Honduras: en 200 años implementó cuatro modelos económicos en la búsqueda infructuosa del desarrollo

La historia del país, a 200 años de independencia, es sin duda un camino sinuoso, de poca estabilidad política y económica.

Doscientos años han pasado desde la independencia de Honduras de la Corona Española, y desde entonces inició un camino sinuoso (poco claro) en una búsqueda más bien infructuosa hacia estadios de desarrollo que permitan a la población hondureña tener la patria anhelada, así lo señala el Boletín Oficial No. 20 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) , documento que hace un recorrido por la historia económica de Honduras, desde su nacimiento como país hasta la actualidad.

El recorrido brinda luces sobre los diferentes modelos económicos que se han implantado en el país. Pasando por la etapa extractivista misma que planteaba ver el territorio como un tesoro de recursos mineros, maderas preciosas, especies vegetales y animales exóticos de gran valor comercial en el mercado poscolonial, y cuya actividad traía enormes beneficios para grupos elitistas en el país y que imperó hasta la Reforma Liberal, cuyo propósito era convertir la estructura productiva hondureña en una economía de exportación, concentrándose específicamente en la producción agrícola y minera como ejes del proceso de acumulación capitalista, esta se extendió hasta finales de la década de los cincuenta del siglo pasado con notables cambios en el tejido económico y social.

Eventualmente da una mirada al modelo primario exportador que tuvo vigencia hasta finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, para luego dar paso el modelo de sustitución de importaciones vigente hasta los años noventa, en que se implementa el modelo neoclásico o neoliberal orientado a generar cambios profundos, en las políticas económicas dirigidas a combatir la crisis de la deuda y los desequilibrios fiscales, mediante reformas y programas de ajuste estructural. Este modelo neoliberal se ha mantenido vigente hasta la actualidad, dando paso a una frágil estabilidad macroeconómica del país.

El boletín señala la poca eficacia de la gestión gubernamental a través de la historia hondureña y las consecuencias que ha traído al país, sumido en una espiral de pobreza y desigualdad social que se ha mantenido en niveles altos y estables hasta el día de hoy, alcanzando más del 70% en los hogares hondureños.

Por otro lado, argumenta que Honduras se ha caracterizado por tener gobiernos que ejercen el poder de manera tradicional, con bajo o nulo nivel de planificación, dedicando sus esfuerzos a resolver problemas coyunturales, lejos de seguir un plan de nación que permita al país salir a flote hacia estadios de desarrollo.

“La toma de decisiones se sustenta en un plan de gobierno que se orienta por los ofrecimientos realizados en las campañas políticas, que no son más que un listado de promesas, a veces difíciles de alcanzar, a ello hay que agregarle las demandas de los grupos de poder…”, sostiene el escrito.

El boletín ofrece también información sobre los cambios que se han generado en la estructura política del país en la búsqueda del crecimiento y desarrollo económico destacándose la disminución de la contribución del sector primario (agricultura, ganadería, caza, silvicultura, pesca y minería) en las últimas décadas, al pasar de un 27.1% del PIB en 1950 a un 14.5% en 2020. Asimismo destaca el crecimiento del sector industrial (secundario) producto de los esfuerzos gubernamentales por impulsarlo, las facilidades que se han brindado con las exoneraciones fiscales y de impuestos para este sector.

Detalla además que la frágil estabilidad macroeconómica que presenta el país actualmente no se ha traducido en mejores condiciones de vida para la población hondureña y en cambio se han profundizado los problemas sociales de siempre, como consecuencia de las desacertadas políticas estatales que emanan de los gobiernos de turno.

Datos alarmantes

Los datos mostrados en el boletín ofrecen información desalentadora en cuanto al desarrollo del país; solo para ejemplificar, en 1990 los hogares en condición de pobreza eran al menos 640,048, para 2020 esa cifra va camino a triplicarse, registrando al menos 1,456,985 de hogares hondureños bajo el umbral de la pobreza.

Además, la actual crisis sanitaria del COVID-19 en el país y el embate de los fenómenos naturales Eta e Iota han traído efectos devastadores a la infraestructura del país, así como la pérdida de cultivos en el sector agropecuario y como consecuencia la pérdida de la capacidad productiva que repercute en la generación de empleo y los ingresos de las empresas y trabajadores, trayendo como resultado final la precariedad en las condiciones de vida de los hondureños.

Finalmente, sugiere que si el país sigue en el camino actual, la situación no cambiará, por ello señala la importancia del desarrollo de un modelo propio de desarrollo.

Si desea acceder al documento íntegro, puede dar clic al siguiente enlace: https://dircom.unah.edu.hn/dmsdocument/11635-boletin-unah-020-septiembre-2021 

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