Hondureños participaron en estudio sobre el uso de oritavancina para tratar infecciones de prótesis de cadera

La paciente deambuló de forma independiente sin síntomas de infección después de diez meses del último tratamiento con oritavancina.

Investigadores egresados de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) e internacionales, llevaron a cabo un nuevo estudio sobre el uso de la oritavancina (tipo de antibiótico), para contrarrestar una infección de prótesis articular (PJI, por sus siglas en inglés).

La paciente del estudio de caso sufrió de contaminación profunda en el sitio quirúrgico por una prótesis de cadera debido al Enterococcus faecalis (bacteria que habita el tracto gastrointestinal de humanos y otros mamíferos), y recibió como tratamiento inicial, durante 10 días, daptomicina más ampicilina.

La prótesis de cadera se rescató con seis dosis secuenciales ambulatorias de 1200 mg de oritavancina cada siete días sin irrigación intraarticular u otras intervenciones quirúrgicas. La paciente deambuló de forma independiente sin síntomas de infección después de diez meses del último tratamiento con oritavancina.

Es de destacar que según el artículo “Infecciones relacionadas con las prótesis articulares”, de Javier Ariza, Gorane Euba y Óscar Murillo, la infección de prótesis articular es un problema creciente de salud pública; estas suelen producirse en el quirófano o en el postoperatorio inmediato. El cuerpo extraño puede influir en la formación de biocapas bacterianas que son resistentes a los mecanismos de defensa y a los antibióticos. El 60% de estas infecciones están causadas por estafilococos (tipo de microbio).

Como investigadores del estudio “Tratamiento exitoso de una infección de prótesis de cadera por Enterococcus faecalis con dosificación secuencial de oritavancina y preservación de la prótesis sin manipulación quirúrgica de la prótesis articular”, se encuentran Miriams Castro, egresada de la UNAH; Jullián P. Nguyen, Brian X. Contreras, Miguel Sierra-Hoffman, Kim Saddler, Mark L. Stevens, Brett Knoxf y Rafael J. Deliz. El estudio está publicado en la revista ID Cases.  

Metodología

El caso presentado en la investigación es de una mujer que padecía de osteoartritis, al grado que fue necesario realizar un reemplazo de ambas caderas, tanto izquierda como derecha. Primero se realizó la cirugía del implante izquierdo con éxito, pero tres semanas posoperatorias del implante derecho, la paciente inició con síntomas de dolor en el sitio quirúrgico.

Se ingresó a la paciente y se le hicieron pruebas de laboratorio, con resultados que indicaban infección. Se realizó el lavado de la herida y se le colocó antibiótico local y sistémico. A los tres días de dicho procedimiento, continuó con infección, situación que era de preocupación y que podía llevar a la amputación. El equipo médico se reunió para discutir sobre los manejos que se le podían ofrecer. Se decidió implementar el antibiótico oritavancina y este funcionó con éxito.

Contexto

El Enterococcus sp. se considera como una bacteria de baja patogenicidad (capacidad de un organismo parásito de causarle daño al huésped). Una persona tiene un mayor riesgo de sufrir infección por enterococos si tiene inmunosupresión, cirugía previa, catéteres vasculares o urinarios permanentes, hospitalizaciones prolongadas y terapia antibiótica previa. Los sitios de infección por enterococos incluyen áreas de procedimientos quirúrgicos como catéteres intravasculares o espacios intraabdominales.

La tasa de incidencia anual de infecciones de prótesis articulares (PJI por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, aumentó del 1.99% en 2001 al 2.18% en 2009. Los factores de riesgo de PJI incluyen la presencia de comorbilidades como artritis reumatoide, diabetes mellitus, enfermedad renal crónica, obesidad, linfedema, uso crónico de esteroides, inmunosupresión e infección previa en el sitio quirúrgico.

Las PJI pueden iniciar con dolor articular, calor, eritema (trastorno de la piel), induración (endurecimiento del tejido cutáneo y subcutáneo), edema en el sitio de la incisión (hinchazón), drenaje o dehiscencia de la herida (separación posoperatoria), derrame articular o fiebre.

“El enfoque de manejo de las infecciones de prótesis articulares depende del momento y la microbiología de la infección, el estado de la articulación y el implante, la calidad de la envoltura de los tejidos blandos y las circunstancias individuales del paciente. Durante las últimas décadas, ha habido un debate significativo en torno al abordaje quirúrgico”, finalizaron los expertos.

Conozca a Miriams Castro

Miriams Castro es máster en Dirección Empresarial, en el área de Gerencia Hospitalaria. Durante la pandemia de COVID-19, tuvo la oportunidad de colaborar como asistente de investigación en un estudio de cohorte de observación en Texas A&M (Detar Healthcare Hospital), Victoria, Texas, EE UU. La concepción y el diseño del trabajo, el análisis y la interpretación de los datos, la redacción del trabajo y la revisión del contenido intelectual, entre otros, fueron las tareas realizadas.

A su trayectoria suma una pasantía en Medicina Interna en el Elizabeth Stiftung Hospital, Birkenfeld, Rhineland-Pfalz, en Alemania y otra en el St. Antonius Hospital, Kleve, North Rhine-Westphalia, también en Alemania.

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