¿Por qué se asesina a las mujeres en Honduras?

En Honduras, en promedio una mujer es asesinada cada 24 horas.

Honduras registró en la última década, según datos del Observatorio de la Violencia (OV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), cerca de cinco mil muertes violentas de mujeres en la última década y al menos 149 hasta mayo del año en curso.

Para conocer más sobre este creciente fenómeno que año tras año enluta a cientos de familias hondureñas, Presencia Universitaria consultó al abogado criminalista Gonzalo Sánchez sobre las posibles causas de estos hechos que de forma preliminar y sin la debida investigación muchas veces son atribuidos al involucramiento de las víctimas con el crimen organizado, el narcomenudeo o al ajuste de cuentas.

Ante este escenario, Sánchez, quien trabajó por 13 años en la Policía Nacional y dice conocer de cerca la situación, señaló que, en efecto, aunque también hay otros factores, muchos crímenes de mujeres se deben, en primer lugar, al involucramiento de algunas de ellas con miembros del crimen organizado y de estructuras criminales como las pandillas, llegando incluso a tener liderazgo dentro de las mismas.

“Ellas se involucran en algunos casos porque son obligadas, en otros casos porque tienen una relación sentimental con estas personas o porque tienen un interés pecuniario, por dinero, entonces como son pandillas o grupos organizados diferentes, se producen esas represalias.  Tal vez no han medido el peligro”, dijo.

Lo anterior, según el experto, da la pauta incluso de la forma en que se producen los asesinatos: “Los grupos organizados tienen su propio territorio donde operan y si otra estructura criminal intenta entrar a esa zona, la que gobierna los captura y los descuartiza, como ejemplo”, manifestó.

Tipificación de los delitos contra la vida

Sánchez indicó que "la pena por homicidio es de 15 a 20 años de reclusión, de 20 a 30 por parricidio, sin ninguna diferencia si el asesino u homicida es un hombre o una mujer, y de 30 y 40 años por femicidio, figura incorporada en el Código Penal en el 2013, que hace referencia a la muerte por razones de género, con odio y desprecio por su condición de mujer. En cuanto a esta última enfatizó que para su catalogación se deben tomar en cuenta varios elementos, incluyendo su relación con el victimario, por lo que “no todo crimen es femicidio”.

A pesar de la tipificación de los delitos contra la vida de la mujer en la legislación nacional, el jurista señaló que en pocos casos se llega a capturar y a juzgar a los hechores, ya que, al ser estos miembros de una estructura criminal, penetrar a las mismas es sumamente difícil para los entes de investigación y justicia, por lo que la mayoría de los casos quedan impunes.

Con base en su experiencia como sociólogo y en las características diferenciadas de los asesinatos de mujeres, en comparación con los hombres, Roberto Briceño discrepa de Sánchez, al considerar que estos están más bien relacionados con factores socioculturales y con la pérdida de valores.

“Los actos de violencia contra las mujeres se relacionan precisamente con la valoración de los roles y los estatus; el otro factor que influye en la incidencia de la violencia es la desinstitucionalización a partir del año 2009, desinstitucionalización que deriva en impunidad”, manifestó.

“Estas muertes están más bien relacionadas con el rol que en la cultura nuestra han de desempeñar las mujeres y con el estatus social que ocupan en la sociedad nuestra. Las explicaciones que dan los organismos encargados de registrar los crímenes y de verificar las causas son precisamente para no investigar, y el efecto que eso produce es altas tasas de impunidad, entre 90 y 96 por ciento”, lamentó.

Coincide con sus impresiones la también socióloga Hilda Caldera y la coordinadora del OV, Migdonia Ayestas, al exponer en diversas ocasiones que la violencia contra la mujer está determinada por una sociedad patriarcal, por lo que según ellas se debe comenzar por cambiar esos patrones.

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