¿Por qué insistir en el distanciamiento social para prevenir el COVID-19?

Después de que la paciente #31, infectada por el coronavirus COVID-19 en Corea del Sur visitara dos iglesias y un hospital en Daegu, a lo largo de dos semanas, los casos en ese país aumentaron a miles en cuestión de días.

El 6 de febrero, esta paciente estuvo en un accidente de tráfico pequeño en Daegu, por lo que visitó un hospital de medicina oriental. Mientras recibía atenciones, asistió a una iglesia el 9 y el 16 de febrero.

Los 15 médicos le recomendaron hacerse la prueba por coronavirus ya que presentaba fiebre alta; en su lugar, la mujer almorzó con una amiga en un hotel. Ella niega haber recibido la recomendación, pero el 17 fue a hacerse el examen a otro hospital y un día después fue confirmada como la paciente #31.

El número de pruebas positivas por COVID-19 en Corea del Sur, específicamente en los alrededores de las iglesias que la paciente #31 visitó y el hospital en que recibió atención por un accidente, llegó a ser el más alto fuera de China en la primera semana de marzo de 2020.

Distanciamiento social

En las redes sociales se van esparciendo publicaciones con fotografías e ilustraciones que motivan a la población a quedarse en casa. Estas se basan no en el pánico y la histeria, sino en una recomendación con base científica que los especialistas están difundiendo como #AplanaLaCurva.

Como menciona el Washington Post, esto es matemática pura y no tiene nada que ver con profecías: “la propagación se puede disminuir, dicen los profesionales de salud pública, si la gente practica el distanciamiento social al evitar los lugares públicos y limitando sus movilizaciones”.

Una persona realiza acciones como dar la mano, pagar por un refresco, empujar una carreta, abrir la puerta de un automóvil, agarrar un pasamanos, tocarse el rostro, estornudar o toser en las manos, u otras que no son interpretadas como peligrosas, pero que en el contexto de una pandemia sí lo son si las realiza una persona infectada en las interacciones del día a día.

Caso Honduras

Cuando el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo (Sinager) de Honduras, emitió la alerta roja por 14 días a partir de las 10:00 de la mañana del sábado 14 de marzo de 2020 por el alto riesgo de propagación comunitaria del COVID-19, incluyó la prohibición de realizar eventos con más de 50 personas.

Si se observa el ejemplo de la Paciente #31 en Corea del Sur, se deben tomar todas las previsiones necesarias frente a la posibilidad de que el contagio de COVID-19 entre personas infectadas y no infectadas se potencie por coincidir en el mismo lugar.

#AplanaLaCurva

La BBC publicó recientemente un artículo sobre qué es "aplanar la curva" y por qué es tan importante para retrasar y contener la propagación del COVID-19, en el que explica que “es una forma crucial de detener el desbordamiento de los servicios de salud y limitar el número de muertes en general”.

El artículo continúa:

Japón es un ejemplo de una "curva plana": el número de casos pasó de uno a más de 480 entre el 16 de enero y el 9 de marzo. En promedio, esto es casi nueve casos por día.

Italia, donde los casos explotaron (de tres el 31 de enero a más de 9,000 para el 9 de marzo), es un caso clásico de una "curva pronunciada". En promedio, ha tenido más de 230 casos por día, es decir, 25 veces más por día que Japón.

Esto impacta directamente en los servicios de salud: personas que asisten a los hospitales o centros pos síntomas sospechosos, personal médico sobrecargado, riesgos de contagio dentro de estas instalaciones para pacientes y personal de salud.

La experiencia en China, Corea del Sur, Italia e Irán -los países con más casos confirmados hasta la fecha- ha mostrado que la propagación sin control de un virus como el COVID-19 se da mientras otras situaciones que requieren los servicios médicos aparecen: partos, infartos, accidentes. Contener la propagación es fundamental.

“¿Qué deberíamos hacer? Aplastar la curva. Esto ya es una pandemia. No puede eliminarse. Pero lo que podemos hacer es reducir su impacto”, escribe Tomas Pueyo y añade:

“Si reducimos las infecciones tanto como podamos, nuestros sistemas sanitarios serán capaces de gestionar los casos mucho mejor, reduciendo la tasa de letalidad. Y si extendemos esto en el tiempo, llegaremos a un punto en el que la sociedad podrá ser vacunada, eliminando todo el riesgo a la vez. Así que nuestro objetivo no es eliminar los contagios por coronavirus, es posponerlos”.

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