Pérdida de hábitat, cacería ilegal y abandono de las áreas protegidas, las principales amenazas a la flora y fauna en Honduras

El danto o tapir es una de las especies en peligro de extinción.

Honduras tiene una extensión territorial de 112,492 kilómetros cuadrados, de los cuales, según el mapa de cobertura forestal y uso de la tierra publicado por el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en el año 2019, el 56.06 % se encuentra cubierto por bosques de especies coníferas, latifoliadas y mangle.

Adicionalmente cuenta con 91 áreas protegidas, sin embargo, aunque la Ley establece que son espacios geográficos claramente definidos, reconocidos, dedicados y gestionados, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados, estas carecen de presencia institucional, lo que aunado a la pérdida de hábitat y cacería ilegal, representa graves amenazas para la conservación de la flora y fauna, según análisis de la docente de la Escuela de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Nereida Estrada.

“Las áreas protegidas están bien descritas en papel pero no hay presencia institucional, están abandonadas y en consecuencia los cultivos ilegales y la cacería van aumentando”, lamentó en el marco del Día mundial de la vida silvestre que se conmemora el 3 de marzo de cada año, tras haber sido proclamado el 20 de diciembre de 2013, durante el sexagésimo octavo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el propósito de crear conciencia sobre la necesidad urgente de combatir los delitos contra el medio ambiente y la disminución de especies causada por la actividad humana, que acarrean consecuencias negativas de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social.

Especies nativas en peligro de extinción

Según lo manifestado por la académica, otra de las problemáticas es el tráfico ilegal de especies debido a la ineficiente protección de las fronteras nacionales, de lo cual el tráfico de drogas es un claro indicador.

A esto se suma la tenencia de animales silvestres como mascotas en los hogares, restaurantes u hoteles, y la extracción de especies tanto de la fauna como de la flora para la comercialización, pese a que Honduras es signataria de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la cual constituye uno de los instrumentos más poderosos del mundo para la conservación de la vida silvestre a través de la regulación del comercio internacional de más de 38,000 especies de animales y plantas silvestres, garantizando un comercio sostenible, legal, rastreable y contribuyente tanto a los medios de subsistencia de las comunidades que viven más cerca de ellas como a las economías nacionales para lograr un planeta sano y la prosperidad de la gente en apoyo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En consecuencia, para el año 2019 a nivel nacional se estimaba que al menos 41 especies de plantas y animales, entre ellos el oso hormiguero, jaguar, danto, quetzal, tiburones oceánicos, caimán, cocodrilo y las tortugas carey, caguama o cabezona, negra y baula, se encontraban en la lista roja.

En ese sentido es importante resaltar los aportes de la Escuela de Biología de la UNAH para la identificación, registro y conservación de las especies nacionales de flora y fauna a través del herbario, el Museo de Entomología y la oferta de las asignaturas de Educación ambiental y Manejo de vida silvestre, así como su participación en diversos proyectos de vinculación con la sociedad.

Educación ambiental es una asignatura general que ha contribuido a la capacitación de generaciones de escolares y de universitarios y Manejo de vida silvestre es una clase especializada optativa en donde los biólogos en formación aprenden todo lo relacionado con manejo de vida silvestre, uso de trampas cámara, drones y grabadores automatizados, entre otra tecnología.

“Somos parte de una alianza mesoamericana y hacemos varias actividades, desde investigación hasta educación y concientización. También colaboramos en actividades orientadas a la conservación del jaguar y los murciélagos y en el tema de bosque hemos apoyado con estudios taxonómicos de la diversidad de plantas en áreas protegida”, detalló Estrada.

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