La batalla del coronavirus se vence desde la comunidad

Foto. FCM-UNAH

Los médicos familiares en las comunidades son de vital apoyo en la pandemia, consideran especialistas. En la reciente conferencia, ‘‘la batalla del coronavirus se vence desde la comunidad’’, del Departamento de Rehabilitación de la UNAH, con el apoyo de médicos familiares, fueron planteadas estrategias usadas en países desarrollados para reducir cargas hospitalarias.

De acuerdo con el doctor Alberto Marsilio, miembro de la red de médicos de familia en Italia y geriatra, en el actual contexto de la pandemia del COVID-19 se ha visto reflejada la crisis social, económica y sanitaria en los países del mundo, definiéndose así como una reducción progresiva de sostenibilidad de la salud en los sistemas nacionales sanitarios. 

Esto ha encaminado progresivamente la protección de los sistemas sanitarios nacionales mediante la privatización; la lección del coronavirus evidenció las debilidades de los sistemas sanitarios más avanzados del mundo, por ende, detalló que para enfrentar epidemias se necesitan protocolos únicos y reglas compartidas para reaccionar adecuadamente y de manera coordinada.

Respuesta de médicos de familia en Italia al COVID-19

Marsilio explicó que los médicos de familia (médico general) en Italia tienen la posibilidad de trabajar juntos y crear varias formas de medicina asociativa en una región determinada, y que son los responsables de brindar atención integrada y continua, tratando las personas en el contexto de su familia, comunidad y cultura.

"Esta visión de tratamiento se basa en un cambio de perspectiva, es decir un enfoque centrado en la enfermedad, modelo biomédico a un enfoque basado en la persona y la población, modelo biopsicosocial, de modo tal que se introdujo el concepto medicina de comunidad’’, expresó.

Agregó que, de acuerdo a su experiencia, "la contención de la actual pandemia se logra a través de un filtro válido en un territorio determinado que impide el acceso regulado incorrectamente a los hospitales’’, es decir que la intervención de los médicos familiares es fundamental para reducir el colapso y caos en los centros hospitalarios.

Evidenció que debido a la escasez de equipo de bioseguridad al inicio de la pandemia, los médicos familiares en Italia se condujeron a una reorganización con la preparación de protocolos de medicina avanzados, como el uso de herramientas innovadoras para darle un mayor seguimiento a los pacientes asintomáticos, sospechosos y positivos de COVID-19, a grandes distancias, con videollamadas, mensajes de texto, correo electrónico u otros medios digitales.

Así mismo planteó el acceso programado a consultorios para pacientes, es decir un previo triaje telefónico donde se mide la gravedad del paciente, se citaba a una hora determinada con la asistencia única de 1 persona con todas las medidas de bioseguridad existentes, realizando así un correcto enfoque territorial en el manejo de la epidemia.

"En el inicio del brote no habían pautas acortadas para el tratamiento de SARSCov2, en el hogar nos basamos en la experiencia diaria adquirida por nuestros colegas en primera línea, ejemplo de esto tenemos la hidratación y nutrición adecuada, paracetamol para la fiebre, heparina de bajo peso molecular, el uso de antibióticos como azitromicina, que no puede generalizarse pero puede evaluarse caso por caso, así como la oxigenoterapia, en caso que los pacientes tuvieran una adecuada capacitación para el uso del mismo’’.

Todas esas experiencias guiaron a los médicos para evitar que el hospital de Padua, Italia, se convirtiera en un brote de infección y propagación, se aseguraron que el virus no entrara al hospital y si estaba adentro no saliera, realizaron una vigilancia del territorio, asegurando que cualquier persona que necesitaba ir al centro hospitalario pudiera hacerse antes el hisopado.

Aconsejó que, ‘‘se deben implementar programas de rehabilitación adecuados, una dieta alta en calorías, controles periódicos a lo largo del tiempo y un modelo de atención innovador de respuesta global sanitaria’’, finalizó.

México y SARS-CoV-2

Por su parte el doctor Guillermo Quintanar, médico de familia, cirujano homeópata de Torreón, México, explicó que su rol como médico de familia no ha sido fácil, llegó a un punto de sentirse frustrado por no estar en la primera línea de batalla en los hospitales, sin embargo destacó que en el momento de su frustración reflexionó sobre la importancia de las comunidades, de las familias, de los pacientes, de la vida con la familia y las experiencias, es decir la relación médico-paciente, horizontal, con trato igualitario y con claridad de objetivos.

"Para nosotros es importante ser los primeros en ir adelante en la comunidad, esto implica aprender cosas nuevas de la enfermedad, es decir en el estudio continuo, transmitir los conocimientos a la comunidad de lo que es cierto y de lo que es falso; es importante que el médico de familia sepa filtrar correctamente la información y diferenciar los síntomas del COVID y otras enfermedades’’, explicó.

Agregó que "el médico de familia es de gran apoyo ya que ayuda a que la atención hospitalaria no se vea saturada y se convierte en un apoyo hospitalario, debemos valorar la escala de riesgo de las personas, debemos ayudar a entender las comunidades y las medidas de aislamiento personal y de familia’’.

Además mencionó: ‘‘Tenemos que ser conscientes que la rehabilitación no es solo física, es mental y espiritual, es muy importante, y en este sentido nosotros como médicos vamos a tener un papel fundamental independientemente del tratamiento que podamos llevar a cabo; el acompañamiento, el poder hacer uno con el otro hace la diferencia’’, concluyó.

 

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