Infecciones por COVID-19 continúan exponencialmente, según Sir Salvador Moncada

Para Moncada, los expertos sugieren que no se está ni en medio de la pandemia ni un proceso de aplanamiento o disminución de infección.

Este día el destacado científico hondureño Sir Salvador Moncada participó en la charla magistral “La pandemia del COVID-19: causas, efectos y cómo controlarlo”, en el marco del Congreso Industrial Virtual de la Asociación Nacional de Industriales, donde ahondó en el impacto económico de la pandemia y las lecciones que ha dejado alrededor del globo.  

¿Qué sucede en el mundo?

Moncada inició su charla compartiendo el contexto de la actual situación de la pandemia y algunas cifras alrededor del mundo, donde en total se cuentan 38 millones de personas infectadas y por lo menos 1.1 millones de muertos. Para Moncada la pandemia continúa creciendo exponencialmente. El viernes pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en un solo día 350,000 casos de coronavirus, lo que indica que no se está dando ningún aplanamiento de la curva, al contrario, el desarrollo exponencial del proceso infeccioso continúa, lo que tiene bajo mucha preocupación a las autoridades sanitarias mundiales.

La pandemia ha golpeado a los países en distintos grados; Estados Unidos, siendo el país con máximo grado de infección señala 7 millones de infecciones y 210,000 muertos. A pesar de ser un país grande, fuerte en tecnología y medicina, está contribuyendo con al menos 20% de las infecciones en el mundo. Por otra parte, Brasil registra cinco millones de infectados y alrededor de 150,00 muertos, seguido por Colombia, Perú, México y Argentina.

En Honduras las cifras sugieren entre 80 y 90 mil casos y aproximadamente, y 2,500 muertos. “No estamos completamente seguros de las cifras, pero es más o menos lo que se reporta en este momento para el país”, detalló Moncada.

Para Moncada, los expertos sugieren que no se está ni en medio de la pandemia ni un proceso de aplanamiento o disminución de infección, sino que posiblemente todavía el mundo esté en el comienzo de la pandemia. Las variaciones que se han dado, por ejemplo, Europa, donde el número de infectados bajó significativamente el verano, y posteriormente subió de contagios de forma violenta, son posiblemente variaciones del nivel de infección y de las características propias de la pandemia, más que de las intervenciones en el control de la infección.

Impacto económico

Por otro lado, Moncada expuso el impacto económico de pandemia, que a su parecer será bastante significativo. “El impacto económico solo es comparable con el de la Segunda Guerra Mundial o durante la crisis del año 1929 en los Estados Unidos. El cálculo es que habrá una caída mundial del producto territorial bruto de alrededor del 6% o 7%. Y esto nuevamente es muy desigual a nivel internacional”, manifestó Moncada.

Países como el Reino Unido y España tendrán una caída del 20% del producto territorial bruto, mientras que otros países que han no han sufrido tanto económicamente, como Taiwán, tendrán una caída del 0.6% del producto territorial bruto a fin de año. A pesar de que el COVID-19 tuvo sus inicios en China, será el país que finalizará el 2020 creciendo en un 2% o 3%. Nueva Zelanda ha sido uno de los países que ha podido controlar la pandemia de forma exitosa, aunque los países alrededor del océano Atlántico continúan con una problemática que se acentúa cada vez más.

Moncada compartió que los países que han logrado controlar la infección y que están siendo menos afectados económicamente, lo han podido hacer a través de las políticas de salud pública y seguimientos epidemiológicos correctos.

Por la crisis económica se dará un desempleo por un período más largo de lo que los expertos esperaban inicialmente, debido a que la pandemia ha dado cambios importantes y muchas veces no tan evidentes. Para Moncada uno de los cambios importantes, especialmente para Centroamérica, es la crisis del cambio climático. Asimismo, se está dando un cambio en el desarrollo de las nuevas tecnologías, lo que sugiere que muchos empleados que han perdido sus empleos no regresarán a sus puestos ya que las tecnologías están sustituyendo las personas y las formas de empleo.

“Si eso pasa en los países desarrollados, las crisis en nuestros países va a ser mucho más profunda y de más larga duración. Hay que tomar medidas importantes, estratégicas, para evitar que la crisis golpee como se sugiere que va a golpear no solo en los próximos meses, sino en los próximos años. Alrededor del mundo, unos 80 millones de personas van a volver a vivir en niveles de pobreza absoluta, eso es un número muy grande y la mayoría de esas personas vivirán en los países en desarrollo, países de bajo y mediano ingreso”, explicó Moncada.

COVID-19

En otro aspecto, Moncada hizo énfasis en los factores de riesgo a la hora de contraer infección por COVID-19. Esos factores de riesgo fundamentales son la edad, las enfermedades asociadas y la pobreza. A medida que las personas envejecen, tienen menos capacidad de resistir el virus. Por otro lado, las enfermedades asociadas que aumentan el riesgo de gravedad en el COVID-19 son las que están relacionadas con el estilo de vida occidental, el sedentarismo, la comida chatarra, la obesidad, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, predominantes en las poblaciones más de pobres de los países desarrollados y las clases medias y bajas de los países en desarrollo.

Pruebas de detección y vacunas

En cuanto a las pruebas de detección, compartió que hasta ahora la técnica más usada para el diagnóstico del COVID-19 son las pruebas PCR, mismas que detectan el material genético del virus de una forma amplificada, por lo que su diagnóstico es del 100%. La debilidad que representan las PCR es que requieren una serie de condiciones que no existen en los países en vías de desarrollo, como la infraestructura, una masa crítica de personas que conozcan la técnica, los reactivos y un sistema de información eficiente.

“En Honduras hemos fallado en los cuatro puntos, ha habido un serio problema con las pruebas de PCR. Hay un sistema de información inadecuado, en algunos lugares las pruebas PCR llegan diez a quince días después de haber sido hechas. En este tipo de pandemias la eficiencia y la velocidad del diagnóstico, de la información y las medidas que se tomen es lo más importante. Hay que golpear al virus, hay que golpearlo rápido”, expresó el científico.

Para Moncada, de ello surge la importancia de realizar las pruebas de antígeno, que son mucho más fáciles de administrar, se pueden realizar en todas partes sin necesidad de una máquina y se obtiene con ellas el resultado en 30 minutos. El precio de una prueba antígeno simboliza solo una fracción del costo de una PCR.

En cuanto a las vacunas para contrarrestar el COVID-19, Moncada expresó que no se puede celebrar que se tendrá una vacuna en noviembre, diciembre o enero; a su parecer las vacunas no estarán listas antes de finales del verano del 2021 para toda la población, aunque puede que se den algunas vacunas experimentales para los grupos de riesgo.

“Una cosa es producir la vacuna y otra cosa es distribuir la vacuna y se corre el riesgo de que los países ricos que pueden hacer arreglos bilaterales con compañías farmacéuticas quieran acaparar la producción de vacunas para sus propias poblaciones. La OMS está trabajando en contra de esa posibilidad y se ha creado un consorcio internacional que se llama COVAX para el desarrollo, para la distribución equitativa de las vacunas”, aseguró.

Asimismo, resaltó la participación de Honduras en el ensayo de la OMS, "Solidaridad", que estudia distintos brazos de medicamentos o combinaciones de medicamentos como tratamientos del COVID-19. “Debido a eso esperamos que Honduras tenga una entrada rápida a la posibilidad de hacer los test de vacunas también en el país”, expresó.

 

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