Independencia de Centroamérica fue un simple trámite burocrático

Ilustración tomada de Internet para fines académicos.

A lo largo de estos 200 años, el proceso de independencia logró romantizarse en el imaginario de la sociedad hondureña; sin embargo, para Ramón Hernández, lingüista y exdocente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la Independencia de Centroamérica fue un simple trámite burocrático, un reacomodo de la clase dominante entre españoles peninsulares y criollos.

Para el lingüista, la independencia de Centroamérica fue la más formal de todas las demás del continente americano, fue un simple trámite burocrático, producto de contradicciones entre los españoles peninsulares y los españoles criollos en las que no aparece el pueblo constituido por mestizos pobres, negros e indígenas que, aunque ya bastante diezmados, estos últimos eran y son la gran mayoría.

“Los celebradores nos hacen creer que a partir de entonces -firma de la independencia- nos constituimos como Estado Nacional, construcción que solo será posible mediante procesos de liberación nacional que como praxis histórico-política se dará a partir de la Segunda Guerra Mundial, en las últimas colonias de Asia y África, inspirados e impulsados por la gran revolución de octubre en Rusia”, detalló Hernández.

Expuso que el motivo principal que hubiese impulsado el proceso de independencia debió ser la ruptura de las cadenas de la esclavitud que sufrían indígenas y negros que, como víctimas y sujetos de su propia historia debieron realizarla, pero el control, la opresión y el nulo nivel cultural eran suficientes para no atisbar el horizonte político de su liberación como fue el caso de Francois Dominique Breda, mejor conocido como Toussaint Loberture “la apertura”, héroe y precursor de la independencia de Haití, quien como esclavo doméstico de la familia Breda tuvo acceso a la lectura de los enciclopedistas y las ideas libertarias de la Revolución Francesa, de ahí que la independencia de Haití en 1804 fuese la primera en proclamarse en el continente, producto de una revolución social.

En otras palabras, el lingüista detalla que -en Centroamérica- difícilmente podría esperarse que indígenas y negros se sacudieran el yugo de la esclavitud, tampoco era posible que ocurriera una revolución social, por esto la independencia centroamericana eminentemente política, lo fue, mediante un reacomodo de la clase dominante entre españoles peninsulares y criollos.

El lingüista remarcó que por eso el primer punto del Acta del 15 de septiembre de 1821 elocuentemente dice “para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la proclamase de hecho el mismo pueblo” (Díaz Chávez, 1973: 55), esto denota que la clase dominada de indígenas y negros no entra en ese juego, quedará excluida hasta 1824 cuando se abolió la esclavitud en Centroamérica.

“Como la independencia fue política, las condiciones económico-sociales y culturales prevalecientes quedaron intactas, o sea, la colonización como sistema quedó intacta -después de la independencia- y continuó con la misma o mayor vitalidad después de 1821 en la época republicana; por lo que siguió la colonización geofísica despojando a los indígenas de su riqueza territorial como antes; en lo social, continuidad de la esclavitud por otros medios, bien como asalariados o como parceleros o medieros; en lo cultural, se seguía con una mente e imaginario colonizado”, subrayó Hernández.

El siglo XXI, para el lingüista, inicia con una neocolonización tan sofisticada como alucinante para esconder su barbarie que no difiere de la originaria; producto del neoliberalismo que no es otra cosa que la expresión del agotamiento del “sistema capitalista tardío”, por ello, la neocolonización es una vuelta atrás, a los sustentos de la primera colonización mediante el despojo de los territorios de los indígenas y negros, incluso amparados en títulos de propiedad, bien por el extractivismo minero, construcción de hidroeléctricas e industria turística, venta al mejor postor del territorio nacional a través de las ZEDE (Zonas Especiales de Desarrollo, en lo social, precarización de los salarios, pérdida de empleo y aumento de la violencia con su consecuente expresión, las caravanas hacia el norte huyendo de la “vida mejor” más que buscar una vida mejor.

La participación de Hernández, poseedor de un doctorado en lingüística teórica, la realizó en la Semana de la Lengua “2Ñ21”, evento del Departamento de Letras de la Máxima Casa de Estudios.

Toda la participación de Hernández la puede seguir aquí https://www.facebook.com/Semana-de-la-Lengua-2021-Departamento-de-Letras-de-la-UNAH-100439795521928 a partir de la hora 2 con 12 minutos.

 

 

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