Gavia presenta "Mujeres de arena", una exposición simbólica de las violencias

Una de las 23 obras de arte que conforman la exposición.

La Galería Virtual de Arte (Gavia), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), cerró su agenda correspondiente al mes de marzo con una serie de actividades artísticas y culturales, entre ellas la exposición temporal “Mujeres de arena”, de Gustavo Armijo.

A criterio de la representante del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), Gilda Rivera, a través de las 23 obras de arte que conforman la colección, el artista plasma de manera simbólica los diferentes tipos de violencia de la que la población femenina es víctima, en una sociedad donde es vista como objeto e incluso como basura.

“En esas obras de arte las violencias contra la mujer son ejercidas simbólicamente por animales grotescos. Vemos cómo aves de rapiña o lobos se están ensañando contra los cuerpos de las mujeres; cómo los cuerpos son tirados a los cestos de la basura, lo que de alguna forma simboliza lo que la sociedad, una sociedad cruel, devastadora para la cual somos objetos sexuales y en alguna medida, basura, pretende hacer con nosotras, con nuestros cuerpos: vernos como despojos”, manifestó durante su intervención introductoria en el referido espacio liderado por el Centro de Arte y Cultura (CAC).

“Sí, son crudas porque la noticia es cruda, el pensamiento nos hace reflexionar y decir ya basta; es una verdad que en mi caso la digo a través de las imágenes. He venido trabajando en esos temas que duelen todos los días, el enemigo está ahí y acecha, y el trabajo de denuncia también lleva dolor, pero es una forma de manifestarse”, respondió el autor.

Al respecto la egresada de la Carrera de Psicología de la UNAH resaltó que a pesar de tratarse de “imágenes crueles, duras, devastadoras que golpean el alma”, en medio de ellas se encuentran muchos símbolos de esperanza, como por ejemplo, una flor en la mano de una mujer o la Luna fiel y mujeres reafirmando su derecho de decidir sobre su cuerpo.

“Las mujeres podemos ser arena que se borra fácilmente con la arremetida de las olas, del viento o de las mismas pisadas de la gente que puede caminar sobre ella; especialmente somos arrasadas por la obra de los humanos, los humanos del colectivo hombres, pero de esas arenas han surgido, siguen surgiendo y surgirán las esculturas, los colores en lienzo, la multiplicidad de colores de las mujeres que bajo la luz de la Luna nos juntamos para forjar esperanzas, sueños y vida”, concluyó.

Un problema de país

Rivera recordó la deuda histórica del Estado de Honduras con las mujeres en materia de derechos humanos, especialmente con el derecho a una vida libre de violencia, lo cual se traduce en la manifestación de relaciones de poder desiguales con respecto a los hombres y con impacto negativo en la vida de quienes la viven, de quienes logran sobrevivir y también de quienes mueren asesinadas, de sus familias y su comunidad.

Según manifestó, aunque esta violencia machista no distingue posición social, edad o nivel educativo, los datos evidencian que las principales víctimas son mujeres empobrecidas, mujeres con pocos estudios formales, desempleadas o con empleos muy precarios, muchas de ellas madres solteras con varios hijos y el índice de impunidad supera el 95%, adicional a los hechos no denunciados.

“Honduras, aunque con avances formales y de reconocimiento, sigue estando al inicio de la lista de los países en los cuales las mujeres son asesinadas brutalmente por el hecho de ser mujeres. Siempre vemos cómo la brecha entre la letra escrita y la realidad en vez de disminuir con los años tiende a incrementar. Si bien es cierto, las violencias también afectan a los hombres, en las mujeres se han naturalizado y la sociedad las reproduce, las estimula y muchas veces se hace de la vista gorda; el factor de riesgo o vulnerabilidad es ser mujer y los perpetradores son hombres”, expuso.

El Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) establece que entre enero y noviembre de 2020, a pesar de las restricciones de circulación debido a la pandemia de COVID-19, cada 27 horas con 10 minutos una hondureña perdió la vida de forma violenta en el país, sumando 299 homicidios en dicho período.

Durante los primeros dos meses de 2021, mientras tanto, el Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres del CDM documentó que ese lapso entre cada hecho se redujo a 17 horas con 36 minutos. Entre el 1 de enero y el 6 de marzo este organismo contabilizó 63 asesinatos y el país continúa ocupando los primeros lugares de América Latina en cuanto a embarazos en adolescentes, con una tasa de 101 nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años, muchos de ellos producto de la violencia sexual. Con base en dicho panorama, la feminista se mostró preocupada ante la priorización de la inversión militar, por sobre la seguridad ciudadana, especialmente de los grupos vulnerables, a través de políticas de prevención y atención de las violencias en general.

El artista y su obra

Gustavo Armijo es un hondureño con experiencia en dibujo, pintura, fotografía y escultura, con estudios internacionales que a lo largo de los años le han permitido integrarse a talleres y proyectos colectivos con fines estético-políticos. A criterio de los conocedores y del propio artista, cada una de sus líneas, trazos, formas y texturas son un manifiesto metafórico y sensible de denuncia social.

La exposición "Mujeres de arena" estará disponible hasta el 25 de mayo en https://linktr.ee/cac_unah, como un aldabonazo a la conciencia para despertar la humanidad de la indiferencia y la ceguera.

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