IUDPAS, una década de información veraz

Vista exterior del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad.

Por Manuel Torres Calderón/miembro de la Junta de Dirección Universitaria

Si usted rastrea las siglas del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad IUDPAS/UNAH en Google obtendrá 236,000 resultados, si acude a Yahoo; 438,000, en Bing; 7,580. Si reduce la búsqueda al Google Académico, hallará 173 documentos en español y 28 en inglés, y en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal hay ocho referencias. Esos datos se limitan al miércoles 6 de febrero. Dependiendo de la fecha en que el lector se interese en leer este artículo, los números, con seguridad, serán mayores.

¿De qué se trata ese universo digital? Google, Yahoo, Bing y otros portales usan motores de búsqueda para rastrear información y son el punto de partida de un usuario que esté buscando algo en Internet. A cada consulta responden con un listado de referencias muy variado, donde puede encontrar la sigla solicitada. El formato es múltiple, desde un blog hasta un periódico tradicional, desde un comentario personal hasta la tesis de un académico.  

Como este sistema digital es medio confuso, pregunté a un experto si, por ejemplo, los 236,000 resultados en Google significan igual número de consultas personales, y su respuesta es que no, son contenidos en los que un dato, un documento o una opinión del IUDPAS es citado como fuente, al menos, una vez.

El número de consultas personales o de usuarios de esa información es casi imposible de determinar puesto que cada sitio al que los portales remiten tiene su propio contador; IUDPAS /UNAH es quien administra su web y es la que está al tanto de cuántos visitantes virtuales tienen, de que países del mundo proceden, qué les interesa, por cuánto tiempo, y otros aspectos interesantes.

Si todas las valoraciones fuesen cuantitativas, con seguridad, las cifras del Observatorio son modestas; Despacito, esa canción de moda ha sido vista por tantos millones de personas en YouTube que uno no lo puede creer, pero si las valoraciones son cualitativas, entonces la movida es diferente.

La primera conclusión que resalta es que IUDPAS/UNAH es una fuente de información trascendente de Honduras; la segunda es que la repercusión que tiene se basa en la solidez del dato que ofrece, es decir, en su veracidad, y la tercera, para citar apenas unas cuantas, es la tremenda responsabilidad social que asume.

Desde su inicio, hace diez años, el IUDPAS/UNAH, bajo la dirección de su fundadora, Julieta Castellanos, y el equipo técnico, encabezado por Migdonia Ayestas, fue acumulando una reputación académica sólida; labor complicada porque los temas que investiga y documenta, especialmente a través de su Observatorio Nacional de la Violencia, se insertan en un contexto nacional caracterizado por la desinformación, ausencia o secuestro de la información, manipulación, impunidad, complicidad y confrontación.

Políticamente sensible, la información sistematizada del IUDPAS/UNAH siempre enfrenta la enorme presión de quiénes desean que como fuente se acomode a sus intereses o puntos de vista, políticos o ideológicos. No extraña que, en algunas ocasiones, la oposición intenta desacreditar sus datos calificándolos de “pro gubernamentales”, pero, de igual manera, desde los gobiernos hay quienes la califican como afín a la oposición. Todo dependerá si el conocimiento divulgado les conviene o no. Eso sí, ni unos, ni otros, pueden sustentar sus críticas probando que los datos sean falsos y, al final, ocurre que los terminan admitiendo o usando.

Obviamente, cada usuario tiene derecho a su propia opinión y a disponer de sus propias fuentes; la de IUDPAS no es, ni podría ser, la única. El desafío común, el del día a día, es la falta de reconocimiento real al derecho a la información que impera como política en nuestro país. El Estado hondureño nunca ha admitido, más allá del discurso y la práctica burocrática, el derecho fundamental que asiste a la ciudadanía para acceder a la información de todos aquellos asuntos que le conciernen, como garantía de participación y control de la administración pública. La normativa que se aprueba en la materia tiende a ser lesiva al derecho (como la “Ley de Secretos” y otras), en lugar de favorecerlo. El anteproyecto de la Ley General de Archivos, por ejemplo, sigue pendiente de aprobación; no es una prioridad, ni se le reconoce su valor.  La regla que impera es la secretividad, no la transparencia. Más que divulgar la información, se le esconde.

En ese laberinto oscuro, el IUDPAS tiene que apelar al máximo rigor técnico y ético para sustentar la información o el análisis de los datos. Precisamente, esa es la garantía que le ofrece formar parte de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), un marco institucional respetuoso para su quehacer científico y académico.

No debe haber mejor lugar que un centro de estudios superiores para su trabajo de análisis, reflexión, investigación y debate. La UNAH forma parte del Estado, pero su condición de institución autónoma la debe poner a salvo de cualquier pretensión de alineamiento a los intereses de un gobierno, sea cual sea su orientación.

Lo que efectivamente condiciona al IUDPAS, y a todo el quehacer universitario, es el artículo 160 de la Constitución de la República, que le manda contribuir “a la investigación científica, humanística y tecnológica, a la difusión general de la cultura y al estudio de los problemas nacionales. Deberá programar su participación en la transformación de la sociedad hondureña”.  Esa es su razón de ser.

A mi juicio ese mandato se refleja en la producción académica del IUDPAS que, en el caso de su monitoreo de la violencia, uno de sus diversos productos de investigación, no busca fomentar el miedo en la sociedad, sino concebir la necesidad de la paz como sinónimo de justicia y fin de la impunidad. Esa es la única aspiración o valor predeterminado que guía su trabajo; no puede ser el prejuicio. 

Cada boletín o investigación, que realiza y divulga el IUDPAS, más que la “violencia” tiene como eje el estudio de los conflictos que afectan la convivencia y calidad de vida en nuestra sociedad. Ese es su compromiso.

En definitiva, el IUDPAS lo que brinda es información de calidad, que identifica sus fuentes y aclara el procedimiento que ha utilizado para obtenerla. A partir de su legitimidad, los usuarios pueden darle el significado correcto y tomar las decisiones adecuadas. Por supuesto, ese usuario tiene autonomía para interpretarla y, también, asume la responsabilidad de su uso y de distinguir entre su “verdad” y la veracidad de los hechos. Allí se marcará la diferencia.

 

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