Morazán, enterrado entre 17 presidentes de El Salvador en el Cementerio de Los Ilustres

El 15 de septiembre del próximo año, Centroamérica celebrará su bicentenario de independencia, sin lugar a dudas el personaje más grande que ha existido en estos últimos 200 años es Francisco Morazán, cuyos restos descansan entre 17 presidentes en el Cementerio de Los Ilustres de El Salvador, en una tumba llena de simbolismos.

El historiador Carlos Quijada, docente de la Escuela de Arte de la Universidad de El Salvador, en el programa Rutas Históricas de Honduras, que dirige el también historiador y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) Arnulfo Ramírez de la Costa, manifestó que el Cementerio de los Ilustres de El Salvador fue inaugurado en 1849, año en que se repatriaron los restos Morazán desde Costa Rica, cumpliendo uno de los últimos deseos del paladín centroamericano.

“Lego mis restos al pueblo salvadoreño en prueba de mi predilección y reconocimiento por su valor y sacrificio en defensa de la libertad y de la unión nacional”, petición del libertador antes de morir.

FRA

Quijada, quien por años investiga todo lo relacionado con el “Simón Bolívar de Centroamérica”, como lo definiera el poeta cubano José Martí, resaltó que la tumba de Morazán tiene una particularidad especifica circular “es una especie de talud que en la parte más alta tiene un monumento escultórico de estilo neoclásico y en su cúspide se encuentra una pieza de mármol de carrara realizada en Italia, con el rostro joven, sereno y apacible del paladín”.

El investigador salvadoreño subrayó que el monumento donde descansan los restos del unionista es sencillo, pero muy elegante en estilo neoclásico, catalogado como tal por la sobriedad de la construcción, por sus líneas de geometría pura verticales y horizontales y en una elevación muy particular.

Simbolismos 

 Dentro de las particularidades o simbolismos, Quijada resaltó que el busto de Morazán está dirigido hacia oriente, se aprecia una cruz y un ánfora cubierta con un manto, cuenta con un relieve en bronce colocado posteriormente y también de manera reciente, se construyeron escalinatas negras para que la visita a la tumba sea más cercana.

De la misma manera, cuenta con un relieve en bronce donde el liberal se encuentra con su esposa sentados en una banca. Asimismo, cuenta con varias placas donde resalta una que data de 1848 puesta a razón del Centenario, la cual reza el deseo del unionista de que sus restos descansaran en El Salvador.

La parte alta del mausoleo la decora una cruz, un escudo con un gorro frigio -que representa libertad y honras funerarias-  con las banderas de la República Federal Centroamericana, un volcán -representativo de las tierras centroamericanas- y a los lados se encuentra un reloj de arena con dos alas – representa lo efímero de la vida y la eternidad de las cosas-, en la parte de atrás se aprecia una lámpara de aceite con la flama encendida, la urna funeraria en su parte alta está envuelta con un manto y en la “panza” del ánfora resalta un símbolo significativo de la religión cristina conocido como crismó, representando el nombre de Cristo.

Asimismo, Quijada detalló que en la tumba del Morazán se esculpió una serpiente mordiéndose la cola, de manera circular, símbolo conocido como uróbolos y tiene muchas connotaciones con los ideales del prócer, los cuales son infinitos, renacen y son eternos; para muchos este símbolo es propio de la masonería.

“Es un sepulcro sencillo, pero con una riqueza simbólica, quienes lo mandaron a construir quisieron condensar todas esas ideas de Morazán”, concluyó el historiador.

Dato

Como reseña, el expresidente Manuel Zelaya procuró repatriar los restos del ilustre hondureño en calidad de préstamo para conmemorar los 207 años de su natalicio, en el año 2009, acción que los intelectuales salvadoreños calificaron de “improcedente e ilegal”, puesto que los restos del prócer son considerados como un bien cultural, y sus leyes establecen que los bienes culturales de El Salvador no pueden salir del país.

Morazán fue tres veces presidente de Honduras, tres veces de El Salvador, dos veces de la República de Centroamérica y una vez mandatario de Costa Rica, alcanzando lo que ningún centroamericano pudo alcanzar.

 

 

 

 

 

 

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