Historiadora expone sobre el rol protagónico de las mujeres en el proceso de emancipación de Centroamérica

Momento de la participación de la historiadora Anarella Vélez.

En el marco de la celebración de los 200 años de la Independencia de Honduras, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) a través de la Unidad de Vinculación de la Facultad de Ingeniería y la Comisión Universitaria para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Honduras (Cubiceh), realizó este día la conferencia "Las mujeres en el Bicentenario".

El evento se desarrolló de manera virtual mediante la plataforma de Microsoft Teams, retransmitido por Facebook Live, a cargo de la doctora Gloria Anarella Vélez, docente investigadora de la Carrera de Historia, escritora e integrante del Cubiceh.

La exposición se orientó en rescatar la memoria histórica de Honduras con visión de género, como destacar el papel preponderante de las mujeres que participaron en el proceso de emancipación de Centroamérica. https://fb.watch/7TvPhn_k9d/

Previo a su comparecencia, manifestó que en el país se deben impulsar políticas públicas encaminadas a fortalecer la institucionalidad, donde el presupuesto nacional tenga una mirada a favor de los derechos de la mujer hondureña, como la necesidad de seguir luchando por una igualdad y equidad de género.

“Esto pasa después de 200 años en el que las mujeres estamos conmemorando junto a los hombres el proceso de emancipación política de 1821 del dominio español. La historia que se aprende en nuestro sistema educativo y a través de los libros, acerca de este hecho histórico, ha sido escrita desde un punto de vista muy masculino, militar, patriarcal, que excluye los aportes de las mujeres, de los y las indígenas, de las negras y los negros, etc., entonces nosotras tenemos que reconsiderar el estudio de todos estos grupos en los procesos de emancipación”, expresó la conferencista.

Conferencia

Relató que para esa época la transmisión de información, en el caso de las mujeres, se efectuaba a viva voz, contándose entre ellas lo que estaba ocurriendo del fenómeno independentista, como resultado de relatos de sus esposos, padres, hermanos e hijos. Sin embargo, lamentó que este proceso los hombres históricamente siempre lo han calificado de manera peyorativa como “chismes”, pero que cuando el hombre habla sí se le considera como transferencia de información.

Dentro de los datos curiosos descritos por Vélez, fue que debido al tipo de vestuario que utilizaban las mujeres en el siglo XIX, donde usaban largos faldones, esto permitía que se pudieran transportar de manera oculta un sinnúmero de cosas entre ellas: armas, alimentos, cartas, etc. y como la ética de aquella época, o la moral no permitía levantarle la falda a una mujer, las mujeres fueron muy buenas transmisoras de información.

Compartió el legado de Dolores Bedoya de Molina, esposa de Pedro Molina, mujer considerada prócer de la Independencia del hermano país de Guatemala, por ser la única mujer en formar parte del movimiento independista centroamericano. Además, comentó que ella fue la madre de algunos soldados que lucharon a la par de Francisco Morazán.  

“Eran muy pocas las mujeres excepcionales que aprendieron a leer y escribir, por ejemplo, sabemos sobre la madre de Francisco Morazán, Guadalupe Quezada Borjas, como de las hermanas de Dionisio de Herrera, de José Cecilio del Valle, sobre estas último existen documentos firmados por ellas, quedando evidencia de la caligrafía de estas mujeres. Es decir, eran muy pocas las mujeres que sabían leer y escribir, solo eran aquellas mujeres de familias económicamente dominantes, ya que se les incentivó para recibir una educación más allá de la que se les proporcionaban en los conventos o en los beaterios, que eran esas casas donde vivían ciertas religiosas en comunidad para la reflexión cristiana”, explicó la académica.

Asimismo, expuso sobre la vida de Micaela Josefa Quezada Borjas, esposa de Dionisio de Herrera (autor de la primera Constitución de Honduras en el año de 1825), quien fue la primera mujer en el país en convertirse en la primera dama de Honduras en el período de 1824 al 1827.

Sobre las mujeres que acompañaron a José Cecilio del Valle destacó el papel asumido por su esposa María Josefa Valero Morales y sus hermanas Francisca y Manuela, debido a que ellas permitieron al independentista realizar una vida política muy rica.

Además, habló sobre las hermanas salvadoreñas Manuela Arce y María Arazamendi, quienes lucharon en la defensa de aquellos hombres que formaron parte del proceso independentista, como el papel importante de María Feliciana de los Ángeles Miranda. Además, resaltó sus labores del cuidado de sus familias, sacrificio que solo contar con una mirada androcéntrica (es decir, que coloca al hombre en el centro del mundo, machista) impedirían ver dicho sus aportes en la época.

Por otra parte, relató los aportes de la costarricense Juana del Castillo y Palacios, sobrina del presbítero Florencio del Castillo, quien además se casó con Juan Mora Fernández, acompañando a su esposo en su carrera política al asumir el cargo de jefe de Estado de Costa Rica a lo largo de tres administraciones.

Para conocer más de esta historia de la participación de las mujeres a lo largo de los 200 años de independencia de Centroamérica, la historiadora invitó a los interesados a visitar su blog educativo:

https://estudiosdelamujer.wordpress.com/

https://histounahblog.wordpress.com/

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