La luz en la Edad Media, entre la fe y la razón

Interior de la Catedral de Notre Dame, en París.

Como parte de su agenda del mes de marzo, el Centro de Arte y Cultura (CAC) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) desarrolló el arteforo “La luz en la Edad Media, entre la fe y la razón”, a cargo del artista y docente de la Facultad de Humanidades y Artes, Miguel Romero.

Durante la actividad virtual, el experto en la temática señaló que a diferencia de la época actual, en la Edad Media la luz se asociaba tanto con la fe como con la razón, en una especie de danza y sin contradicciones entre ambas.

“Hasta que comenzamos a entrar a la Edad Moderna, no hay una idea que predomine por encima de la fe; la fe como que ordena el universo de la mente occidental y es en esta época moderna que se mueve el péndulo hacia la razón, pero hay antecedentes de que también fue importante antes”, detalló.

“No ver la fe y la razón como contradictorias es característico de la Edad Media y una diferencia fundamental con nuestra época; la teología como disciplina busca justificar la fe con la razón. En la Edad Media tanto la fe como la razón son luz”, resaltó.

Una visión errónea de la época

Respecto a la importancia histórica del estudio de dicho período comprendido entre el año 350 y 476 después de Cristo, el expositor resaltó que esta radica en que “no vamos en búsqueda de otros, sino de nosotros mismos”, y que de igual manera permite descartar mitos como que se trató de una época oscura, siniestra e inhumana o que no predominaba la razón, sino la superstición y la crueldad.

Lo anterior considerando que la humanidad siempre ha visto la Edad Media a través de los lentes del Renacimiento, juzgándola erróneamente debido a esa visión heredada, en lugar de entenderla como la integración de los pueblos bárbaros a la narrativa de Europa iniciada por los romanos y los griegos, tras siglos de invasiones en las que sobresalía la utilización de símbolos paganos.

Además de recordar que ese proceso de integración no sucedió de un momento a otro y que muchos de esos pueblos bárbaros eran politeístas, pero fueron absorbidos por el cristianismo, a cuyas influencias ningún sector de la sociedad se mantuvo ajeno, Romero explicó lo relacionado con la construcción de las iglesias, sus elementos arquitectónicos, materiales de construcción y la iluminación, siendo las románicas mÁs oscuras que las góticas, por ejemplo. En cuanto a estas edificaciones religiosas, el arco apuntalado y los distintos géneros de bóvedas de crucería son también características notables.

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