Presentan estudio sobre variación de los patrones espaciales de la violencia homicida en el norte de Centroamérica

El investigador del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), Pablo Yup, presentó este miércoles 4 de agosto, en el marco del XII Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz, un estudio sobre la variación de los patrones espaciales de la violencia homicida en el norte de Centroamérica durante los años 2019 y 2020.

Los resultados dados a conocer por el integrante del equipo de trabajo del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) revelan que contrario a lo esperado producto de las restricciones de circulación impuestas por el contexto de pandemia, la tendencia de la violencia homicida en las zonas calientes y zonas calientes emergentes fue al alza, frente a un decrecimiento en las tasas de homicidios, a nivel general, concentrando en pocos lugares tanto a víctimas como a victimarios.

Según indicó Yup, durante su participación en el panel de ponencias número 35 del eje Construcción de paz, transformación de conflictos y minimización de violencias, adicionalmente la violencia de las ciudades grandes fue desplazada hacia otras de menor tamaño y población, como ocurrió con Olanchito, Yoro, en Honduras; San Miguel, en El Salvador, y San Jorge y Estanzuela, en Zacapa, Guatemala.

“En la región norte de Centroamérica se identificaron todos los patrones espaciales de la violencia como los municipios en consolidación, oscilantes, emergentes y difusión delictiva, con difusión por contagio o jerárquica, variando en la magnitud y cantidad de zonas clasificadas en cada categoría”, detalló.

En cuanto al grado de inseguridad o peligrosidad, el expositor detalló que en Guatemala las zonas frías o de baja incidencia de homicidios se localizan en la región noroccidental y las calientes emergentes en la nororiental, a lo largo de la frontera con Honduras, y En El salvador, las calientes persistentes se sitúan en el suroriente, específicamente en los departamentos de San Miguel, La Unión y Usulután.

En Honduras, mientras tanto, Yoro se posiciona como una zona caliente y Copán, Santa Bárbara, Atlántida, Colón, Intibucá y Lempira como calientes emergentes. Al otro extremo, el de las zonas frías, se encuentra Valle, y en la de frías emergentes, Gracias a Dios, Ocotepeque, La Paz, Francisco Morazán y Valle.

Al respecto, el investigador resaltó la necesidad de ahondar en el análisis de los patrones espaciales por desagregación de los homicidios, agregando otras variables como desigualdad económica, narcotráfico, narcomenudeo, extorsión, gobernanza local, entre otras.

A continuación el enlace para acceder a la grabación del panel completo: https://youtu.be/Lh2kz4jbTbY.

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