¡Las vacunas salvan vidas!

Las vacunas han tenido un impacto grande en las enfermedades humanas. ¡Las vacunas salvan vidas! Y esto se comprobó en el siglo XVIII, cuando la viruela era una enfermedad endémica global y mató a miles de personas, hasta que Edward Jenner administró la que se considera la primera vacuna científica.

A lo largo de los años, las vacunas han ayudado a combatir y erradicar enfermedades como el sarampión, la hepatitis B, el tétano, la poliomielitis, el papiloma humano y la varicela, entre otras; al vacunarse, las personas han evitado problemas de salud, discapacidad permanente o incluso la muerte.

“Gracias a las vacunas se logró erradicar la viruela, salvando 5 millones de vida por año. Si las personas no se hubiesen vacunado contra la viruela, una persona moriría cada 6 segundos. Cada 5 minutos salvan una vida las vacunas”, son parte de las estadísticas que presenta la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Según el portal europeo de información sobre vacunación durante 2018, alrededor del 86% de los niños en todo el mundo recibieron tres dosis de la vacuna que les protege frente a la difteria, el tétano y la tosferina (DTP) y el 85% de los niños en todo el mundo recibieron tres dosis de la vacuna frente a la poliomielitis (1). 

La vacunación en un país puede reducir los costos de la atención de salud y las inequidades económicas al erradicar enfermedades mortales. “La vacunación contribuye al crecimiento económico en todas partes debido a la menor morbilidad y mortalidad. Se estima que las ganancias que reportan anualmente las inversiones en inmunización ascienden a un 12-18%. La vacunación propicia una mayor esperanza de vida, y es un hecho admitido hoy día que las vidas longevas y sanas son una condición de la riqueza, y que esta favorece a su vez la salud. Las vacunas constituyen por consiguiente un instrumento eficiente para mitigar las disparidades de riqueza y las inequidades en salud”, señala un boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2008.

El desarrollo de una vacuna como tal no es de un día para otro, muchas continúan en desarrollo y otras han costado desde su desarrollo hasta su aplicación en cada país, y con esta nueva para la COVID-19 se ha catalogado como lapso de tiempo sin precedentes en la historia al tardarse menos de un año en su obtención.

“La tardanza en la producción de diferentes tipos de vacunas obedece al impacto o a la carga de la enfermedad que produce el agente causal, es decir, si es una enfermedad que ocasiona una fuerte carga económica a un país o mundo entero, entonces la premura para desarrollar las vacunas es mayor, de igual forma cuando la enfermedad es altamente contagiosa y de altos niveles de letalidad, entonces es mucho más urgente desarrollar vacunas”, expresó el epidemiólogo y docente de la Facultad de Ciencias Médicas, Mario Mejía.

Es de recalcar que, aunque esta última vacuna desarrollada para la prevención del coronavirus fue en un tiempo récord, no significa que su efectividad y seguridad no sean llevadas a cabo ni comprobadas de acuerdo a su parte preclínica, las tres fases (1, 2 y 3) y su revisión regulatoria.

“El tiempo de producción de la vacuna no tiene un efecto directo sobre la calidad y efectividad, depende más de la carga que represente la enfermedad en la población con que se puedan desarrollar estas vacunas”, agregó el docente.

También, así como muchas personas optan por vacunarse, otras no lo hacen adjudicando los efectos adversos no comprobados o en un porcentaje mínimo que estas puedan llegar a causar, y es así como su única alternativa es esperar el contagio de la enfermedad y obtener inmunidad con los riesgos que tiene contraer una enfermedad que se puede evitar.

Sin embargo, los beneficios de salvar vidas de una vacuna se han demostrado evitando volver a tener miles de niños fallecidos por la poliomielitis y sarampión, así como muchos científicos continúan buscando la vacuna idónea para enfermedades como el dengue, el zika, el Ébola, la infección por citomegalovirus (CMV) o el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

El epidemiólogo Mejía señaló que "la importancia que tiene el hecho que las personas se vacunan, esto radica básicamente en que adquieren inmunidad, es decir desarrollan anticuerpos y de esa manera cuando ya se expongan al virus estas personas tienen mayor oportunidad de defenderse y de no desarrollar un cuadro de enfermedad de moderado a severo que pueda ser fatal".

“Cada vacuna para una enfermedad tiene su propio riesgo dependiendo de la severidad o cuadro leve que pueda generar los agentes causales de estas enfermedades, de tal manera, la OMS se asegura que cada una de las vacunas, en el caso de enfermedades virales, contengan los virus atenuados o con una capacidad mínima de enfrentar reacciones adversas muy severas”, indicó Mejía.

¡Las vacunas salvan vidas! #YoMeVacunoPorHonduras

Noticias relacionadas:

Comentarios