INCERTIDUMBRE Y COMPLEJIDAD PARA LA ACCIÓN POLÍTICA EMERGENTE

Ante la incertidumbre de la diversidad de factores en juego en la política hondureña, surge la necesidad de pensar ¿y la verdad dónde está? Los actores políticos emergentes partidarios y no partidarios, debemos reconocer que el principal factor de cambio, siempre se ha forjado en la autonomía e irreductibilidad de la vida cotidiana, donde el deseo, la imaginación y las expectativas constituyen las bases para el surgimiento del empeño, la solidaridad y la oposición frente a un orden de cosas convencional que atenta contra los intereses de la diversidad de actores y organizaciones del pueblo hondureño. Es por eso que después del golpe de Estado del 2009, tiene lugar la confluencia en las calles de una serie de actores de diferentes edades, filiación étnica, sectores económicos, académicos, religiosos que convergen en un mismo blanco, aunque desde direcciones múltiples.

Esta realidad se hace necesario el repensar la política y reconocer que se debe ir más allá de una política centrada en la identidad partidaria y pasar a nuevas formas de política que sean capaces de asumir horizontes e intereses compartidos por una pluralidad de actores de la realidad circundante. Pues son muchas las personas que piensan y trabajan en torno a la búsqueda de alternativas, pero casi no están intercomunicadas o en los mejores casos sus rutas, únicamente se entrecruzan muy fugazmente. Esto es aprovechado muchas veces por un proceso de generalización y globalización que muchas veces sólo contribuye a esconder las diferencias, por lo que se debe estar atentos y reconocer que las diferencias, son la fuente de una rica diversidad y para establecer y fortalecer esa unidad dentro de la diversidad, se requiere del establecimiento de un diálogo constantemente renovado con los otros y las otras y así asumir la complejidad de la realidad. Ante ello es necesario asumir algunas actitudes y acciones proactivas:

  • Iniciar con nuestra propia complicidad en la búsqueda de alternativas, participando en estructuras, relaciones y desarrollar junto a otras personas estrategias de rechazo y alternativas en una amplia diversidad de ámbitos de acción.

 

  • Un mecanismo para gestionar es incluir la diversidad de actores y actoras, bajo propuestas que tengan previstas nuevas formas de colaboración y creatividad.

 

  • Es necesario cuestionar, remover y sacudirse de convencionalismos para crear, recrear y re-imaginar alternativas.

 

  • Se deben re-inventar nuevas formas de organización política que pongan distancia a una lógica jerárquica y abandonen el sectarismo.

 

  • La diversidad de movimientos políticos deben avanzar a la construcción y promoción de una agenda y calendarios propios e independientes y estar atentos y abiertos hacia lo imprevisible, para actuar en torno a ideas fuerza compartidas por la totalidad de actores del entorno.

Esto debe llevar cada vez más al reconocimiento que la complejidad en la realidad esta entretejida junta, nos demos o no nos demos cuenta, implica una apertura a un enfoque integrador que tiene en cuenta la realidad individual, familiar, comunitaria, nacional e internacional en diferentes niveles de intensidad, ya que como se plantea cada vez más frecuentemente que vivimos en un mundo con muchos mundos.

En resumen debemos de abrirnos a una acción política que se imponga ante una anticultura jerárquica de los llamados impunes, machista, excluyente y abrirse hacia la cooperación y la creatividad de todos y todas los actores que están dispuestos a involucrarse en la construcción de movimientos políticos ligados a la vida cotidiana con sus problemas y deseos de amplios sectores de la población que afrontan situaciones de pobreza y extrema pobreza. No debe dejarse por alto de que siempre existe el peligro de ser reabsorbidos por formas agotadas de políticas desiguales y antidemocráticas.

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