Población hondureña vacunada debe continuar con las medidas de bioseguridad: especialista en virología

Fotografía: cortesía Secretaría de Salud, Honduras.

La investigadora asociada al Centro de Investigaciones de Genéticas de la UNAH, Ivette Lorenzana, explicó que las personas que actualmente recibieron la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 no pueden relajarse, deben continuar implementando todas las medidas de bioseguridad.

“La población hondureña no se debe sentir confiada y pensar que con una sola dosis ya está completamente protegida, recordemos que para alcanzar una inmunización completa contra el coronavirus -con este esquema- se requiere la aplicación de una segunda dosis, y luego de dos a tres semanas después, sí podemos decir que la persona obtiene una inmunización contra la enfermedad”, detalló la experta.

Vacunas seguras

Amplió que dentro de los conceptos científicos que deben tener bien claro las personas es que todas las vacunas que se están utilizando en la mayoría de los países son altamente efectivas y seguras debido a que cuentan con la certificación por parte de entes reguladores internacionales, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), entre otras.

Es importante recordar que la primera vacuna aprobada para su uso fue la de la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer-BionTech, al recibir la autorización de emergencia para su producción en masa por parte de la FDA, ente regulador en esta temática, certificación que fue otorgada en  diciembre de 2020. Esta vacuna consiste en la aplicación de dos dosis con 21 días de diferencia y sus estudios reportaron un 95% de efectividad.

Otras de las propuestas a nivel mundial son: la vacuna Moderna que presentó un 94.5% de efectividad; Novavax con un 89%; AstraZeneca con un 70%; Sputnik V (producida en Rusia) con un 91.6% de efectividad; CoronaVac, de la empresa china Sinovac (50% de efectividad), y la vacuna creada por Johnson & Johnson con un 66%, esta última con una ventaja a las demás, ya que solo se requiere la aplicación de una sola dosis.

Medidas de bioseguridad

“Recordemos que ninguna de las vacunas es 100% efectiva, aun las que tienen una efectividad más alta, que son las de ARNM mensajero, alcanzan una efectividad del 95%. Esto significa que habrá un 5% de la población vacunada que, por alguna razón, bien sea por genética o propias del individuo, no lograrán desarrollar inmunidad, por tal razón también debemos considerar esto para no descuidarnos”, indicó la doctora Lorenzana.

En relación con las vacunas que se han asociado con trombosis (coágulo en un vaso sanguíneo), la experta señaló que son fenómenos extremadamente raros, que ocurren 1 por cada 100,000 personas; sin embargo amplió que, como resultados al monitoreo de los vacunados, estos casos pueden ser atendidos por especialistas.

Vacuna en período de lactancia o embarazo

En cuanto a las mujeres que actualmente están en su período de lactancia o de embarazo, la investigadora de la UNAH explicó que las vacunas que han sido autorizadas en los Estados Unidos para su uso son las ARNM mensajero y de Johnson & Johnson.

“Estas vacunas las mujeres se las pueden poner en cualquier momento del embarazo, por lo general; sin embargo, esta decisión se deja a criterio de cada mujer embarazada, acompañada por prescripción de su médico. En cuanto a la mujer lactante, perfectamente se puede vacunar, la indicación es aún mejor porque esta inmunidad que alcance la mujer lactante va a ser transferida a través de la leche materna al bebé”, explicó la doctora Lorenzana.

Amplió que este sería un beneficio doble tanto para la mujer lactante como para su hijo o hija, porque a un mismo tiempo se está inmunizando indirectamente al recién nacido, sin embargo, esta inmunidad durará poco tiempo y solo cuando se esté dando lactancia.

¿Me puede dar COVID-19 por inyectarme la vacuna?

Una de las deficiencias identificadas por la investigadora es que en los diferentes procesos de vacunación realizados en los diferentes países es la falta de realización previa de la Prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés).

“Lo que sucede es que no se están haciendo pruebas a las personas que se van a inmunizar y puede ocurrir que esa persona por mala suerte esté incubando el virus al momento de colocarse la vacuna, es decir, en el momento que lo vacunaron ya estaba contagiada y en ese momento el virus sigue su curso, pero de ninguna forma existe asociación posible entre la vacuna y el desarrollo de la enfermedad”, enfatizó.

Riesgo beneficio

“Recordemos que todas las vacunas existentes sí tienen efectos adversos, algunas pueden provocar fiebre, dolor en el brazo vacunado, hinchazón, escalofríos, pequeños cuadros de fiebre. Lo que se debe analizar y compensar es cuál es el riesgo-beneficio, entonces si el beneficio es mayor que el riesgo, se aprueba, por lo que se considera que son 100% seguras”, explicó la científica.

Indicó que para romper con la transmisibilidad del SARS CoV-2, las poblaciones deben alcanzar la inmunización de rebaño o inmunidad colectiva, misma que se logra con la vacunación de al menos el 70% de los ciudadanos, acción que impedirá al virus reproducirse y enfatizó que será la única manera de contener el virus.

“Solo así es que vamos a alcanzar la inmunización comunitaria, de manda o de rebaño, por lo tanto es importante que por un lado, al ser vacunados no nos relajamos exageradamente, siempre tenemos que seguir con todas las medidas de bioseguridad. Por otro lado, debemos tener la garantía que las vacunas que se han aprobado son seguras”, enfatizó la viróloga.

Hoja de vida

La doctora Ivette Lorenzana tiene una amplia trayectoria en el mundo científico, destacándose a nivel internacional, además cuenta con más de 30 años de ejercicio en la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), actualmente retirada.

La académica también cursó la Maestría en Ciencias en Microbiología en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY, por sus siglas en inglés), en el área de virología clínica, además se graduó como doctora en Microbiología y Química Clínica en la UNAH.

A lo largo de su carrera científica, Lorenzana alcanzó varios premios importantes entre ellos: el Premio Nacional de Ciencias otorgado en el año 2004 y el Premio Científico Prominente de Larga Trayectoria por la UNAH-DICU en 2009.

Asimismo, ostenta el Premio a la Excelencia en Investigación Científica Bienal-UNAH en la categoría por el mejoramiento a la calidad de Vida 2010-2012, el Premio Centroamericano del Consejo superior Universitario Centroamericano (CSUCA) por su excelencia en investigación orientada a la mejora en la calidad de vida en la población de la región, por su trabajo en HIV-AIDS, El Salvador, en octubre de 2012.

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