PERDIENDO EL VÍNCULO CON LA NATURALEZA

A finales de la primavera de 2012, el autor Franz Broswimmer publica el libro “Ecocidio”, que narra la historia de la guerra silenciosa y autodestructiva que mantiene la humanidad contra la naturaleza. De acuerdo a la materia del libro, la humanidad vive en un planeta que experimenta una destrucción ambiental de magnitudes nunca antes vistas, provocando un calentamiento global y una pérdida de la biodiversidad en todos los puntos y latitudes del mismo.

Las implicaciones de la destrucción del ecosistema a las que hace mención Broswimmer se vuelven más que importantes, principalmente debido a la destrucción del planeta, lo que significa la extinción de la humanidad. La amenaza no es un capricho casual del autor, es una verdad científica comprobada a la que muchos gobiernos no desean enfrentarse por las implicaciones económicas que trae para muchos países que dependen de la explotación de industrias altamente contaminantes.

Por tal motivo no es de extrañar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trumpn decidiera retirar a su país del acuerdo de París en 2017, que trata efectivamente sobre la lucha por del cambio climático. Acciones similares fueron realizadas en 2016 por Arabia Saudita e Irak, que se abstuvieron para la firma de un acuerdo sobre el cambio climático celebrado en la sede central de las Naciones Unidas.

En tal contexto, firmar el acuerdo es un compromiso social frente a un cambio climático que de acuerdo a cifras se vuelve alarmante al considerar que desde 1970 hasta la fecha los bosques han disminuido a la mitad, y no solo ellos se ven afectados por la actividad humana, ya que cifras de la ONU indican que al menos unas 150 especies de animales se extinguen al día. Dentro de esta perspectiva desalentadora para el planeta debemos señalar que los océanos son una de las zonas más sensibles por el calentamiento global, afectando en gran medida a los corales y organismos como el krill, especie extremadamente necesaria para la supervivencia de miles de animales y plantas que viven en el mar.

Esta radiografía del planeta se vuelve más que necesaria ya que de no tomar acciones puntuales, en los próximos años las consecuencias pueden ser más catastróficas de las que se tienen actualmente; por ejemplo, un aumento de temperatura global, la destrucción de los polos que incide en el crecimiento del nivel del mar, generando la pérdida de kilómetros de costas, desplazando de sus hogares a millones de personas, generando crisis migratorias similares a conflictos bélicos. Aunado a eso, se perderían millones de especies endémicas distribuidas en todos los continentes, cambiando el medio ambiente del planeta.

Precisamente, al hablar del medio ambiente es necesario mencionar que el 5 de junio se celebra el Día del Medio Ambiente, una fecha que se ha instituido con el objetivo de sensibilizar a la población en relación a temas ambientales, intensificando la atención y la acción política a efecto de motivar a las personas para que se conviertan en agentes en pro del desarrollo sostenible, equitativo y fomentando prácticas amigables con el  ambiente. Estas se vuelven más que necesarias para evitar un ecocidio del planeta, que en pocas palabras significa una extinción similar a la que vivieron los dinosaurios hace más de 65 millones de años; pero con la diferencia que no es un meteorito o un evento cósmico quienes la producen, es el ser humano. 

 

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