La construcción de represas, solución definitiva para el Valle de Sula, según experto del Ihcit

Desde 1990 se planteó la construcción de la represa El Tablón, que retendría las aguas del río Chamelecón.

El ingeniero Max Ayala, experto en hidrología del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (Ihcit), participó en Café Presencia con el propósito de brindar soluciones concernientes a las inundaciones en el Valle de Sula tras el paso de los huracanes Eta e Iota que impactaron la región en menos de 15 días y las posibles estrategias que se deben ejecutar en prevención de riesgos. 

Para el experto, la construcción de represas es la acción para resolver el problema de las inundaciones en el Valle de Sula. Desde 1980 se plantearon las represas Llanitos y Jicatuyo, que cubrirían más de la mitad del río Ulúa, y en 1990 se planteó la construcción de la represa El Tablón, que retendría las aguas del río Chamelecón. Para el experto, con la construcción de estas tres represas se solucionaría de forma definitiva y a largo plazo el problema de las inundaciones en dicho valle. Una solución a corto plazo sería la creación de una red de monitoreo.

¿Por qué es tan vulnerable el Valle de Sula?

En el desarrollo de la entrevista, Ayala explicó que el Valle de Sula está bañado por dos ríos: el Chamelecón y el Ulúa, mismos que han ido formando el valle. Toda planicie inundable ha sido parte de los ríos. Las personas se han introducido en esos lugares y han edificado sus viviendas, lo que simboliza que se está creciendo de una forma desordenada y con alteración de los paisajes. La población no se está adaptando a los medios, convirtiéndose altamente vulnerable.

“Las crecidas siempre han existido, Honduras siempre ha estado en ruta de los huracanes. No tenemos un control eficiente de todo lo que nos rodea, especialmente la naturaleza que es tan complicada y difícil de manejar. El problema que nosotros vemos es que no estamos al tanto de nuestro medio”, detalló el experto.

En cuanto a los tipos de inundaciones resaltó que Tegucigalpa, por ejemplo, en los meses de mayo a junio suele inundarse. Barrios y colonias, como el barrio Morazán, sufren de inundaciones rápidas. Llueve e inmediatamente empieza a crecer el río y se desborda. Ocurre que por el por el impacto de los huracanes Eta e Iota, las personas solían decir que el agua subió en materia de segundos, cuando realmente se sabía que el lugar se iba a inundar y que se contaban con horas para evacuar.

Las personas, como no conocen el medio en el que viven, solo se fijan en que llovió en alguna parte en específico o en su parcela y piensan que no sufrirán de inundaciones. Es de mencionar que el Valle de Sula no se inunda porque llueve solo en el Valle de Sula, se inunda porque también llueve en Ocotepeque, en Gracias, en Copán o en Santa Bárbara, por ejemplo. Al recibir grandes cantidades de lluvia en esas zonas, también se inundará en Valle de Sula, por lo que las personas deben estar alertas y conscientes del medio global en el que viven.

Cabe mencionar que a través de los años se ha trabajado en la implementación de estaciones que miden los niveles de los ríos, entre ellas la estación en el río Jicatuyo, en Orotoro, en Chinda y Santiago, que miden cuánto tiempo tiene una persona para saber en qué momento le llegará la inundación. Entre la estación Chinda y Santiago, las personas pueden conocer el contexto y saber que tienen que evacuar porque su área se va a inundar.  

“En la estación Patrón donde se miden esos datos el Río Ulúa creció 15 metros que ya es una gran cantidad de agua, son aproximadamente casi 6,000 hasta 8,000 metros cúbicos, es una cantidad exagerada de agua. Las cuencas o los ríos tienen un proceso que se van vaciando según van llegando todas las aguas. En estos momentos los ríos ya están regresando a su cauce natural, un nivel de río de dos o tres metros, que es lo normal en estas fechas”, detalló.

Es de mencionar que entre los meses de septiembre y octubre todos los ríos en Honduras crecen, ya sea en menor o mayor magnitud. Con eventos naturales como los recientemente ocurridos, los ríos crecen de una manera descontrolada.

“Una solución a corto plazo es que los habitantes de estos lugares sean resilientes, conozcan su medio y sepan cómo actuar cuando suceden estas situaciones. Da lástima que nosotros en Honduras para monitorear cómo crecía el río Ulúa o Chamelecón teníamos que meternos a una página en Estados Unidos para poder ver la situación en nuestro país, porque aquí para los gobiernos generar este tipo de información es un gasto, nos les interesa”, resaltó.

¿Cómo han cambiado las condiciones hidrológicas?

Es de recordar que Honduras está en la ruta de los huracanes. Desde 1950 más de 80 huracanes han impactado la zona. En cuanto al Huracán Mitch, expresó que sigue siendo el evento más catastrófico con las mayores cantidades de lluvia, y que la infraestructura era muy vulnerable en ese entonces, pero que con el paso de los años se ha ido olvidando.

“Hay un proceso de la corta memoria que tenemos los hondureños, nos olvidamos de mucho. Se hicieron trabajos después del Mitch, pero siempre viene la parte que no hay una estabilidad en las personas que manejan la información, en la seguridad laboral. Después del Mitch estaban varias comisiones y cada uno de los especialistas que estaban en sus lugares los fueron cambiando por otras personas de diferentes tintes políticos. O de repente entra en una institución que era muy noble y empiezan a politizarla y a poner correligionarios políticos y las instituciones empiezan a caer en un declive”, lamentó el experto.

En cuanto a proyectos de prevención, resaltó un proyecto de mitigación de riesgos de desastres naturales con fondos del Banco Mundial, en el cual se mapearon varios municipios en Honduras para conocer qué tan propensos eran a inundaciones. En 2003 se estudió el contexto de inundación de La Lima. Al final de ese proyecto, con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se realizaron estudios en más de 20 municipios, finalizando en 2014.

Posteriormente se tomó la tarea de analizar el Valle de Sula, un estudio bastante completo en el cual se sacaron planicies de inundación, las rutas de evacuación, ubicación de los albergues y análisis de cuántos días las personas iban a tener que permanecer en los albergues. Según el análisis tomaban aproximadamente 7 días en que las aguas salieran de las áreas inundadas. Se socializó dicho proyecto a los tomadores de decisiones y no se implementó.

“El canal Maya en el Valle de Sula solo agarra 700 metros de caudal y con estas inundaciones llegaron 6,000. No hemos tenido un crecimiento urbano lo suficientemente adecuado. Hidrológicamente lo que ha cambiado es que hemos deforestado más, al deforestar los ríos crecen más rápido y el pico del río o la crecida va a ser más rápida”, manifestó el experto.

Conozca a Max Ayala

Es de mencionar Max Ayala es ingeniero civil y cuenta con amplia experiencia en temas hidrológicos. Se desempeña como docente e investigador en el Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (Ihcit) y es el coordinador de investigación de la maestría en Recursos Hídricos del instituto. Si quiere ver la participación del experto en Café Presencia, haga clic en el siguiente enlace: https://fb.watch/1Zb7tlNEWx/ .

Si quiere conocer sobre las actividades e información relacionada al Ihcit, haga clic en el siguiente enlace: https://ihcit.unah.edu.hn/.

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