Mujeres sobrevivientes de violencia: de víctimas a victimarias

Según los entrevistados, los medios de comunicación revictimizan a las víctimas de violencia, vivas o muertas.

“Atentan contra la periodista Ricci Moreno en el sampedrano barrio Los Andes”, tituló en una primera publicación un diario digital. “De atentado contra presentadora de TV pasa a suicidio con desenlace pasional”, acotó el medio de comunicación al conocer mayores detalles del hecho.

Aunque ambas noticias, al igual que las fotografías de portada que las ilustran, son consideradas dentro de los límites de la normalidad en Honduras, el contenido de la segunda, es un claro ejemplo de la aseveración del Observatorio de Medios de Comunicación en su más reciente informe: 9 de cada 10 noticias sobre violencia contra las mujeres y las niñas promueven la difusión del morbo, la justificación del hecho y los estereotipos.

“El abordaje que los medios de comunicación dan a la violencia contra las mujeres muchas veces refuerza los estereotipos ligados a la discriminación, el morbo y el amarillismo, perjudicando la imagen de las víctimas”, manifestó al respecto la coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), Migdonia Ayestas.

En un mismo sentir, la representante del centro de Derechos de Mujeres (CDM), Gilda Rivera, señaló que, aunque cualquier mujer puede sufrir violencia, independientemente de su edad, etnia, nivel económico o nivel educativo, el abordaje de los hechos, sobre todo de violencia sexual y relaciones de pareja, tiende a culpabilizar y estigmatizar a la víctima, especialmente si el agresor, maltratador o asesino tiene ciertas características, como por ejemplo si es mayor o tiene dinero.

“El hecho violento deja de tener importancia y la mujer es culpabilizada por su propio asesinato o intento de asesinato; esto tiene que ver con patrones culturales arraigados en esta sociedad que le da sustento a una ideología patriarcal donde los hombres son el centro y pueden decidir sobre los cuerpos de las mujeres”, dijo.

“Ese sexismo y menosprecio hacia las mujeres hace que corran el riesgo de pasar de víctimas a victimarias, aunque normalmente es el hombre el que hace uso de la fuerza y de las armas para matarlas”, lamentó.

Más de 200 muertes violentas de mujeres se reportan durante el 2021

Según datos del ONV, durante los primeros nueve meses de este año se han reportado en el país 243 muertes violentas de mujeres y el sistema de emergencias del 911 ha recibido en promedio 304 llamadas mensuales de auxilio.

En ese sentido, Ayestas señaló que el problema de estas múltiples violencias que las mujeres sufren, se agrava cuando las instancias del Estado no dan cuenta de procesos de investigación y judicialización de los casos, lo que lleva a que muchas mujeres no denuncien y sufran de manera silenciosa.

“La familia es donde debe haber un clima de afecto y cuidado hacia el otro. La pareja debe educar con el ejemplo; para ello debe deconstruirse el androcentrismo, es decir el hombre debe cambiar esa actitudes, creencias y comportamientos que lo hacen creer que es superior y se imponen a sus mujeres y sus hijos”, añadió.

Por su parte, el coordinador académico de la Carrera de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Diego Díaz, resaltó la importancia de un abordaje periodístico serio y responsable, que ponga en práctica el principio de ética aprendido en las aulas de clase.

“La violencia contra la mujer es un tema que hay que abordarlo con la seriedad y respeto que merece, pero lamentablemente, aunque en la Carrera de Periodismo tenemos como un eje transversal el fomento de la ética en el ejercicio periodístico, pareciera que en algunos medios de comunicación se tiende a justificar”, manifestó.

Con base en lo anterior, el académico recomendó tanto a los estudiantes como a los egresados, lo siguiente:

  • Evitar la utilización de estereotipos que tiendan a reforzar la idea de que el hombre está en una posición de superioridad y dominio frente a la mujer, distorsionando la realidad de los hechos o justificándolos.
  • Utilizar un lenguaje adecuado y limitarse a brindar información útil, en lugar de adjetivos calificativos o descripciones que inciten a más violencia o desvíen la atención de lo realmente importante.
  • Respetar la identidad y el dolor de la víctima.
  • Identificar al agresor con su nombre y apellido, en lugar de camuflar su identidad.
  • En caso de sufrir algún tipo de violencia, denunciar el hecho ante las instancias correspondientes.

“Como periodistas tenemos una labor muy importante con este tema, lamentablemente algunos medios de comunicación se dedican a promover una cultura de entretenimiento, es decir a dar información que entretiene, pero no educa ni orienta a la sociedad”, enfatizó.

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