Francisco Durón, un legado de las letras, entrega y enseñanza

Un capítulo de ilustres abogados y poetas se ha cerrado hoy con el fallecimiento de Francisco Guillermo Durón Ugarte, nieto de Rómulo E. Durón exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, el mismo que escribió el Himno a Centroamérica “La Granadera” y por el cual en su honor lleva el nombre el Edificio F1 de Ciencias Sociales; hoy solo quedan su esposa doña María Cristina Ugarte, hijos, nietos y bisnietos quienes lloran su partida, pero portan su apellido con orgullo.

Don Francisco fue hijo del doctor Guillermo Durón, un prominente farmacéutico que fungió como primer decano de la Facultad de Química y Farmacia, además fue sobrino de Jorge Fidel Durón exrector de la UNAH y tío de Juan Antonio Medina Durón, por quien lleva el nombre la biblioteca de la Universidad Pedagógica de Francisco Morazán.

Durón dedicó su vida a enseñar en la Facultad de Derecho de la UNAH-VS, impartiendo asignaturas como Filosofía del Derecho, Ética Jurídica y Notariado; hoy sus estudiantes lo recuerdan con mucho cariño mencionando siempre su rectitud sin tacha, su jovialidad y su carácter ameno.

Juez de Letras, magistrado de la Corte de Apelaciones y Corte Suprema de Justicia, notario, cuentista y también poeta, pues no se puede desconocer la pasión que tenía por las letras y los poemas.

En el 2007 publicó su único libro Cuento y verso, cuyos ejemplares se vendieron también en la Librería Universitaria de la UNAH. La obra estaba compuesta por 54 poemas y 14 relatos, pero se debe mencionar que solamente son una fracción de todos aquellos que se encontraban escritos en hojas sueltas de papel o incluso en servilletas, porque así son los poetas, escriben cuando se inspiran.

“No tengo reglas para escribir en mi pensamiento, mi sentimiento y la rima”, dijo Durón en la entrevista que le hizo diario La Prensa en el 2007, en donde el mismo comentó que su poesía estaba inspirada en su familia, siempre tenía una palabra dulce para su esposa, una mano y un gran amor para sus hijos, nietos y bisnietos, una lealtad para sus amigos y un ejemplo para todo aquel que lo conoció.

“Pensemos en un Dios que a todos ama, en los seres queridos que enlazamos, no habrá frío ni dolor si existe llama, cuando al lugar del cual venimos regresamos”, es un fragmento del poema Axioma, de Francisco Guillermo Durón.

El maestro, abogado y poeta vivirá en el recuerdo de quienes compartieron grandes momentos y que con su ejemplo y su positivismo fueron una oda la vida.

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