Infecciones tropicales del sistema nervioso central: un problema mundial

De manera positiva, la migración y los viajes internacionales han provocado que médicos a nivel mundial traten a pacientes que están afectados por enfermedades como la malaria, tuberculosis, zika, dengue, chikungunya y ébola.

Investigadores nacionales e internacionales sumaron esfuerzos para el desarrollo de un artículo científico que sintetiza los nuevos descubrimientos sobre la patofisiología, diagnóstico y modalidades de tratamiento para algunas de las infecciones más frecuentes y letales que afectan el Sistema Nervioso Central (SNC), entre ellas la tuberculosis, malaria e infecciones arbovirales.

La investigación “Infecciones tropicales del sistema nervioso central: un problema mundial”, publicada en la prestigiosa revista Journal of the International Child Neurology Association Tropical Infections of the CNS: A worldwide problem | Journal of the International Child Neurology Association (jicna.org), menciona como las enfermedades neuroinfecciosas aún tienen un impacto profundo en la salud pública, especialmente en contextos de bajos recursos. También tienen consecuencias devastadoras en los individuos y en la sociedad, en especial si lo médicos no están familiarizados con la enfermedad y su tratamiento.

Por ejemplo, alrededor de 3.3 billones de personas viven en los trópicos, constituyendo la mitad de la población mundial. De forma negativa, las elevadas temperaturas y la gran cantidad de vectores hacen que se conviertan en zonas de alto riesgo para el establecimiento y la propagación de enfermedades arbovirales. En estas regiones, más de veinte enfermedades tropicales desatendidas (entre ellas el dengue, chikungunya y zika), afectan en estimado a mil millones de personas al año, causando problemas neurológicos.

De manera positiva, la migración y los viajes internacionales han provocado que médicos a nivel mundial traten a pacientes que están afectados por enfermedades como la malaria, tuberculosis, zika, dengue, chikungunya y ébola. 

En lo que concierne a la ejecución de ensayos clínicos para el abordaje de infecciones tropicales, algunos retos son: la falta de infraestructura para la investigación en países de bajos y medianos ingresos, donde las enfermedades prevalecen; líneas frágiles de suministro para el mantenimiento del equipo y estudios de laboratorio; y las barreras culturales y lingüísticas, ya que los investigadores de países de altos ingresos pueden encontrar diferencias en las poblaciones de estudio y entre colaboradores, lo que puede ocasionar malentendidos y la finalización de colaboraciones.

A pesar de esos obstáculos, la implementación de ensayos clínicos puede tener beneficios significativos para los investigadores de los países de altos ingresos y las poblaciones en estudio, impactando de manera significativa en la salud pública.  

Como investigadores del estudio se encuentran: María Teresa Acosta, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, Estados Unidos; Arushi Gahlot Saini, del Departamento de Pediatría, Instituto de Posgrado de Educación e Investigación Médica (PGIMER, por sus siglas en inglés), Chandigarh, India; y Douglas Postels, del Departamento de Neurología de la Universidad de George Washington / Children’s National Medical Center.

También se contó con la participación del investigador hondureño Marco Tulio Medina, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y el Centro de Investigaciones Cerebrales, Torre Médica, Tepeyac; Alfredo Cerisola, del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de la República, Uruguay; y Pratibha Singhi, de Neurología Pediátrica y Neurodesarrollo, Medanta, The Medicity, Gurgaon, Haryana, India.

Tuberculosis del Sistema Nervioso Central

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un millón de niños menores de 15 años a nivel mundial sufren de tuberculosis, y que una cuarta parte muere cada año. La tuberculosis del SNC, incluyendo la meningitis tuberculosa (TBM, por sus siglas en inglés) y los tuberculomas, representan entre el 5 y el 10% de todas las presentaciones clínicas en niños. Los infantes con TBM tienen un riesgo de muerte del 19% (intervalo de confianza [IC] del 95%: 14,0–26,1) y la probabilidad de supervivencia sin secuelas neurológicas es del 36,7% (IC del 95%: 27,9–46,4).

Un riesgo en la mortalidad es el inicio tardío del tratamiento. Dada la falta de pruebas de diagnóstico, esto es frecuentemente un desafío.

Es de señalar que el diagnóstico de la TMB depende de las características clínicas, de neuroimagen y fluido cerebroespinal. La fiebre es el signo más común (60-95%), seguido por convulsiones (50%) y déficits del nervio craneal (30-50%). La realización del diagnóstico clínico representa un reto ya que frecuentemente los niños presentan síntomas inespecíficos como bajo aumento de peso, fiebre baja e irritabilidad.

“La neuroimagen, cuando está disponible, es especialmente importante para el diagnóstico precoz. Aunque la tomografía computarizada es más común en entornos de escasos recursos, la resonancia magnética es más sensible. Además de la neuroimagen, otras pruebas de laboratorio de apoyo o diagnóstico pueden ayudar al médico a establecer un diagnóstico”, señalaron los expertos.

Asimismo, el tratamiento de la tuberculosis pediátrica CNS incluye el manejo agudo de la presión intracraneal, tratamiento antituberculoso, corticosteroides, drogas antiepilépticas, manejo de complicaciones, y optimización de nutrición y fisioterapia. El régimen de tratamiento antituberculoso incluye cuatro drogas (isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol en combinación de dosis fija) en la fase intensiva durante dos meses, seguido de dos fármacos (isoniazida, rifampicina) en la fase de mantenimiento durante diez meses.

Malaria cerebral

Son cinco especies de Plasmodium las que infectan a los humanos a través de la picadura de mosquitos Anopheles infectados, estos siendo: Plasmodium falciparum, Plasmodium malariae, Plasmodium vivax, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi. En lo que respecta a la malaria cerebral, para los investigadores son importantes los esfuerzos que ayuden a comprender de mejor forma su patogénesis.

La OMS estima que hubo 228 millones de casos y 405,000 muertes por malaria en el 2018, los niños menores de cinco años representando el 67% de las muertes. Más del 90% de los casos y muertes ocurrieron en África, y aunque la malaria ha disminuido en un 37% en los últimos 20 años, la mayoría de los casos aun ocurren en niños de seis meses a seis años.

Para los neurólogos pediátricos son de interés los síndromes neurológicos después de la eliminación de la parasitemia (presencia de parásitos) en la malaria, entre ellos: encefalomielitis desmielinizante aguda, síndrome neurológico post malaria (dentro de los dos meses posteriores a la enfermedad), síndrome cerebeloso (inicio de tres a cuatro semanas después de la enfermedad febril), encefalopatía, ataxia, opsoclonus, hipertensión intracraneal benigna, síndrome de Guillain-Barré y mielitis.

Dengue, zika y chikungunya

Por otro lado, las familias de virus incluidas en el grupo de los arbovirus son Flaviviridae, Togaviridae, Bunyaviridae y Reoviridae. Los arbovirus neurotrópicos de relevancia clínica incluyen los flaviviruses, bunyaviruses, alfaviruses del Nuevo Mundo, Zika, dengue y chikungunya.

Los arbovirus neurotrópicos infectan previamente las neuronas en el SNC, causando un amplio espectro de manifestaciones neurológicas. Las infecciones por arbovirus del zika, el dengue y el chikungunya y sus consecuencias neurológicas, representan un significativo problema a nivel mundial y el diagnóstico de estas infecciones se basa en criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio.

Algunas complicaciones neurológicas de infección por zika son: síndrome congénito de zika; síndrome de Guillain-Barré; neuropatía sensorial; encefalitis/meningoencefalitis; mielitis inflamatoria; encefalomielitis diseminada aguda; neuropatía óptica; convulsiones y epilepsia (espasmos epilépticos, convulsiones motoras focales y generalizadas, mioclonía); vasculitis y accidente cerebrovascular isquémico arterial infantil.

De la infección por chikungunya son: meningoencefalitis; mielitis; Síndrome de Guillain Barré; convulsiones; psicosis; encéfalo mielorradiculitis; encefalitis del tronco encefálico; oftalmoplejía externa; parálisis facial; sordera neurosensorial; y afectación del nervio óptico.

Por último, las complicaciones de infección por dengue son: encefalitis; encefalopatía; meningitis; accidente cerebrovascular; síndrome cerebeloso; mielitis transversa; encefalomielitis diseminada aguda; síndrome de Guillain-Barré; miositis; parálisis hipopotasémica y neuritis asociada al dengue.

Es de señalar que en las últimas décadas, debido al cambio climático global, algunas regiones del mundo fuera de las áreas tropicales se están convirtiendo en "regiones tropicales".

Contexto

Las infecciones del Sistema Nervioso Central (CNS, por sus siglas en inglés) contribuyen a la mortalidad y morbilidad neurológica en los sobrevivientes. La red Global Burden of Disease estimó que en el año 2010, de todas las muertes en niños de 1 a 4 años, la meningitis y la encefalitis causaron 4.2%, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida el 5%, la malaria el 21% y la tuberculosis el 1.3%.

Es de destacar que los microorganismos varían según la región geográfica, la cobertura de vacunación, la vía de adquisición de patógenos, la edad y las comorbilidades del paciente. La carga de las infecciones del SNC puede que esté siendo subestimada en los países de ingresos bajos y medianos, dada la escasez de sistemas de vigilancia y modalidades de diagnóstico.

Noticias relacionadas:

Comentarios