Investigación establece relación entre enfermedad Kawasaki y SARS-CoV-2

La investigación “Estudio observacional grupal: un brote similar a la enfermedad Kawasaki severo en el epicentro italiano de SARS-CoV-2”, demostró que en Italia hubo un aumento en casos parecidos a la enfermedad de Kawasaki, como una respuesta del sistema inmunológico al coronavirus.

Dicho estudio, publicado el 10 de mayo, es producto de los investigadores Lucio Verdoni, Angelo Mazza, Annalisa Gervasoni, Laura Martelli, Maurizio Ruggeri, Matteo Ciuffreda, Ezio Bonanomi y Lorenzo D’Antiga, quienes analizaron lo sucedido los meses pasados en Bergamo, una provincia italiana altamente afectada por el COVID-19.

La investigación constató que hubo un incremento del 30% en casos con síntomas parecidos a la enfermedad de Kawasaki y que el SARS-CoV-2 está asociado a una alta incidencia de ellos, demostrando que una respuesta inmunológica al SARS-CoV-2 es responsable de desatar signos y síntomas de la enfermedad de Kawasaki para quienes están genéticamente predispuestos a desarrollarla.

Desde una perspectiva clínica, los pacientes que desarrollaron los síntomas Kawasaki en la pandemia del SARS-CoV-2 eran mayores, presentaron complicaciones respiratorias y gastrointestinales, fiebre, así como signos de involucramiento cardiovascular, complicaciones compartidas con los pacientes enfermos por COVID-19, inversamente, cabe destacar que efectos inflamatorios han sido reportados en adultos con problemas respiratorios agudos por COVID-19.  Estos pacientes representaron un desarrollo más grave de la enfermedad de Kawasaki, resistentes a la inmunoglobulina intravenosa, necesitados de esteroides adyacentes, presentando una hipotensión sistólica arterial (KDSS) y reacciones inflamatorias agudas conocidas como MAS.

Los expertos consideran que los esteroides adyacentes son necesarios para tratar a pacientes que presenten síntomas iguales a los de la enfermedad de Kawasaki en el contexto de la pandemia de COVID-19, en caso de enfrentar un cuadro de carácter severo y potencialmente letal. Se concluyó que los países que han sido altamente afectados por la pandemia del SARS-CoV-2, deberán estar atentos a un brote similar a la enfermedad de Kawasaki, la cual afecta en su mayoría a niños.  

Desarrollo

Como primer punto los expertos analizaron y estudiaron el historial de los pacientes diagnosticados con síntomas parecidos a los de Kawasaki de la Unidad Pediátrica General del Hospital Papa Giovanni XXIII, del 1 de enero de 2015 al 20 de abril de 2020, es decir pacientes desde hace cinco años. Para seguir con el desarrollo, estos pacientes fueron incluidos en el Grupo 1. En el Grupo 2 se incluyeron pacientes con síntomas similares a los de Kawasaki manifestados después del comienzo de la pandemia del SARS-CoV-2.

Por motivos de la investigación, estos pacientes con síntomas parecidos a los de Kawasaki fueron manejados como casos Kawasaki, según lo que acuerda la Asociación Americana del Corazón, que incluye el síndrome de shock de Kawasaki (KDSS por sus siglas en inglés) como una disfunción circulatoria y el síndrome de activación del macrófago (MAS por sus siglas en inglés) según criterios de la Organización Internacional Pediátrica de Reumatología, señales manifestadas por los pacientes de la investigación.

El grupo uno consistió en 19 pacientes (7 niños y 12 niñas de tres años). El Grupo dos fue conformado por 10 pacientes (7 niños y 3 niñas), de 7.5 años, diagnosticados entre el 18 de febrero de 2020 al 20 de abril de 2020. Del segundo grupo, ocho de diez dieron positivos para inmunoglobulina tipo N, M o ambas.

De cada paciente se obtuvo el historial médico, datos demográficos y de laboratorio, síntomas, tratamientos previos, contactos con casos confirmados o sospechosos de COVID-19, signos vitales, células blancas, fibrinógeno (proteína sanguínea), entro otros. Así mismo, se realizaron electrocardiogramas y ecocardiogramas en todos los grupos.

Ambos grupos defirieron en la incidencia de la enfermedad. El grupo uno tenía tres casos por mes, y el grupo 2, diez casos por mes. En el primer grupo, dos pacientes de los 19 tenían un involucramiento cardíaco, 0 de 19 un síndrome de shock Kawasaki (KDSS), y 3 de 19 pacientes necesitaron un tratamiento adyuvante de esteroides. En el segundo grupo seis de los diez pacientes tuvieron un involucramiento cardiaco, cinco de diez tuvieron un síndrome de shock Kawasaki (KDSS), y ocho de diez necesitaron un tratamiento adyuvante de esteroides, demostrando al segundo grupo en un estado más delicado.

Casos de Kawasaki en el SARS-CoV2 (Grupo 2)

De los 10 niños conformando el grupo 2, con la manifestación de fiebre fueron admitidos al hospital en promedio, en el día seis. El 50% de estos pacientes presentaron una forma clásica de la enfermedad y el otro 50% la manifestaron de manera incompleta. Los que presentaron Kawasaki de manera clásica y completa tenían conjuntivitis con degeneración de la retina, anomalías en los pies y en las manos. 4 de 5 tuvieron cambios en la cavidad oral, en los labios o en ambos. El paciente 7 presentó una linfadenopatía (trastorno en los ganglios linfáticos) latero-cervical. Considerando el otro 50% de los pacientes diagnosticados con Kawasaki de forma incompleta, dos o el 20% de ellos presentaron también una conjuntivitis degenerativa de la retina, cambios en los labios o la cavidad oral y un rash polimórfico. En otros dos pacientes, el ecocardiograma detectó un aneurisma coronario y en el paciente uno un derrame pericárdico. En estos pacientes también se reveló una depresión en el funcionamiento del ventricular izquierdo. 5 de los 10 pacientes en el grupo 2 cumplieron con el criterio para KDSS.

En la investigación se encontró evidencia de contacto con el virus SARS-CoV2 en ocho de los diez pacientes.

Como tratamiento a los pacientes, se incluyó 2 g/kg de inmunoglobulina intravenosa, de 50 a 80 mg/kg de aspirina por cinco días o 30 mg de aspirina por día, y 2mg/kg de metilprednisolona diariamente por dos semanas. La aspirina fue mantenida hasta 48 horas después de la defervescencia, seguido por una dosis de 3 a 5 mg/kg diariamente por ocho semanas. Se midió la efectividad del tratamiento según la normalización de los signos vitales, exámenes de sangre y la resolución de signos y síntomas.

Perspectiva

Según la investigación, la causa real de la enfermedad es incierta, y hasta ahora existen investigaciones que concluyen que estos brotes relacionados a la enfermedad Kawasaki surgen como respuestas del sistema inmune a virus, bacterias y hongos en pacientes genéticamente ya predispuestos.

En las últimas dos décadas, se ha relacionado la familia del coronavirus con un aumento de casos similares a la enfermedad de Kawasaki. Japón exploró la asociación entre el coronavirus HCoV-NL63 y el coronavirus HCoV-229E y la enfermedad de Kawasaki mediante exámenes serológicos. Los resultados mostraron que el anticuerpo desarrollada para el HCoV-229E y los pacientes con Kawasaki era igual, aunque era mayor para casos Kawasaki. De esto se concluye que el coronavirus ha estado ciertamente relacionado en el desarrollo de la enfermedad.

KDSS se define como la enfermedad de Kawasaki acompañada por una hipotensión sistólica arterial, un descenso de presión en sangre del baso sistólico y hasta un 20% de señales de hipoperfusión periférica. MAS, según la Organización Internacional en Pediatría Reumatóloga, es el síndrome de activación de macrófagos (reacción inflamatoria letal).

Conoce más sobre la enfermedad de Kawasaki

Según la Organización Mayo Clinic, la enfermedad Kawasaki, la cual afecta en su mayoría a niños, es responsable de ocasionar inflamación en las paredes de las arterias de tamaño medio en todo el cuerpo, mismas que suministran sangre al músculo del corazón. Kawasaki también afecta los ganglios linfáticos, la piel, las membranas mucosas dentro de la boca, la garganta y la nariz.

Algunas señales de la enfermedad son la fiebre alta y la descamación de la piel. Los científicos no creen que se transmite de persona a persona y se considera el factor genético, la edad (especialmente niños menores de cinco años), y la etnicidad, ya que se ha comprobado una alta incidencia en niños asiáticos, japoneses, coreanos o de descendencia de las islas del pacifico como los factores más influyentes. Algo positivo es que esta enfermedad es usualmente tratable y la mayoría de los niños afectados logran recuperarse.

Algunas complicaciones generadas son la inflamación en vasos sanguíneos, especialmente en las arterias coronarias que suministran sangre al corazón, inflamación en el musculo del corazón y una inflación de la válvula cardíaca del corazón.

La inflamación en las arterias coronarias podría ocasionar un debilitamiento y aumento en la pared arterial o un aneurisma. Los aneurismas podrían incrementar los coágulos sanguíneos llevando a un ataque del corazón o una hemorragia interna. Aún con tratamiento, un pequeño porcentaje de los niños no logra sobrevivir.

Si quiere acceder a la investigación, haga clic en el siguiente enlace: https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2820%2931103-X

Noticias relacionadas:

Comentarios