NOÉ: UN AMBIENTALISTA RADICAL QUE CASI DESTRUYE LA HUMANIDAD

 A Dios se le olvidó un onceavo mandamiento: Cuidarás la naturaleza de la que formas parte

Eduardo Galeano

La última película del director estadounidense Darren Aronofsky, Noé, la estrenaron en Honduras días antes de semana santa. Pero no es exactamente una película de pascuas. Es más bien un filme ambientalista que trata de reconciliar la teoría del creacionismo con el evolucionismo para generar reflexión acerca de qué tanto merece el ser humano beneficiarse de los recursos naturales.

La interpretación de Aronofsky de este relato bíblico está desafortunadamente aterrizado a la realidad actual. Guerras, marginación, injusticia social, degradación ambiental, inequidad de género, ignorancia y egoísmo dominan la sociedad. Es por eso que Noé, al sentirse tan decepcionado de la humanidad, mal interpreta el mensaje del «Creador» y considera que el objetivo de su arca es acabar con los humanos para que el planeta tenga una segunda oportunidad.

La metáfora de Noé podría considerarse pertinente y sin duda alguna generará reflexión en el público. Ahora, técnicamente, ¿qué tan buena es la película? Bastante regular y muy a lo James Cameron, donde los efectos especiales tienen más peso que la actuación y el casting pareció ser más relevante que el guion.

Además, hay detalles bastante inverosímiles, como el vestuario de los personajes, que más parece sacado de un desfile de modas, por momentos, Emma Watson parecía ser modelo de la línea de otoño-invierno de Zara. Y en algunas escenas, la película parece ser los Transformers en su versión de los Picapiedras. ¿Cómo podría tomarse en serio una película así? Pero bueno, tratándose de una historia de la biblia, será mejor obviar esos detalles y enfocarse en la buena intención del mensaje, porque al fin y al cabo, Aronofsky ha demostrado en otras películas ser un director más que decente.

Pero ciertamente resulta doloroso comparar Noé con películas como Pi: el orden del caos (1998),  Réquiem por un sueño (2000) y el Cisne Negro (2010), películas del mismos cineasta. Noé no tiene ninguno de los componentes del cine independiente, innovador, y vanguardista que caracterizó su primera película (su ópera prima). Hasta el Luchador (2008), con un desvencijado Mickey Rourke mostró más carácter como película que Noé. Y sí, la esperanza de que Aronofosky tomara la batuta del precario cine independiente en Estados Unidos está perdida.

Tal vez la película no deje nada a la historia filmográfica del séptimo arte, pero, ¿por qué considero que los hondureños deberían ver esta película? Porque según el Germanwatch Global Climate Risk Index, Honduras es junto a Myanmar y Bangladesh, uno de los tres países más vulnerables a los desastre naturales. Esta lamentable posición la ha ganado Honduras al tener las pérdidas económicas y humanas por desastres naturales más altas en el mundo. Además, para muchos, somos el país con la tasa más alta de homicidios en el mundo, por lo que, acaso ¿no vivimos un apocalipsis similar al diluvio para el cual Noé construyó un arca? ¿No estamos a un paso de morir ahogados bajo una catástrofe universal ocasionada por nosotros mismos?

La película la puedes ir a ver a las salas de Metrocinema, consulta en el perfil de Facebook de Presencia Universitaria las bases para ganarte pases dobles.

Noticias relacionadas:

Comentarios