José Trinidad Reyes y José Trinidad Cabañas dos hombres ilustres del Bicentenario

En el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia, el Sistema Bibliotecario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras llevó a cabo la conferencia “José Trinidad Reyes y José Trinidad Cabañas, personajes ilustres del bicentenario en su dimensión histórica”.

El legado histórico que tienen estos personajes en la identidad nacional ha sido tan grande que la UNAH les ha conferido el alto honor de nombrar años académicos con sus nombres como es el de José Trinidad Reyes en el 2020 y José Trinidad Cabañas en el 2018.

El 9 de junio se conmemora el día de José Trinidad Cabañas y sus enseñanzas de hombre intachable se deben cumplir como algo que debemos ser todos los hondureños”, dijo Jesús de las Heras, máster en Gestión del Patrimonio Cultural y Natural y coordinador de las colecciones patrimoniales de la UNAH.

Explicó que pese a que estos personajes coexistieron en el siglo XIX, sus vidas rara vez se cruzaron, en el caso de José Trinidad Cabañas su espacio de dominio era la Capitanía General de Guatemala que tuvo 3 intentos de gobiernos federales y quien en cierta manera aportó para el proceso de independencia realizado en 1821.

José Trinidad Cabañas fue un fiel combatiente al lado de Francisco Morazán porque compartían las ideologías de una Centroamérica unida que pretendían con la reforma liberal y consiguió ser presidente de Honduras entre los años de 1853 a 1855, convirtiéndose en el séptimo presidente del país, aunque su gobierno fue derrocado por el militar Santos Guardiola.

Cabañas tenía como lema "No se trata de fundar la República de algunos, sino la República de todos" y fue así como gobernó, es por ello que se considera un ilustre personaje de historia de Honduras.

José Trinidad Reyes

“José Trinidad Reyes fue uno de los personajes que luchó por la educación, los derechos de las mujeres y los niños”, comentó Edgar Soriano, gestor cultural, analista sociopolítico y catedrático de la UNAH.

Tegucigalpa se convierte en una ciudad debido a su desarrollo, y bajo el gobierno del presidente Juan Lindo, José Trinidad Reyes fundó el primer centro de estudios superiores de Honduras, la Sociedad del Genio Emprendedor y del Buen Gusto, que después se convertiría en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y de la cual fue su primer rector en 1847.

Su labor más relevante fue emprender esfuerzos para llevar a cabo la poesía y el teatro y de esta manera ofrecer conocimiento a través de esta educación no formal, siendo las más reconocidas las pastorelas que posteriormente fueron reconstruidas por Rómulo Ernesto Durón, quien también fue rector de la universidad, las cuales fueron consideradas como las primeras manifestaciones teatrales en Centroamérica.

Reyes luchó por los derechos de las mujeres y se hacía pasar a través de cartas como Sofía Seyers, quien  a simple vista parecía una activista femenina que iba en contra del sistema patriarcal que regía el país en ese entonces, pidiendo igualdad de derechos y trato para las mujeres.

Escoge este seudónimo de Sofía Seyers, en donde el ilustre hace un juego de palabras Sofía de filosofía y Seyers de Reyes Sevilla, y en donde proclama en una de sus cartas “Yo, débil mujer, me atrevo a levantar la voz reclamando los derechos de mi sexo, en medio de un pueblo que apenas los conoce: yo, sin misión expresa de mis compañeras, hablo en su favor a una sociedad que se cree iluminada con los resplandores del siglo XIX, y que no va a retaguardia en la marcha de la civilización y del progreso, pero que, en orden a nosotras, no tiene ideas que vayan en consonancia con sus adelantos”.

Las cartas escritas pretendían abogar por la incorporación de la mujer a la esfera política, le pareció a Seyers un planteamiento demasiado avanzado, aunque "no desprovisto de razón", como supuesta autora se concentra en la demanda de la educación femenina y su creencia en la igualdad intelectual entre los sexos, en términos generales, el ensayo es una denuncia sobre la subordinación femenina, un reclamo al derecho a la educación de la mujer.

En general, ambos historiadores coinciden en que se trata de desmitificar a estos personajes ilustres y tomar lo bueno de sus obras como ejemplo para vivir como ciudadanos y de esa manera poder construir una mejor sociedad.

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