Graduaciones UNAH: los rostros de la felicidad y la excelencia

Fotos: Delmer Membreño.

Las manifestaciones de afecto y los rostros de felicidad pudieron observarse por doquier durante la ceremonia de graduación pública desarrollada este miércoles 22 de marzo en el Palacio Universitario de los Deportes.

Más que los vestidos y los trajes, fueron las lágrimas de felicidad por una meta cumplida, los aplausos, gritos, abrazos y detalles los que engalanaron el ambiente, un ambiente que no se vivía en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) desde finales de 2019, pero que se retomó este día bajo las más estrictas medidas de bioseguridad, cumpliendo el sueño del primer grupo de los 2,595 egresados de las diferentes carreras que recibirán su título profesional esta semana, y el de sus seres queridos.

Uno de ellos es Orlando Membreño, graduado con excelencia académica de Informática Administrativa, quien dedicó su triunfo a su familia y amigos y describió la ocasión como un sueño hecho realidad, considerando las dificultades superadas para llegar a este inolvidable momento tras dos años de entrega por ventanilla.

“Poder celebrar la graduación y compartir con nuestra familia y con esos compañeros que a lo largo de nuestra carrera se convirtieron en amigos o hermanos es un sentimiento muy bonito. Estar culminando esta meta es un verdadero, orgullo pero hay que seguir creciendo tanto a nivel personal como profesional y darlo todo sin perder la humildad”, dijo.

De manera similar se expresó la graduada de Administración de Empresas y primera profesional universitaria de su familia, Ena Barahona, originaria de Reitoca, Francisco Morazán, quien con evidente felicidad y luciendo su medalla relató a Presencia Universitaria que para poder costear sus estudios tuvo que combinar su vida universitaria con la laboral, pero eso no fue un obstáculo para lograr su objetivo.

Por su parte los señores Misael Avelar y Marlene Godoy, aunque reconocieron sus esfuerzos como padres en la formación de la joven María José Avelar Godoy, agradecieron a Dios la oportunidad de ser un baluarte en su vida y poder estar presentes en la anhelada graduación.

“Nos sentimos sumamente orgullosos y agradecidos con Dios porque podemos ver su gloria en nuestra hija en estos tiempos donde es difícil que los jóvenes puedan tener un horizonte. Parecía algo imposible, pero tenemos el privilegio de compartir este logro con ella como lo había soñado, en este lugar y en un acto tan significativo”, manifestaron.

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