Honduras, el país centroamericano que más gasta en defensa nacional y seguridad

Fotografía: FF AA.

Una investigación desarrollada por estudiantes y docentes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y publicada en el volumen 11, número 2-2020, de la Revista Economía y Administración, posiciona a Honduras como el país más violento e inseguro de Centroamérica, esto a pesar de ser el segundo país que más invierte en seguridad y en defensa nacional.

Según el estudio, denominado “Eficiencia del gasto público en seguridad ciudadana: un análisis para Centroamérica”, entre el 2013 y 2018, el país gastó en defensa y seguridad cerca del 3% de su Producto Interno Bruto (PIB), y del 2008 al 2016 el incremento presupuestario para dicho fin fue de 174% (9% del PIB).

El documento detalla que durante el período analizado, Costa Rica con 349, 619,941 dólares obtuvo una eficiencia del 77.98%, la segunda más alta en la región a partir del 2008, aún cuando es el segundo país que menos invierte en defensa y el tercero que menos invierte en seguridad ciudadana. El Salvador con 61,197,066 dólares logró una eficiencia de 62.76%, Guatemala con 881,853,041 dólares obtuvo una eficiencia del 53.04% y Honduras, con 405,782,661 dólares, apenas alcanzó el 49.02% de eficiencia.

“De acuerdo con los resultados obtenidos y tomando en el 2014 como base de este análisis, podemos observar que la cantidad de dinero del presupuesto destinada al sector gabinete de seguridad muestra que no necesariamente gastar más, es garantía de obtención de mejores resultados”, señalaron al respecto los investigadores Frank Santos, Lester Amador, Nancy Amaya y José Menjívar.

En ese sentido, resaltaron a través de la publicación científica que puede consultarse en CAMJOL y  AmeliCA, que a pesar de los esfuerzos por reducir las altas tasas de criminalidad, más allá de una ubicación desventajosa, menores oportunidades, menor posesión de tecnología o menor conocimiento de procesos fundamentales de producción, el desarrollo de los países de la región se ve limitado por la disparidad en las técnicas de erradicación de la violencia y la criminalidad, a conveniencia de algunos individuos o grupos.

“Los resultados demuestran que si bien muchos comportamientos han mejorado en los países, aún no se encuentran en los niveles deseables o máximos, aunque quizá esto sea demasiado ambicioso. La región aún tiene obstáculos por superar y se requiere de una visión realista y objetiva que plantee las mejores medidas”, resaltaron.

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