NARCOCORRIDO, ¿UN GÉNERO MUSICAL O UN TRIBUTO A LA BARBARIE?

Los Tigres del Norte.

Establecer una línea divisoria entre el contenido musical y temático de un estilo musical y sus características sociológicas, siempre es una tarea complicada. En la mayor parte de las radioemisoras mexicanas, los narcocorridos han sido censurados producto del incremento de la violencia que genera el mercado del narcotráfico, sin embargo, en países como Honduras, también afectados por un tráfico de drogas, los narcocorridos suenan libremente en cada rincón del país. Por ello vale la pena hacer un breve estudio, despojándose claro está, de todo criterio individualizado que se tenga.

Antes de intentar responder la pregunta que da título a este artículo vale la pena entender desde la musicología, qué se entiende por género musical. El concepto de género se emplea en música para clasificar las obras musicales. Actualmente algunos autores emplean criterios de clasificación como la función (religiosa, cinematográfica, danza), los medios sonoros utilizados (instrumentos musicales, softwares de computadora, la voz humana), el contenido (a través de letras, intrínseco, conceptual) y el contexto social o momento histórico (clásica, folclórica).

El narcocorrido es un subgénero de la música norteña, la cual pertenece al conjunto de géneros musicales folclóricos de México. Su instrumentación se basa en un acordeón, un redoblante, un bajo sexto y un contrabajo, aunque actualmente se emplean guitarras, baterías, saxofones, entre otros. Una de sus características principales es la exaltación de figuras y hechos relacionados con el narcotráfico.

Acá un ejemplo:

“Yo soy jefe de la mafia

y tengo mucho dinero

socio de Pablo Escobar

también de Caro Quintero

no me han podido agarrar

no saben dónde me encuentro”

//Grupo Exterminador

 

El gran éxito internacional de la música ranchera está ligado a la época dorada del cine mexicano (1930-1960). La popularidad de esas películas hizo que el género fuera acogido en toda América Latina, especialmente en Centroamérica y Colombia. Anteriormente la radionovela había propagado los mitos y verdades de la cultura mexicana, como continuación de la mexicanización de las clases populares, las cuales adoptaron poco a poco sistemas de valores, patrones de consumo, estilos, códigos culturales y hasta formas de vestir del país norteamericano.

Estados Unidos por su parte, instaló después «centros culturales» donde se enseñaba inglés y se distribuía propaganda política. Pronto los pudientes tartamudearon el inglés y los mexicanismos, a veces mal comprendidos, para modificar el vocabulario de un español centroamericano en expansión.

Las peleas de gallos y perros, las apuestas en el billar y juegos de azar, la lotería, los sombreros baqueros y las pistolas en cintura, fueron las formas que poco a poco hicieron sincretismo con el comportamiento indígena y campesino de nuestras tierras.  

Aunque los medios anglosajones, cuando hablan de música latina siempre hacen referencia a la salsa y el merengue, la mayoría de los discos latinos vendidos en los EEUU son de música mexicana, y un gran porcentaje, de corridos referentes al narcotráfico. Algunos sociólogos afirman que aunque las canciones de este género no son «las más positivas del mundo», tampoco son la causa del abuso de drogas ni del narcotráfico, defienden por otra parte, los relatos narrados en ellas, ya que solo obedecen a una verdad social que no puede ser ignorada y que es más auténtica que las mentiras románticas escondidas en géneros como el bolero. En contraparte, están quienes cuestionan la caricaturización de una realidad local que es una variante cómica de la barbarie, un producto de un narcoestado encabezado por narcopolíticos y dirigido a golpe de narcocrímenes. 

Lejos de esos dos puntos de vista, como en todos los géneros musicales, están quienes han adoptado un sentido noticioso y combativo a la vez, con cada canción lista para dibujar el lado oculto de la historiografía oficial.

No pude cruzar la raya, se me atravesó el Río Bravo

me aprendieron malamente cuando viví al otro lado
los dólares son bonitos pero yo soy Mexicano

No tenía tarjeta verde cuando trabajé en Louisiana
en un sótano viví porque era espalda mojada
tuve que inclinar la frente para cobrar la semana

La cerca de la tortilla es ofensa para el pueblo,
en México se pasean franceses, chinos y griegos
y algunos americanos son caciques de los pueblos

Las rosas de Mexicali y la sangre en el Río Bravo
son dos cosas diferentes, pero en color son hermanos
y la línea divisoria es la tumba del mojado

//Los Tigres del Norte.

 

 

 

 

 

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