LOS GUÍAS DEL CENTRO DE ARTE Y CULTURA

El Centro de Arte y Cultura de la UNAH está situado en Comayaguela.

Cada día el Centro de Arte y Cultura (CAC) cuenta con la presencia de los voluntarios que apoyan como guías en el recorrido por este espacio cultural y algunos de ellos también brindan mantenimiento al equipo del personal.

Se los mira todos los días de la semana, acompañando por las diferentes salas a los padres y a las madres de familia que esperan a que sus hijos salgan de los talleres. Conocen las colecciones que se exhiben y reciben retos diarios cuando alguien les pregunta algo que sobrepasa su conocimiento.

Una mañana, poco antes de recibir a un grupo de estudiantes, Edwin López, Heber Aguilera y Jennifer Soto preparan los implementos que utilizarán con los niños y jóvenes visitantes. Edwin es estudiante de primer año de Antropología, Heber está a unas clases de finalizar la Informática Adminis

trativa y Jennifer se encuentra a la mitad de Matemáticas.

Un apoyo necesario

Ellos, junto a los demás becarios, cubren las jornadas establecidas para el CAC. Éstas son de lunes a viernes de ocho de la mañana a mediodía y luego de una a cuatro de la tarde. Además, los sábados hay otros guías que cubren de nueve de la mañana a cuatro de la tarde y los domingos otros que inician a las nueve y terminan a las dos de la tarde.

“Los muchachos son muy importantes porque nos ayudan a atender a las personas que visitan el centro y además se interesan en nuestras colecciones y actividades”, explica Joel Barahona, coordinador de los guías, quienes en ocasiones como la clausura de los talleres, podrían quedarse más tiempo del que su jornada estipula para apoyar en la logística y otras necesidades.

Dos chicas que han formado parte del cuerpo de guías desde febrero de 2013, cuando ingresó el primer grupo de becarios, son fácilmente identificables por los visitantes del CAC. Ángela y Jenny Sauceda trabajan los fines de semanas, son “las gemelas” y, explica Barahona, apoyan con mucha iniciativa. Ambas estudian Lenguas Extranjeras y Arquitectura.

Además, Jasson Cerrato –estudiante de Letras–, quien cubre una jornada durante los días de semana también ha colaborado por un periodo de tiempo extendido en el CAC, es reconocido ya por los visitantes.

Becarios en el CAC

“Yo me di cuenta en Facebook que necesitaban apoyo aquí”, comenta Edwin. Él y Heber son egresados de la Escuela Nacional de Bellas Artes y la vena artística es parte de su formación.

Éste último buscaba algunos caballetes en las oficinas del Programa de Cultura, Artes y Deportes (PROCAD) de la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VOAE) para montar una exposición artística de Informática Administrativa cuando escuchó sobre el programa de becas por desempeño.

“Ahí me comentaron que si a mí me gustaba el arte podía colaborar con el CAC”, explica Heber, quien además es docente de informática en una escuela y estudia por las noches. Y Jennifer es parte de la Sociedad de Artistas Universitarios (SAU), que a su vez es apoyada por la VOAE.

Becarios de la UNAH

Así, en el 2014 son 22 estudiantes los que cierran este ciclo en el centro cultural de la UNAH. Entre ellos la mayor parte cursan la carrera de Historia, pero también hay de Arquitectura, Antropología, Lenguas Extranjeras, Psicología, Letras, Informática y Periodismo.

En febrero de 2013 inició el programa de becarios en el CAC y en ese año se hizo una inversión de 303 mil lempiras para su pago. Este año, la inversión final es de 246 mil lempiras.

“Se hacen dos evaluaciones al año, que se inician desde el primer día de actividades de los guías. Después de seis meses se muestran los resultados de la evaluación, aunque a la mitad del periodo se les llama para ver su progreso y valorar en qué se debe mejorar”, indica Barahona.

La variación se debe a la necesidad que la unidad demuestre. De esta manera, para el año 2015 el CAC tiene proyectado la incorporación de quince guías, tres de informática, dos periodistas y dos mercadólogos.

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Becas por desempeño

Edwin, Jennifer, Heber, Jenny, Ángela y Jasson forman parte del Programa de Atención Socioeconómica y Estímulos Educativos del Área de Desarrollo Humano de la VOAE. Erin Matute, su encargado, explica que ellos reciben las solicitudes que las unidades hacen de acuerdo a sus necesidades y definen los perfiles de los estudiantes que esperan.

“La beca por desempeño consiste en un beneficio remunerado para la mejora continua de la excelencia académica, mediante el desarrollo de funciones específicas de forma temporal de acuerdo a la necesidad de la unidad académica que lo requiera”, explica Matute.

Así, un estudiante con una beca de este tipo recibe un estipendio mensual de tres mil lempiras, cuya erogación proviene de la unidad solicitante y que gestiona el programa coordinado por Matute para su entrega. Una vez recibida la solicitud, se hace la búsqueda del o los estudiantes de acuerdo al perfil.

Los requisitos consisten en tener un promedio académico de 75% o más, tener un tercio de asignaturas aprobadas o las que defina la unidad solicitante, y reunir las demás condiciones establecidas en el reglamento de becas vigente. Las unidades que han hecho uso de este apoyo son la Secretaría de Desarrollo Institucional (SEDI) y la Secretaría de Administración y Finanzas (SEAFI) en el Departamento de Inventario.

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