Historiador Pedro Quiel presenta investigación sobre proyecto de diputación provincial en Comayagua

Esta investigación es uno de los trabajos más recientes de Quiel.

En el marco de las actividades conmemorativas al 43 aniversario de fundación de la Carrera de Historia, el historiador Pedro Quiel brindó este viernes 30 de octubre de 2020 la conferencia denominada “El proyecto de diputación provincial en Comayagua en 1820, antesala de un conflicto”.

De acuerdo con lo expuesto por el pasante del doctorado en Historia, del Colegio de Michoacán, México, en torno a uno de los procesos ocurridos al término de la época colonial en Honduras, las diputaciones provinciales fueron de las últimas corporaciones que se crearon durante el régimen colonial y representaban una de las últimas pugnas o negociaciones por redistribuir la participación de los americanos en el gobierno local y provincial.

Algunos apuntes en torno a dicha temática abordada por Quiel en uno de sus recientes trabajos de investigación, desde la historia del Derechos español la creación de dichos modelos fue avalada por las juntas instauradas durante la invasión francesa; desde los territorios americanos, mientras tanto, se atribuye al diputado novohispano José Miguel Arispe, con instrucciones dadas al diputado de Guatemala, Antonio Larrazábal, según las cuales debían conformarse por sujetos propuestos por los ayuntamientos, con conocimientos en cuestiones relativas a los ramos de policía, hacienda, guerra, fomento a la agricultura, industrias, arte, comercio “y todo de cuanto concierne a los progresos, felicidad, y tranquilidad de los moradores”.

Según expuso, los debates en las cortes de Cádiz giraron en torno al número total de diputaciones que serían creadas en América, la cantidad de diputados que las compondrían y las relaciones entre la diputación provincial, el jefe político y los ayuntamientos constitucionales. Las disputas entre los diputados americanos y peninsulares, mientras tanto, reflejan un balance entre la búsqueda por tomar rienda de los gobiernos provinciales y el recelo peninsular hacia los grados de autonomía que pretendían alcanzar.

Anotaciones respecto a las cortes de Cádiz indican que los diputados Larrazábal y Florencio Castillo, este último de nacionalidad costarricense, tendrían protagonismo en las discusiones relativas a las diputaciones provinciales, mostrando su temor al federalismo bajo el argumento de que “en la nación no había más representación que la del congreso nacional y los ayuntamientos no eran cuerpos separados sino subalternos del poder ejecutivo”. En consecuencia, el decreto del 23 de mato de 1812 dispuso que la creación de seis nuevas diputaciones: Cusco, Charcas, Quito, San Luis Potosí, Guanajuato y León en Nicaragua.

En torno a la instalación de la primera diputación provincial en 1812, las reformas constitucionales desde Cádiz evocaron la presencia de una dualidad entre la fidelidad a la corona y las expectativas de cambio, provocando disputas por la soberanía individual y las parciales, divisibles y de cuerpos o comunidades y el retraso del proceso electoral fue utilizado como medio para evitar las pretensiones del ejercicio de la soberanía que asumían los ayuntamientos constitucionales de las provincias.

Quiel señaló que, tras los debates en el seno de las cortes, en el Reino de Guatemala se establecieron las diputaciones provinciales de Nicaragua y de Guatemala; la de Guatemala inició sesiones el 2 de noviembre de septiembre de 1813 y se conformó de la siguiente manera:

Captura v4

Diputación provincial de Comayagua

Respecto a la instalación de la diputación provincial de Comayagua siete años después, el conferencista reveló que el 5 de noviembre, luego de todos los protocolos establecidos, Juan Esteban Milla fue electo como diputado a cortes y Dionisio de Herrera como su suplente. Al día siguiente debía elegirse al representante de Comayagua a la diputación provincial de Guatemala, pero dicha elección de vio detenida por la irrupción de un crecido número de personas que exigían la ejecución del artículo 325 de la Constitución, el cual establece que en cada provincia habría una diputación provincial para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior.

Los datos historiográficos expuestos por Quiel evidencian que “los electores trataban de calmar el grito general con que el pueblo alto y bajo de esta ciudad, reunido en la puerta de la sala y aun dentro de ella misma, pide a una voz se elija junta de competente número de individuos para instalar en este suelo la (diputación) provincial”.

La respuesta desde Guatemala se detalla a continuación:

Captura 2

La disolución de la diputación provincial tuvo su origen a partir de que ayuntamientos como Tegucigalpa, Los llanos de Santa Rosa y Trujillo se negaron a reconocerla y esta no reasumió sus sesiones a principios de 1821, asimismo, uno a uno los electores narraron como habían sido presionados en la elección y se negaron a viajar a Comayagua nuevamente para elegir al diputado provincial correspondiente, prefiriendo esperar la respuesta de las propias cortes. Una última reforma vía decreto estableció que debía instalarse una diputación provincial en cada una de las intendencias y a partir de ahí el ayuntamiento de Danlí pidió su propia diputación.

Ante la amenaza armada de Comayagua, el 6 de noviembre de 1821 el cabildo de Choluteca recomendó resistir al clamor unísono de América, establecer nuevas autoridades cargar los pueblos de tributos, imponer pena de muerte arbitrariamente tomar disposiciones alarmantes, amenazar con la fuerza a Tegucigalpa y ostentar el despotismo, asegurando que en cada individuo de Choluteca tiene la patria un agente infatigable y un militar invencible.

“Se nos hace ver también que marchamos a pelear contra Guatemala y Tegucigalpa sin saber la causa de esta guerra, pues como ciudadanos libres e independientes debemos tener voto en un negocio de tanta importancia en el que ya vemos encendida la guerra en que no hemos tenido parte”, fue la postura de las milicias de Santa Bárbara.

Noticias relacionadas:

Comentarios