Más de un millón de hondureños no se han vacunado contra la COVID-19

Contrario a muchos hondureños y hondureñas que se encuentran a la espera de una tercera dosis o dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19, otros se resisten a acudir a los centros de vacunación para inmunizarse, pese al riesgo que esta enfermedad representa y el luto que desde el inicio de la pandemia ha provocado.

A nivel nacional se estima que son alrededor de un millón 200 mil las personas que se resisten a recibir el fármaco, poniendo en riesgo no solo su propia vida, sino la de quienes las rodean o en cualquier momento pudieran estar en contacto con ellas.

Esta situación se ve agravada por el surgimiento de la variante Ómicron (B.1.1.529), la cual desde su notificación a finales de noviembre pasado ya presenta más de 30 mutaciones, alterando el comportamiento del virus SARS-CoV-2 e incrementando las posibilidades de reinfección con mayor gravedad.

Inmunidad de rebaño

Ante la renuencia o indiferencia de este grupo poblacional, expertos como Sir Salvador Moncada han planteado la educación como mejor ruta para desestimar los mitos existentes y explicar de manera racional que se trata de una cuestión beneficiosa tanto a nivel personal como colectivo.

La Secretaría de Salud (Sesal), por su parte, ha habilitado puestos de vacunación en sitios estratégicos de las principales ciudades del país, como terminales de buses, plazas y centros comerciales, y ha organizado visitas domiciliarias para llegar a quienes por diversos motivos no han podido movilizarse, sumando a la fecha cerca de 9,000,000 de dosis administradas, de las cuales casi cinco millones corresponden a primera y alrededor de 300,000 a dosis de refuerzo, lo que coloca a Honduras cada vez más cerca de lograr la inmunidad colectiva o inmunidad de rebaño, considerando que con los 1,036,000 hondureños que residen en el extranjero, la población elegible para vacunarse se reduce a 6,121,331.

De igual manera se proyecta para el próximo año la vacunación de aproximadamente un millón 300 mil menores de entre cinco y 12 años, con el fin de poder retornar a la presencialidad en todos los niveles educativos.

Mientras tanto y hasta que la pandemia termine, para reducir el riesgo de contraer la COVID-19 se debe continuar con el uso de mascarilla bien ajustada, la higiene de las manos, el distanciamiento físico, la buena ventilación de los espacios interiores y evitar los espacios concurridos.

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