Más del 35% de residentes de anestesiología de la UNAH presentan el síndrome de burnout

Imagen cortesía de freepick.es

Una investigación desarrollada por Cristofer Pavel Fuentes, estudiante de cuarto año de Anestesiología, reanimación y dolor, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), encontró que el 35.29% de residentes de dicha especialidad médica presenta síndrome de burnout, conocido también como síndrome de desgaste profesional o de trabajador quemado.

Según los resultados del estudio sobre dicha “entidad psicológica multidimensional”, descrita en la década de 1980 por Maslach y Jackson, y declarado como factor de riesgo laboral en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco de los 34 participantes (14.71%) mostraron un estado crónico de la enfermedad y solo dos un nivel bajo. La prevalencia es mayor en aquellos residentes solteros, sin hijos y que viven lejos de sus seres queridos.

El análisis fue realizado entre noviembre de 2019 y febrero de 2020 a 34 residentes, 13 hombres y 21 mujeres asignados al área de quirófano, tanto del bloque médico quirúrgico como del bloque materno infantil del Hospital Escuela. Sus resultados indican que el 41.18% de ellos calificó de excesiva cantidad de pacientes atendidos durante su jornada laboral, 35.29% de adecuada y 23.53 de insuficiente; en cuanto al tiempo de interacción con ellos o sus familiares, cinco dijeron que menos del 25%, 14 que entre 25% y 50%, 10 que entre 50% y 75%, y cinco que entre 75% y 100%.

Según el investigador, lo anterior se debe a las características del servicio que prestan y a su poca exposición fuera del quirófano, sin embargo, a lo que sí se debe prestar atención es a la valoración que perciben tanto de los pacientes como de los familiares de estos, los compañeros de trabajo y sus superiores, indicadores en los que prevaleció el "no".

A pesar de que la mayoría de los residentes presentó un nivel alto o medio de agotamiento emocional, sobre todo al inicio del posgrado; un nivel bajo o medio en cuanto a realización personal y un cansancio medio o alto debido a la carga académica y laboral, lo que a criterio de Fuentes se traduce en un trato poco empático a sus pacientes, más del 88% calificó de satisfactoria o muy satisfactoria la experiencia y cerca del 80% se mostró optimista.

Como parte de la metodología se utilizó un instrumento que consta de dos partes; en la primera, de información general, se recolectaron datos sociodemográficos y características profesionales de los residentes que aceptaron participar. La segunda parte sirvió para detectar la presencia del síndrome mediante la aplicación del Maslach Burnout Inventory (MBI), instrumento a través del cual el sujeto valora dentro de un rango de seis adverbios que van de "Nunca" a "Diariamente", la frecuencia con la que experimentan cada una de las situaciones descritas.

Con base en sus hallazgos y tomando en cuenta la exposición de los profesionales del área a varios factores de riesgo para desarrollar burnot debido a su posición en la primera línea de atención al paciente en estado crítico y grave, el investigador recomendó la realización de más estudios sobre este síndrome y su asociación a la farmacodependencia, alcoholismo, niveles elevados de cortisol, ansiedad, depresión y suicidio, tanto en residentes de anestesiología como de anestesiólogos.

Al respecto, durante su intervención en el XXVI Congreso de los Posgrados de Medicina y Enfermería de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM), reveló la intención de desarrollar a corto y mediano plazo una investigación más amplia sobre dicha materia a nivel nacional.

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