Los retos y desafíos de la educación en el 2021

La pandemia mundial del COVID-19 ha puesto en relieve muchas falencias del sistema educativo actual, enfrentándose quizá a uno de los desafíos más grandes de su historia, ya que la mayoría de las clases que antes eran presenciales han tenido que mudar a la virtualidad, en un país como Honduras donde no se cuenta con las tecnologías ni los recursos suficientes para afrontar este reto.

Dora Quintero explica que “la búsqueda del aprendizaje y la seguridad es un desafío bajo la sombra del COVID-19”; ella cuenta con un doctorado en ciencias sociales y gestión del desarrollo y es jefa del Departamento de gestión para la investigación científica de la Carrera de Pedagogía en la Facultad de Humanidades y Artes.

Al hablar sobre la decisión de reabrir escuelas, indica que es muy compleja ya que a menudo los políticos, la administración escolar, los padres de familia y maestros se ven envueltos en un debate sobre pérdidas y manejo de riesgos. Se convierte en un tema fundamental la salud de los niños y las pérdidas en el aprendizaje, así como la exacerbación de las desigualdades que afectan a los estudiantes. En este escenario se destaca la importancia que tiene la consulta a padres, docentes y estudiantes para garantizar una decisión adecuada al contexto de preocupaciones y sugerencias de los actores claves.

Sugerencias para un exitoso 2021 escolar

“El aprendizaje remoto plantea muchos desafíos en la implementación, la medición de su efectividad y en llegar a los niños y niñas desfavorecidos/as. No es sorpresivo que abunden las inequidades en el acceso por la virtualidad”, dijo Quintero.

La sugerencia de la experta ante esta situación es optar por un abordaje multimodalidades que incluyen el uso de alta o baja tecnología y/o la difusión tradicional en papel para aumentar la accesibilidad. A través del Estado, el sistema educativo debería estar en una fase de planificación con base a diagnósticos educativos por regiones del 2020 para entrar a la fase de reforzamiento para el primer trimestre y dar respuestas concretas a las necesidades institucionales por regiones.

Para dar respuesta a esta sugerencia el plan debe consistir en verificar la planta docente y su estado de salud para cobertura médica y medidas de bioseguridad al momento de entrega de material didáctico, distribución de dispositivos digitales y acceso a conectividad para reforzar conocimientos, evaluación progresiva de los grupos y retroalimentación, así como también organización, monitoreo y control.

Adecuación curricular

Quintero plantea que lo correcto sería hacer una adecuación curricular que tiene que transformarse y equilibrarse posteriormente a los resultados de la evaluación, es decir que la transformación debe responder a las necesidades de los estudiantes ya sea en entornos escolares modificados a partir de las medidas sanitarias, en el hogar del alumnado y en un entorno de aprendizaje ampliado para poder sostener la educación.

Esta adecuación debe responder al plan de estudios sobre las competencias esenciales que los estudiantes necesitan, incluidos los aspectos cognitivos, sociales y emocionales. La pandemia ha creado nuevas necesidades emocionales en el aprendizaje que deben abordarse y en cuanto a las habilidades sociales que normalmente los estudiantes adquieren colaborando con sus compañeros presencialmente, ahora tendrán que cultivarse y desarrollarse a través de otros medios y enfoques combinados. Por ello es prioritario que los centros desarrollen una infraestructura efectiva que permita la colaboración en línea, concluyó Quintero.

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