“Honduras requiere entrar en una verdadera senda de fortalecimiento de la democracia: director de Flacso.

Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Honduras).

Impulsar verdaderas reformas electorales, promover elecciones libres y transparentes, fortalecer la institucionalidad del Estado, contar con propuestas reales por parte de los partidos políticos, incluir la participación ciudadana para resolver los principales problemas por los que pasa el país son parte de los desafíos de la sociedad hondureña para contar con una democracia sólida, expresó el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Honduras), Rolando Sierra.

Para el politólogo, la democracia hondureña actualmente viene de un proceso continuo de debilitamiento, debido a que viene arrastrando una crisis sociopolítica que surgió a partir del 2009, donde diversos estudios reflejan un alto nivel de desconfianza por parte la ciudadanía en las instituciones democráticas.

Lo anterior se puede apreciar en el último informe del Barómetro de las Américas 2018/19, herramienta que permite medir la opinión de la sociedad en América Latina y el Caribe sobre el tema de democracia, en el que Honduras proyecta que apenas el 43.3% de los hondureños confía en el sistema democrático implementado en el país.

IUDPAS

Este dato es respaldado por el “Informe final sobre la observación del proceso electoral 2017”, realizado por el Observatorio electoral no partidario, adscrito al Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) en el que se observa que el porcentaje de hondureños que no tienen “ninguna confianza” al proceso -electoral- casi se ha duplicado del 23.8% en 2013 al 39.4% en 2017, cifra que refleja la falta de legitimidad de los resultados electorales.

Sierra explicó que, si se analiza la democracia hondureña desde las cuatro lógicas planteadas por el cientista político Andrea Schidler, en primer lugar, se puede identificar que el país aún está en una crisis sociopolítica, donde no existen reglas claras del juego en materia electoral, en el que esté definido el tema de la reelección presidencial, la segunda vuelta electoral, temas como el financiamiento de los partidos políticos, ciudadanización de las mesas electorales, entre otras.

Amplió que dentro de los desafíos está cambiar la forma de un modelo de gobernabilidad vertical a uno más horizontal, donde haya la auténtica participación de los ciudadanos y ciudadanas en la toma de decisiones y deliberación de los temas nacionales.

“Otra son las bases socioeconómicas de la sociedad hondureña, vemos que es un país con altos niveles de pobreza, altos niveles de inequidad, con un crecimiento económico que no logra generar desarrollo. Por otra parte, si vemos la lógica, especialmente más relacionada con el tema de la legitimidad de la democracia, aquí vemos de acuerdo a los estudios del Barómetro de las Américas que en Honduras hay más desconfianza en toda la institucionalidad política electoral”, indicó el académico.

Según la cuarta lógica de Schidler, el director de Flacso Honduras mencionó el tema de la corrupción y de la impunidad: “Desde esta perspectiva, el país requiere realmente entrar en una senda verdadera de fortalecimiento de la democracia y para ello el punto de partida fundamental es que exista una nueva ley política electoral más abierta, más democrática, para garantizar en primer lugar elecciones transparentes, elecciones libres y que haya mayor representatividad, participación y sobre todo liberación de los ciudadanos en las decisiones del país”, enfatizó el estudioso

Otros desafíos

Otros de los desafíos que debe afrontar la sociedad hondureña es la demanda a los partidos políticos, como a los candidatos a puestos de elección popular, presentar verdaderas propuestas en beneficio de las mayorías.

“Además, los partidos políticos deben ser más incluyentes, que haya más representatividad de todos los sectores de la sociedad, hombres, mujeres, grupos étnicos, comunidad de la LGTBI, gente del sector discapacidad que no han tenido oportunidad de participación, es decir, vemos que todavía hay partidos políticos que no han logrado un proceso de democratización interna que es tan necesario”, señaló Sierra.

Agregó, que debe haber un seguimiento y un monitoreo por parte de la sociedad civil a las instituciones democráticas del país, mediante mecanismos de rendición de cuentas, exigiendo el acceso a la información pública, ya que el fortalecimiento de la transparencia vendrá a fortalecer la democracia hondureña.

Papel de la academia

Dentro del rol de la Academia, el politólogo resaltó la necesidad de continuar investigando para evaluar y analizar las diferentes problemáticas por las que pasa Honduras, estudios que deben transmitirse a los tomadores de decisión para generar políticas públicas que incidan en el desarrollo del país, donde se interpreten los cambios sociopolíticos, analizar los cambios institucionales.

“En definitiva, la democracia no es desde arriba, la democracia se supone que es desde abajo, y un país va a ser democrático en la medida que los ciudadanos y ciudadanas, la sociedad civil tenga una participación plena y permanente en todos los procesos de tomas de decisiones del país”, manifestó el académico.

Recientemente y con la participación de los movimientos sociales, estudiantes, autoridades y académicos,  el Foro UNAHMOS-Honduras en el marco del Encuentro Nacional por Honduras (ENAH), en donde la Máxima Casa de Estudios realizó la convocatoria  para conocer, discutir y plantear soluciones a los problemas de país, como lo demanda el Artículo 160 de la Constitución de la República.

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