaraguila. Fotografia por Miguel Barahona.

Dentro de la cultura lenca sobresalen los rezadores y rezadoras en todo el occidente de Honduras. Un rezador es un chamán, una personita, un principal, un curandero, en fin, una persona muy espiritual, también entre ellos se conocen como tamatín o tamatina. Tamatín es una palabra náhuatl que procede de tlamaniliztli que significa el conjunto de conocimientos de las cosas divinas, este conjunto de conocimientos pertenece a un pueblo sabio que conserva el recuerdo de un pensamiento ancestral que tan bien ha mantenido a través de sus mitos y su conciencia histórica en una forma de sustrato o sincretismo religioso y social.

En Yamaranguila siempre se ha contado con la presencia de rezadores y rezadoras que podemos recordar a excelentes tamatines como: Ticha Reyes, Moisés Pérez Vásquez, Octavio García, Juan López, José Gabino Manueles, Tránsito Gómez, todos ellos ya fallecidos. Hoy, en día, dentro de la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés de Yamaranguila se cuenta con tres rezadores: Lucas Gómez, de Guascotoro, Desiderio Rodríguez, de Siquire, y Domitila Reyes, de Yapampuque. Todos ellos muy comprometido con el funcionamiento de la organización lenca de la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés.

Lucas Gómez y Desiderio Rodríguez, ambos rezadores lencas. Fotografía por Miguel Barahona.

Lucas Gómez y Desiderio Rodríguez, ambos rezadores lencas. Fotografía por Miguel Barahona.

Don Lucas Gómez es un rezador con una vocación innata que recibió desde niño en vista que fue huérfano y sufrió un proceso de pruebas que fueron confirmadas por la virgen.

Desde joven visitó el Santuario de la Virgen de los Remedios ubicado en el municipio de Tomalá, Lempira. Pues, tenía 20 años de no visitar a la Virgen de los Remedios y dentro de sus promesas estaba visitar a la Virgen para agradecerle los favores recibidos.

Don Desiderio Rodríguez es un rezador y curador naturista de Siquire que ejerce la función de alcalde auxiliar de la Vara Alta de Moisés de Yamaranguila, desde 2019. Realiza composturas, rezos y curaciones en todo Yamaranguila. Además, es un devoto de la Virgen de los Remedios, el cual al momento de realizar la curación coloca una imagen de la Virgen de los Remedios junto al lecho.

Doña Domitila Reyes es una rezadora de Yapampuque, Yamaranguila, que recibió todos sus conocimientos de su madre, la reconocida tamatina, Ticha Reyes. Tiene en su hogar un altar en el que sobresalen las imágenes de San Francisco de Asís  y la Virgen de Santa Lucía, patrones de Yamaranguila, al contar con dos santos patrones se puede observar la dualidad mística del pueblo de los nahuas como es el culto a Ometeol, que es el dios de la dualidad, representados en Ometecuhtli (Señor dual) y Omecihuatl (Señora dual), que habitaban en Omeyocán, el lugar de la dualidad, todo esto es el pensamiento y cosmovisión de los nahuas. En el Códice Florentino encontramos la siguiente oración: “Seguirás a quien es Madre tuya, Padre tuyo, el Sol, el Señor de la Tierra, por ventura te acercarás a las águilas, los tigres, los esforzados, los que alegran, invocan al sol, animoso, águila que asciende.”

Domitila Reyes en el altar de su morada. Fotografía por Miguel Barahona.

Domitila Reyes en el altar de su morada. Fotografía por Miguel Barahona.

Pues, planificada la romería, se salió de Yamaranguila a Tomalá el 17 de diciembre utilizando la ruta más larga en vista que se ignoraba el estado de la carretera por la vía más corta, que es por el municipio de Erandique. La ruta más larga es Yamaranguila, San Juan, Gracias, Santa Rosa de Copán, Valle de Sensenti, San Marcos de Ocotepeque, Tambla y Tomalá. Los que realizan la peregrinación a pie utilizan la ruta de Erandique, en la que tardan cuatro días en llegar, un día de estadía y cuatro días de retorno. El día de la Virgen de los Remedios es el 18 de diciembre de cada año.

Tomalá es un típico municipio del occidente de Honduras que cuenta con un santuario dedicado a la advocación de la Virgen de los Remedios. La Virgen de los Remedios es una fe del pueblo lenca de Honduras, a través del camino se van escuchando testimonios de ese esfuerzo por contar con salud, alegría y buenas cosechas.

Asimismo, es obligatorio asistir al posito de la Virgen, al pie de una enorme roca.

Tomalá viene de la voz náhuatl Tonacatecuhtlhi, de Tonatiuh es el que hace el día, el que da el calor. Tonatiuh se descompone en varios morfemas: Tona (dar calor), tiuh (es la acción extraordinaria que produce el calor y el día.) Es el lugar donde nace el sol. Los nahuas, los mexicas o los aztecas, como se le conoce, es el pueblo del sol. Tonatiuh es el dios del sol. Es curioso que el pueblo se llame Tomalá y no Tonalá. La evolución lingüística del fonema nasal, alveolar, sonoro /n/ a nasal, bilabial, sonoro /m/, la nasalidad y sonoridad de los dos fonemas hace posible la neutralización de/ n/ a /m/. En la clasificación de los sonidos de la lengua náhuatl y de la lengua lenca están muy bien diferenciados y con su respectiva oposición fonética. El área cultural de Mesoamérica tiene una enorme influencia de los mexicas con su lengua náhuatl, es así que se registran varios comunidades: Tonalá, Jalisco, México/ Tonalá, Chiapas, México / Tonalá, San Marcos, Guatemala /Tonalá, Chinandega, Nicaragua y Tomalá, Lempira, Honduras.

En Yamaranguila, investigadores de la UNAH con Jorge Travieso. Fotografía por Wendy Calix.

En Yamaranguila, investigadores de la UNAH con Jorge Travieso. Fotografía por Wendy Calix.

En el estudio de la religiosidad popular de Tomalá y Yamaranguila se descubre que en verdad se ha perdido el primer elemento de la cultura de un pueblo como es el de la lengua, y en este caso de la lengua lenca, aun así existe en todo el occidente de Honduras un fuerte sincretismo cultural, un sustrato cultural en todos los órdenes como el  campo de la medicina natural, en la agricultura, en el pensamiento, en los mitos, en las historias, cuando todos pensábamos que todo el sustrato era mesoamericano, nos sorprende la idea que la lengua tiene una influencia de las familias lingüísticas del área intermedia. No obstante, en la ruta de Yamaranguila a Tomalá se registran los siguientes topónimos: Quelaza, Siquire, Cololaca, Malalaca, Mapulaca, Canguacota, Gualjoco, Suntulín, Ahuate, El Acán, Sensenti, Coalaca, Arcagual, Arcilaca, Gualcuca, Mejocote, Cangual, Mangual, Toco, Maiquira, Calán, Calanterique, Canquigüe, Calan, etc.

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