Licitación pública internacional para adquirir kilovatio hora a mejor precio, recomienda experto de la UNAH

La Facultad de Ciencias Sociales, en el marco del Primer Congreso Virtual de Investigación Científica UNAH 202O “Retos de la investigación científica en Honduras y la pandemia COVID-19”, presentó el estudio “Impacto de la COVID-19 en la demanda de energía eléctrica. Una nueva oportunidad para comenzar".

La presentación de la investigación estuvo a cargo de Mario Rubén Zelaya, pasante del doctorado en Ciencias del Desarrollo Humano y experto en energía y economía, por lo tanto, su trabajo lo transversaliza entre la ingeniería eléctrica y el desarrollo humano.

El experto se enfocó en la situación actual de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), y puntualizó la situación actual de la estatal eléctrica, misma que desde años anteriores viene arrastrando deudas y pérdidas.

Zelaya dijo que el déficit operativo de la ENEE presionará la economía en diferentes aristas y los hondureños sentirán de manera más directa ese peso.

Según los datos planteados por el experto, a 2018, el nivel de pérdidas de la estatal eléctrica superaba el 37%, porcentajes que se vienen generando desde hace más de 15 años y aún no se han corregido.

El experto afirmó que el déficit operativo acumulado de la ENEE supera los 72 mil millones de lempiras, situación que fue catalogada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el principal problema del país en términos financieros.

“Las malas decisiones y la pésima o nula planificación de quienes han estado y están al frente de la estatal eléctrica, sin lugar a dudas serán cargadas a los consumidores”, argumentó Zelaya.

En lo que corresponde al índice de electrificación en Honduras, solamente el 83% de la población tiene acceso a la electricidad, superados por cinco países de Centroamérica que a 2020 ya alcanzaron cubrir el 100% de la demanda energética territorial y poblacional.

En otras palabras, el 17% de las personas no tienen acceso a la energía eléctrica, esto representa a más de 1.6 millones donde casi todos son del área rural del país, “el acceso a la energía eléctrica en el siglo XXI es un derecho humano”, subrayó el investigador.

Demanda en la pandemia

En cuanto a la demanda de energía en la pandemia, el investigador dijo que a mayo de 2020, a pesar que las empresas se mantuvieron cerradas, esta había caído solo un 1.5%, misma que a finales de este año puede llegar a un 2 o 2.5%.

La poca caída de la demanda de energía eléctrica se debe a que en el país el 40% de consumo de kilovatio hora se da en el sector residencial y el sector industrial y comercial solo consumen el 22%.

Zelaya sostuvo que la demanda ha caído a valores de 2018, lo que genera una nueva oportunidad para tomar las mejores decisiones en la contratación de nuevas plantas de potencia firme; “este es el momento de preparar un proceso de contratación eficiente conforme a lo establecido en la Ley General de la Industria Eléctrica para la compra de energía y potencia firme con base en un proceso de licitación pública internacional”, resaltó.

“En este momento ya se estuviera convocando a una licitación pública internacional, de tal manera que se ofrezcan los menores precios por kilovatio hora para los próximos diez años, a fin de que los hondureños podamos ir sentando las bases necesarias para que los costos de generación no impacten negativamente en la tarifa del usuario final”, enfatizó el experto.

Otra nueva oportunidad que planteó Zelaya es la gestión energética, con la que será posible obtener una disminución de 400 GWH/año lo que representará un ahorro para la ENEE de 40 millones de dólares anuales.

 

Noticias relacionadas:

Comentarios