Crítica literaria presentó conferencia sobre mujeres escritoras de Centroamérica

Gold se mostró muy emocionada durante el conversatorio con los maestrantes.

La Maestría en Literatura Centroamericana de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), que avanza en el primer módulo de su quinta promoción; invitó a Janet Gold, importante crítica literaria, quien llevó a cabo un conversatorio sobre escritoras centroamericanas, en donde la académica habló de un artículo en particular sobre autoras hondureñas.

Gold es una importante académica dentro del campo de la literatura, se ha desempeñado como gestora cultural, escritora, catedrática, investigadora, analista y promotora de la literatura hondureña.

Entre las obras trabajadas por la intelectual, en el campo de la literatura hondureña, se encuentra “Volver a imaginarlas: Retratos de escritoras centroamericanas”, en 1998 y “El retrato en el espejo: una biografía de Clementina Suárez”, en 2001.

“Ya sabemos que las trilladas explicaciones por la supuestamente escasa producción literaria de la mujer o por su mínima representación en las antologías e historias literarias –que las mujeres no escriben; que las mujeres producen o produjeron escritos inferiores; que si unas pocas mujeres escriben o escribieron bien es porque lograron escribir como hombres– no sólo son erróneas, son callejones sin salida que sirven nada más para reducir a la mujer a una esencia psicológica y biológica imposible de comprobar”, se lee en el apartado de palabras preliminares por Gold.

Y continúa “mucho más útil y factible es un acercamiento a la lectura y al estudio de textos escritos por mujeres que tenga en cuenta las circunstancias propias de la mujer que han influido en su expresión creativa y que han determinado la publicación, la distribución y la recepción de dicha expresión”.

Según Gold, hay dos grandes desafíos que la mujer actual enfrenta en la búsqueda de su propia historia, el primero es investigar, y el segundo es crear nuevos modelos para explicar los descubrimientos resultantes de la investigación.

 “Mi trabajo consistió en examinar prejuicios y suposiciones que se tenían sobre las autoras hondureñas, quise buscar y conocer las inquietudes estéticas, pero sobre todo quería encontrar nuevos modelos para narrar sobre lo que las mujeres han forjado y las dificultades que han tenido en ello”, expresó la crítica durante la presentación.

 Ella se basó en dos metáforas para investigar a las escritoras hondureñas, “el primero se me ocurrió de manera muy natural: el acto de tejer y la creación de un diseño o tapiz. La segunda metáfora nació de la primera, ya que, al descubrir conexiones entre escritoras y textos, entre el pasado y el presente, cobró menos importancia la idea de una cronología lineal e imaginaba el cielo nocturno, donde uno por uno se hicieron visibles puntos de luz, estrellas que poco a poco fueron formando constelaciones, y estas cobraban vida”, apuntó la académica.

 En el texto, Gold establece nexos entre Clementina Suárez, Victoria Bertrand y Ángela Ochoa: “tres maneras diferentes de llegar a una comprensión lírica de nuestro lugar en el misterio del universo. Victoria, confiada y ensimismada, sueña con una relación a la vez sensual y mística con el gran maestro. Ángela, humilde y modesta, halla libertad en el acto de dejar atrás el ego. Y la Clementina extrovertida se identifica como la misma voz lírica del Cosmos”, señaló la crítica.

 “La poesía de Clementina celebra la libertad femenina; y la de Victoria –alma de flores, alma de nómada– es una promesa de esa deseada libertad; mientras los poemas de Ángela –modestos, espirituales, plenos de exhortaciones moralizantes– nos recuerdan que somos falibles e imperfectos “átomos perdidos’, “un puñado de tierra”, subrayó Gold.

“Entre las herederas de Clementina que han fallecido y que, al juicio de la que esto escribe, nos han dejado su propia herencia de excelencia, incluimos a Victoria Bertrand, Ángela Valle, Eva Thais, Juana Pavón y Amanda Castro. De las que están en plena producción, que persisten en escribir y publicar, que han crecido y evolucionado y siguen expresándose, identificamos a Blanca Guifarro, Rebeca Becerra, Xiomara Bú, Alejandra Flores, Elisa Logan, Xiomara Cacho Caballero, Waldina Mejía y Lety Elvir”, se lee en artículo de la doctora.

“De las que han sido activas y cuyas voces añaden diversos colores y matices al tapiz lírico, mencionamos a Sara Salazar Meléndez, Claudia Torres, Aída Sabonge, María Eugenia Ramos, Déborah Ramos, Indira Flamenco, Yadira Eguigure, Soledad Altamirano, Armida García, Francesca Randazzo, Ana María Alemán, Diana Espinal, Diana Vallejo, Divina Alvarenga, Helen Umaña y Anarella Vélez”.

En su trabajo, la doctora también incluye a voces como Perla Rivera, Mayra Oyuela, Venus Ixchel Mejía, Karen Valladares, Yolany Martínez, Mirta Alicia Castillo, Fani Meléndez, como nuevas voces femeninas que continúan tejiendo literatura hondureña, siguiendo la guía de las escritoras del siglo pasado.

La crítica refirió que su aporte incluyó tres temas esenciales que son notorios en la escritura de hondureñas, misterio divino, relación de pareja y patria; por lo que desde esa dirección buscó crear un diseño cuyas ideas iluminaran un pedazo del pasado lírico de Honduras, visualizando la historia mediante constelaciones y conexiones, sin seguir un orden cronológico.

“Ha sido un honor presentar este trabajo, yo lo veo no como un final, sino como un comienzo, un pedazo esencial en la historiografía de América Central”, concluyó la autora, quien se mostró muy amena durante el conversatorio que sostuvo con los maestrantes con relación al diseño de su artículo, así como a los retos y desafíos que enfrentó para poder dar a luz su trabajo, los hallazgos personales y demás aspectos que involucró en el mismo.

Durante el conversatorio fungió como moderadora la doctora María del Pilar López, quien se encuentra impartiendo la asignatura de Poesía Centroamericana en la Maestría, además estuvieron presentes algunas de las grandes figuras de la escritura hondureña como Denia Nelson, Melissa Merlo, autoridades del Departamento de Letras de la UNAH e intelectuales extranjeros.

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