Falencias del sistema eléctrico nacional podrían ocasionar graves repercusiones a Honduras, afirman expertos

Un apagón regional de más de dos horas se produjo la tarde de este miércoles 7 de julio, afectando simultáneamente a Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, debido a una falla de origen desconocido en la red eléctrica de Centroamérica.

En un breve comunicado, el Centro Regional de Coordinación de Transacciones de Energía del Ente Operador Regional (EOR) del Mercado Eléctrico de América Central, con sede en San Salvador, indicó que ante dicha falla en el sistema y la operación de las tres etapas del esquema de protección automática de carga por baja frecuencia, se generó la apertura de las interconexiones eléctricas regionales, lo que provocó el apagón total en Honduras y Nicaragua, quedando únicamente interconectadas las áreas de control de Costa Rica y Panamá. La pérdida de demanda registrada se estima fue de aproximadamente 2,400 megavatios (MW), equivalente al 30% del cómputo previo al evento que ascendía a 8,300 MW.

Aunque información preliminar indica que la falla inicial se originó en las líneas de transmisión entre Aguas Calientes y Toncontín, construidas por la empresa Luz y Fuerza de San Lorenzo S. A. de CV (Lufussa), 24 horas después el Operador del Sistema (ODS Honduras) todavía no brinda un informe oficial respecto a qué pudo haber activado las protecciones de dicho bloque de energía renovable.

“Esas dos líneas como que se abrieron y eso hizo que todo el bloque de generación de energía de esa zona se desconectara del sistema hondureño; eso pudo haber sido el inicio de los eventos que vinieron después. Se está esperando que el ODS dé esa información a través de la ENEE, transmisión que va al sitio a ver esas protecciones y descargar los datos, pero no lo han hecho público todavía”, manifestó el docente de la Carrera de Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Dennis Rivera.

Con respecto a la frecuencia en que ocurren estos incidentes, el especialista recordó que en Honduras el apagón nacional más reciente se registró en mayo de 2020, debido a “un evento transitorio” en el Sistema de Interconexión Nacional, tras otro similar en septiembre de 2019, por un fallo en el servicio de interconexión regional que llega desde Nicaragua.

En ese sentido, atribuyó como principal causa el débil sistema eléctrico hondureño, que poco o nada ha crecido en los últimos años y cuyas falencias podrían ocasionar graves repercusiones para el país, desde sanciones económicas progresivas, conforme a las pérdidas ocasionadas, hasta el aislamiento energético por parte del EOR para evitar más incidentes y daños en los sistemas de los demás países centroamericanos.

“Desde el año 2006 no hay nuevas subestaciones, nuevos transformadores o nuevas líneas para fortalecer la red, y por eso se dan muchos apagones locales en ciudades como San Pedro Sula por ejemplo, o nacionales y regionales como el de aye por la deficidad de la transmisión”, acotó.

Mientras tanto la situación deficitaria de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) es cada vez mayor, y el ente regulador nacional aún no ha creado un reglamento que permita a los posibles inversionistas privados u organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial conocer el mecanismo y el tiempo de retorno de la inversión, retrasando la ejecución de proyectos como el denominado apoyo al programa nacional de transmisión de energía eléctrica.

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