La COVID-19 evidenció la necesidad de reorganizar la educación con una perspectiva de cooperación e integración solidaria, aseguran expertos

Uno de los desafíos de esta intención es democratizar las capacidades del individuo para emprender su vida personal y profesional de manera autónoma.

Previo al IX Congreso Universitario Centroamericano que se llevará a cabo el 16 y 17 de junio, esta tarde se realizó el foro-webinar denominado “El tercer Contrato Social de la Educación: la transformación de la educación para un futuro que ya llego”, en donde participaron expertos en temas educativos de Centroamérica y Brasil.

El grupo de expertos estuvo integrado por Telémaco Talavera, rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA) de Nicaragua; Rutilia Calderón, investigadora, ex ministra de Educación y ex Vicerrectora Académica de la UNAH, Juan Carrillo parte del equipo coordinador de Kairós y Paulo Speller, viceministro del Ministerio de Educación de Brasil y ex secretario general de la Organización de Estados Iberoamericano para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

Vale la pena mencionar que el encuentro se facilitó gracias al auspicio de Kairós, integrado por un equipo de expertos y profesionales del mundo de la educación que trabaja con gobiernos, universidades e instituciones para llevar a cabo procesos de innovación y transformación educativa.

El grupo de académicos llegaron a la conclusión que el Tercer Contrato Social de la Educación apuesta por el aprendizaje como una experiencia agradable, intensificada a través de la realidad virtual, la robótica y la inteligencia artificial, “un aprendizaje que involucra a las personas en los procesos consiguiendo que se apropien de ello y se apoderen de sus valores, no solamente que sean receptores sino protagonistas de todo el proceso que se está construyendo” especificó Juan Carrillo.

El contrato social en mención plantea una metodología con gran carga de responsabilidad social que permita a las personas ser capaces de trasmitir el saber, el conocimiento y las experiencias.

Por su parte, el viceministro de educación de Brasil Paulo Speller, aseveró que la universidad que no entienda que todo ha cambiado estará muerta después de la pandemia “se debe reorganizar la educación, con una perspectiva de cooperación e integración solidaria, basada en un trabajo colaborativo como nunca antes lo hemos tenido”.   

Añadió “las plataformas de organización colaborativa, efectivamente colaborativas son las que van a regir las nuevas modalidades de trabajo en las universidades, redes colaborativas donde se puedan compartir las fortalezas de todos”.

El Tercer Contrato Social de la Educación

En el siglo XIX se comenzó a fraguar un gran acuerdo social sobre la educación que tuvo su reflejo en el primer contrato social de la Educación en torno a su carácter universal, gratuito y obligatorio.  

A mediados del siglo XX se forjó el segundo contrato social de la educación sobre la necesidad de incorporar a las clases populares a la educación superior. En el siglo XXI ambos contratos quedaron desfasados y el mundo entero se abocó a alcanzar un tercer contrato social de la educación para dar respuesta a las necesidades de un tiempo nuevo.

Para los expertos la nueva realidad económica y social gira en torno al desarrollo de nuevas competencias clave para la actualidad y el futuro, entre ellas, la creatividad, la innovación, el emprendimiento y el liderazgo.

Uno de los desafíos de esta intensión es democratizar las capacidades del individuo para emprender su vida personal y profesional de manera autónoma.

Carrillo explicó que hay 4 factores esenciales para afrontar el modelo de aprendizaje por el que le apuesta el tercer contrato social de la educación. El primero son las personas, “entendemos que es absolutamente necesario incorporar en los procesos de aprendizaje competencias genéricas, desarrollando el talento, la creatividad, y las capacidades emprendedoras que contribuyan a la construcción de un proyecto de vida de cada una de las personas” expresó.

El segundo elemento es el aula, que debe ser un espacio de aprendizaje, concebido como un área de investigación aplicada de amaestramiento compartido con elementos tecnológicos, se trata de zonas innovadores e inspiradoras, que tomen el arte como gran motor de cambio en el mundo.

La sociedad sería el tercer factor, que debe procurar un entorno de cercanía articulado en un ecosistema de valor que une el conocimiento científico con el conocimiento tácito, experiencial y ancestral, que sea capaz de romper los muros de la academia para potenciar su protagonismo en el desarrollo de los territorios y la ciudadanía. 

“El cuarto elemento seria la globalidad, que debe articularse en un marco mundial interconectado, atemporal y focalizado, que propicie la educación a lo largo de la vida, consciente de la importancia vital que tiene el individuo en la configuración de este mundo posible y necesario, basado en la igualdad de oportunidades y la sostenibilidad social, económica y medioambiental, en donde nadie puede quedarse atrás” finalizó Carrillo.

Webinario completo a continuación:

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