Investigación de la UNAH revela condición laboral, educativa y de bioseguridad de enfermeras que atienden a pacientes con COVID-19

Un estudio realizado por académicos del área de salud de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) reveló las condiciones del personal de enfermería que se encuentra en primera línea de atención a pacientes con COVID-19 en el país.

La investigación fue presentada en el seminario web “Enfermería de Honduras en el contexto de la pandemia del COVID 19”, realizado por la Facultad de Ciencias Médicas, y su objetivo fue determinar las condiciones laborales, el nivel de conocimiento y competencias para brindar cuidados a pacientes con la referida enfermedad.

El estudio se llevó a cabo en el período del 2 al 11 de mayo, y se aplicaron encuestas a 408 personas, entre auxiliares de enfermería y licenciadas (os) en enfermería que se encuentran en primera línea de atención, quienes llenaron el instrumento de forma virtual.

Componente laboral

Respecto a las condiciones laborales, los resultados indicaron que, en el caso de los licenciados en enfermería, el 37% tiene contrato permanente y un 48% temporal, y la antigüedad laboral es entre 6 y 20 años.

En cuanto al salario, el estudio indicó que aún con los años de antigüedad mencionados, el 56% de este personal no cuenta con una base salarial ni seguridad social, a pesar de que existen normativas que afirman que el personal afiliado al Colegio Profesional de Enfermería de Honduras de recién contrato, al ingresar por primera vez, devengará salarios base de acuerdo al año de ingreso.

Ante esta situación, el grupo investigador recomendó promover el acercamiento entre gremios, Secretaría de Salud y otras instituciones empleadoras para dar cumplimiento a los acuerdos con el fin de mantener un clima organizacional que permita la satisfacción y seguridad de los empleados con relación a cubrir las necesidades básicas, y por ende, el empoderamiento en el trabajo y el cumplimento de las metas.

Conocimiento y competencias

Con relación al componente educativo, la investigación reveló que más del 60% de los encuestados manifestaron no poseer el nivel de conocimiento, competencias clínicas y competencias comunicacionales adecuadas relacionadas con la atención a pacientes con COVID-19, y afirmaron no haber recibido capacitación sobre cuidados de enfermería para personas con este padecimiento.

En ese sentido, los académicos sugirieron a los entes formadores y a la Secretaría de Salud implementar acciones de educación continua dirigidas al personal de enfermería para mejorar el conocimiento y reforzamiento de las competencias en los cuidados a pacientes COVID-19, y a su vez recomiendan a la UNAH, como ente rector de la educación superior en el país, implementar cambios curriculares de manera inmediata en todas las universidades que ofrecen la Carrera de Enfermería, de igual forma, promover planes de contingencia orientados a la respuesta inmediata y oportuna en situaciones de pandemia y catástrofe.

Precauciones, estándares y bioseguridad

Con relación a las medidas de bioseguridad del personal de enfermería, se concluyó que existe una falta de suministro permanente de abastecimiento de agua e insumos para la higiene de manos y el equipo de protección personal, lo que provoca que las personas del área de enfermería realicen de forma variable los procedimientos de atención, y esto impide una atención segura para los pacientes y riesgo de infección para los usuarios y personal de enfermería.   

Entre las recomendaciones en este tema, se sugirió contar con al menos un lavamanos quirúrgico en la entrada del triaje de pacientes con síntomas respiratorios y disponibilidad de agua potable de manera permanente, según la normativa vigente en el país.

Asimismo, la realización periódica de pruebas diagnósticas al personal de salud que se encuentra en riesgo constante de exposición en la atención a pacientes sospechosos y positivos de COVID-19, debido a que los datos de los encuestados revelaron que, hasta el 11 de mayo, únicamente al 13% del personal de enfermería que está atendiendo a personas con esta enfermedad se les había realizado pruebas diagnósticas.

También es importante que el respirador y mascarilla N-95 estén disponibles de manera permanente para el cuidado del paciente sospechoso o confirmado por COVID-19, y en ese sentido, la directora de la Unidad de Investigación Científica de la FCM, Perla Simons, advirtió que no todas las mascarillas N-95 que se están vendiendo o distribuyendo en algunos lugares son correctamente certificadas para el uso en áreas de asilamiento.

“Las mascarillas o filtros N-95 deben tener algunos requerimientos para su utilización, como el número de aprobación, número de modelo, el lote recomendando, la clase de filtro, es decir, el nivel de eficiencia, el nombre de la organización que lo asegura y el nombre de la marca registrada”, detalló Simons.  

El equipo que estuvo a cargo de este estudio denominado “Enfermería en Honduras: condición laboral, nivel de conocimiento y competencias para dar atención a pacientes con COVID 19”, está integrado por los académicos Alicia Medina, Winston Ochoa, Sandra Molina, Guillermo Flores, Amalia Ríos, Ela Márquez y Perla Simons.  

 

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