Muertes maternas y en infantes: dos consecuencias indirectas del COVID-19 en países de bajos y medianos ingresos, según estudio

Foto: Delmer Membreño

El aumento en muertes maternas y en niños menores de cinco años serían dos consecuencias indirectas del COVID-19 en los países de bajos y medianos ingresos (LMIC, por las siglas en inglés) por las interrupciones en los sistemas de salud, readecuación de recursos médicos y un acortamiento en el acceso a alimentos en las poblaciones, así concluyó una reciente investigación realizada por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, de Maryland.

Para el desarrollo de la investigación “Estimados de los efectos indirectos del COVID-19 en la mortalidad materna y de niños en países de ingresos bajos y medios: un estudio modelo”, los expertos Timothy Roberton, Emily D. Carter, Victoria B. Chou, Angela R. Stegmuller, Bianca D. Jackson, Yvonne Tam, Talata Sawadogo-Lewsi y Neff Walker, analizaron tres escenarios en los cuales las intervenciones básicas maternas y en infantes son reducidas entre un 9.8% y un 51.9%, producto de la pandemia en 118 países de ingresos bajos y medios.

En el escenario menos severo, se analizó una reducción en cobertura médica del 9.8% al 18.5% y una pérdida de peso del 10% en infantes, lo que resultaría en 253,000 muertes infantiles y 12,200 muertes maternas adicionales, distribuidos en los 118 países en seis meses.

El escenario más severo con reducciones en cobertura médica del 39.3% al 51.9% y una pérdida de peso en infantes del 50%, resultaría en 1,157,000 muertes adicionales en niños y 56,700 muertes maternas adicionales, representando un incremento del 9.8%-44.7% de muertes en niños menores de cinco años por mes y un incremento entre 8.3%-38.6% de muertes maternas por mes, distribuidos en los 118 países en seis meses.

En los tres escenarios, la reducción en cobertura afectaría las cuatro intervenciones básicas a la hora del parto: la administración de uterotónicos, antibióticos, anticonvulsivos y ambientes higiénicos para el parto, lo que causaría un aumento del 60% de muertes maternas adicionales.

En cuanto a los niños, el incremento en mal nutrición podría causar muertes adicionales en ellos del 18% al 23%. Asimismo, la readecuación de recursos por atender la emergencia de la pandemia podría reducir la cobertura en antibióticos para la neumonía, la sepsis neonatal o solución oral rehidratante para la diarrea, lo que contribuiría a un 41% de muertes adicionales en infantes.

El estudio trató de demostrar qué pasaría en los distintos escenarios según la severidad y la duración. Si los países de bajos y medianos ingresos (LMIC) logran minimizar las interrupciones en los sistemas de salud, no permitiendo que se reduzca la cobertura médica en temas de reproducción, salud materna, de recién nacidos y cuidados de infantes, el número de muertes adicionales será más bajo, por lo que los países deben optar en brindar una cobertura médica completa durante y después de la pandemia a toda la población, así como garantizar programas de seguridad alimentaria.

Escenarios

Para cada escenario se asumió una reducción en cobertura médica de distintos índices, del 0%, del 5% o pequeña, del 10% o moderada y del 25% o amplia. Según cada escenario, se dio un incremento en mal nutrición del 10%, 20% y el 50% por las crisis alimentarias producto de la pandemia.

Se aplicó una simple fórmula de los componentes de reducción en una cobertura total de reducción, donde las reducciones individuales se entrelazan para producir una reducción en la cobertura total. En cuanto a los marcos de los sistemas de salud, se asumió que por la pandemia disminuiría la cobertura médica por estos componentes: disponibilidad de trabajadores de salud, disponibilidad de equipo y suministros médicos y la demanda de servicios y acceso a ellos.

FORMULA

 reducción en cobertura =       

1- (1-reducción de fuerza labora

x (1-reducción en suministros)

 x (1-demanda en reducción)

 x (1-reducción en acceso)

A continuación, le explicamos los distintos escenarios que se puedan dar en los 181 países:

Escenario 1

Se asume una pequeña reducción en la disposición de trabajadores de salud y de suministros por la readecuación de recursos por la pandemia. Hay una pequeña demanda en acceso a servicios médicos por las restricciones de circulación y los miedos que existen de infección de COVID-19 en los centros hospitalarios. Las mujeres se ven menos dispuestas a buscar ayuda médica ya sea en el preparto, posparto o de prevención en el embarazo.

Escenario 2

En este escenario se dan mayores interrupciones en los sistemas de salud ya que una mayor fuerza de trabajo está siendo orientada a atender la pandemia. Asimismo, las cadenas de suministros son interrumpidas por atascos locales, resultando en una reducción de contraceptivos hormonales, suplementos antenatales, prevención de malaria, bienes para partos, vacunas en infantes y tratamientos para enfermedades infantiles como la diarrea.

Escenario 3

En el escenario 3 se da una mayor interrupción en los sistemas de salud que en el escenario dos. Los gobiernos imponen medidas estrictas de circulación, y aunque el aislamiento no prohíbe el poder acudir a un centro hospitalario, indirectamente la demanda baja, ya sea por la falta de confianza en el sistema de salud y factores económicos. Para quienes dependen del transporte público, el poder movilizarse ahora es un obstáculo.

Lives Saved Tool List  y resultados

Los investigadores decidieron usar el modelo matemático Lives Saved Tool List (LiST), para estimar las muertes adicionales maternas y en niños menores de cinco años por la reducción en cobertura médica y el aumento de desnutrición en los tres escenarios por tres, seis y doce meses. LiST es un modelo que por 17 años se ha utilizado para estimar los cambios en mortalidad por las disminuciones en cobertura de las intervenciones y los impactos de los programas de salud. Según datos de ese modelo, los 118 países LMIC son responsables del 97.7% de las muertes globales en infantes y maternas.

Este modelo es capaz de analizar los efectos en distintas intervenciones de manera simultánea, como del cuidado reproductivo, salud materna, de recién nacidos, salud de infantes, intervenciones prenatales, de parto, posnatales e intervenciones preventivas y curativas en la infancia.

A través de los escenarios, se asumieron reducciones de tipo médico preventivo como las vacunas, donde la inmunidad en masa para enfermedades como el rotavirus, influenza tipo b y neumocócica conjugada se encuentra en riesgo, uno de los efectos inmediatos de la pandemia sería un decrecimiento en vacunación, influyendo en un 15% de las muertes.

El número de muertes adicionales incrementarían según la severidad de reducción en la cobertura médica y los incrementos de mal nutrición. El escenario 1, con las reducciones más leves resultaría en 2,030 muertes maternas adicionales y 42,340 muertes en infantes por mes. Y el escenario 3, con las mayores reducciones, resultaría en 9,450 muertes maternas adicionales y 192,830 muertes en infantes por mes.

Actualmente, hay aproximadamente 24,500 muertes maternas y 431,690 muertes en infantes por mes en los 118 países. Las muertes adicionales maternas representarían un incremento del 8.3% en el primer escenario, 14.7% en el segundo escenario y 38.6% en tercer escenario por mes. Muertes en niños representarían un incremento del 9.8% en el primer escenario, 17.3% en el segundo escenario, y 44.7% en el tercer escenario.

Propuestas planteadas en la investigación

Según la investigación, los tomadores de decisiones deben accionar para limitar los efectos inmediatos en salud de la pandemia a nivel local, regional o global, pero también los efectos indirectos de la misma, ya que un análisis del brote de ébola de 2014 en el oeste de África mostró efectos indirectos devastadores en la población. Uno de los grupos que pueden verse afectados son los infantes y las mujeres en edad de reproducción por las interrupciones en servicios médicos en los países LMIC ya que usualmente, sin pandemia, la mortalidad materna e infantil en estos países es usualmente alta.

Para disminuir el índice de mortalidad en estos dos grupos por efectos de la pandemia, el estudio recomienda lo siguiente:

Los gobiernos deben estar conscientes que las decisiones que hagan en respuesta a la pandemia tendrán consecuencias en la salud materna y de niños. Los resultados de la pandemia no serán solo económicos, ya que si los servicios médicos son acortados o interrumpidos, muchas mujeres e infantes morirán. Por otro lado, los gobiernos deben procurar mantener al servicio completo de las mujeres las cuatro intervenciones de parto: administración parental de uterotónicos, antibióticos, anticonvulsivos y ambientales de parto limpios, ya que salvarían el 60% de muertes adicionales maternas. Y en cuanto a los infantes, se debe mantener la cobertura en antibióticos para sepsis neonatales y soluciones de rehidratación oral para diarrea, ya que salvarían hasta en un 41% a esos infantes.

Asimismo, debe haber acción multisectorial para mitigar los incrementos de malnutrición, invirtiendo en los sistemas de agricultura y en redes de seguridad social para ponerle frente a la malnutrición, que sería responsable en un 18% a 23% de muertes adicionales en los infantes. Mientras la vida regrese a la “normalidad”, los países deben optar por sistemas de salud resilientes y cuidados médicos para toda la población.

Cabe destacar que esta investigación fue publicada el 12 de mayo de 2020 en la revista científica The Lancet Global Health. Si quiere acceder a ella, ingrese al siguiente enlace:

https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(20)30229-1/fulltext

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