Fortaleza de San Fernando de Omoa, una joya arquitectónica en el caribe hondureño

Caribe hondureño

Nuevamente el exitoso espacio de la Facultad de Ciencias Sociales, Rutas Históricas, que dirige acertadamente Arnulfo Ramírez de la Costa y que es transmitido a través del portal de la UNAH en Facebook, presentó una temática sumamente interesante desde el punto de vista histórico, esta vez conversó junto al experto Dennis Portillo sobre la Fortaleza de San Fernando de Omoa, una joya arquitectónica colonial en el caribe hondureño.

La Fortaleza de San Fernando de Omoa es una de las más importantes en el litoral caribe del país y centroamericano, hay detrás de ella muchos mitos y leyendas que la hacen sumamente interesante, este tipo de edificaciones fueron construidas por los españoles como mecanismos de seguridad ante los ataques de los piratas y de esa manera asegurar la riqueza extraída de la región.

“Estamos ante una construcción arquitectónica de las más interesantes no solo en Honduras, sino de Centroamérica, es una obra de las más importantes de América”, dijo Portillo durante su disertación de casi una hora, ante una nutrida audiencia.

La costa norte hondureña fue el primer punto de contacto donde llegaron y se asentaron los primeros españoles, precisamente todo esto comenzó en 1502 cuando Cristóbal Colon arribó a tierras hondureñas. Los primeros asentamientos en la región fueron Trujillo, Puerto Caballos, San Gil de Buenavista y Triunfo de la Cruz, los dos primeros se convirtieron en la única salida hacia territorios europeos. Posteriormente Trujillo y Omoa se convertirían en una de las gargantas de salida y entrada para los españoles.

Las primeras incursiones de países enemigos de España datan de mediados del siglo XVI cuando piratas y corsarios franceses, holandeses e ingleses atacaron en diversas ocasiones los principales puertos de la hoy llamada Cuenca del Caribe, incluida en ella Trujillo.

“En ese contexto, España realiza una serie de cambios en su visión defensiva y las fortificaciones fueron una de las principales medidas que tomaron para defender los intereses españoles en la región”, dice Portillo sobre la importancia que tomaría la Fortaleza de San Fernando para los intereses de la corona española, sobre todo porque los ingleses se habían apoderado de las Islas de la Bahía y La Mosquitia.

En 1575, según datos que maneja el historiador, se aprobaron 600 pesos de las Cajas Reales para la construcción del recinto y la compra de 4 cañones, además de un repartimiento de indios. Paulatinamente se le hicieron mejoras, llegando a tener para 1629 un puesto defensivo con seis piezas de artillería. Fue hasta 1740 cuando a Luis Diez Navarro se le recomendó la construcción de un fuerte en la desembocadura del río Matina en Costa Rica y otro en el Puerto de Trujillo, Navarro descartó este último y recomendó Omoa.

“Por Omoa salían hacia Europa todo el oro y la plata extraída de los territorios centroamericanos”, dice el historiador sobre la importancia de esta fortaleza que recibió varios ataques por parte de los ingleses y diferentes corsarios, hasta el momento es una de las obras que mejor conservadas están porque ha mantenido su misma estructura desde la época de su construcción.

“Está construida con piedra de coral, porque es un material que ayuda a amortiguar los ataques, algo muy interesante”, argumentó.

Actualmente es patrimonio nacional y está protegida por las leyes hondureñas desde el 20 de marzo de 1959, es después de Copán el segundo monumento declarado con categoría de protección en Honduras.

 

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