¿Por qué se van?

Para Sierra, la migración en conglomeración se podría ver como una protesta social ante la falta de oportunidades.

Expertos de diferentes ramas de la ciencias sociales y económicas coinciden que los problemas estructurales (pobreza, falta de empleo, violencia, corrupción) y coyunturales (pandemia, huracanes y cambio climático) que sufre el país son los detonantes para que miles de hondureños decidan abandonar todo o lo poco que tienen en busca de mejores derroteros y condiciones de vida.

El 12 de octubre del año 2018 fue la primera fecha en que se registró el fenómeno de migración-conglomeración conocido como “caravanas de migrantes”, que lanzó un grito social y político. Este evento cambió el rostro de la migración que conocíamos y a la que estábamos acostumbrados en la región centroamericana, y las redes sociales jugaron un papel muy importante en la autoconvocatoria.

La última caravana de migrantes partió la semana anterior desde San Pedro Sula, Cortés, con aproximadamente 5,000 personas, y se encuentra a la fecha de publicación de esta nota en territorio guatemalteco, tras pasar varios retenes policiales y militares desde Honduras.

“Vamos con el corazón roto. En mi caso, dejo familia, se queda mi esposo y mis tres hijos", lamentó Jessenia Ramírez, de 36 años, “vamos buscando un mejor futuro, un trabajo para poder mandar unos centavos”, recoge Infobae.

El informe sobre la Percepción Ciudadana sobre Migración en Honduras 2019, elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) por medio del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) junto a Unidos por la Justicia, demuestra que las principal razón por la que los hondureños han migrado se debe a problemas económicos, el 80% de los encuestados indicaron que los ingresos debido a la precarización del empleo no permiten cubrir las necesidades de alimentación, salud, educación y vivienda.

Detonantes

Rolando Sierra, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Honduras) y coordinador de la Maestría de Ciencias Sociales, Estudios Urbanos y Migración, amplió que los diversos estudios, sondeos y encuestas aplicadas a hondureños indican que más del 40% están dispuestos a migrar.

“Llama la atención que el 56% de estudiantes de último año de educación secundaria de las ciudades más importantes del país quiera emigrar tras culminar sus estudios, esto porque no ven oportunidades sociolaborales ni posibilidades para seguir estudios superiores”, detalló Sierra.

El experto resalta que la migración es una situación latente en el imaginario hondureño como alternativa o salida frente a una serie de situaciones o factores como las condiciones del empleo, mejora del ingreso familiar, inestabilidad política, violencia, la falta de seguridad y la reunificación familiar.

Amplió que los estudios generados por la academia indican que las personas se van del país por los factores antes descritos y descarta que las caravanas sean estructuradas por el crimen organizado como lo quieren hacer ver algunos sectores que han llegado hasta el punto de criminalizarlas.

César Castillo, coordinador del Observatorio de Migraciones Internacionales de Honduras (OMIH), también asegura que los principales factores de migración son los problemas económicos, seguido del problema de violencia que sufre el país y que se agudiza en las ciudades grandes.

El investigador resalta que la corrupción es otro componente ligado a la migración, ya que la misma limita la inversión social y crea desesperanza en la población, por lo tanto, miles de hondureños toman la decisión de salir del país.

Otro de las determinantes, sobre todo en la zona rural, es el cambio climático, donde por la sequía o por mucha lluvia los agricultores pierden sus cultivos, ante esta crisis que se repite de manera anual, deciden migrar; ahora se le suman los problemas coyunturales como la pandemia y los huracanes, donde miles perdieron sus empleos y sus casas, por lo que la única esperanza que tienen es la migración, detalló el experto.

Falta de oportunidades

“La gente se va del país porque no existen oportunidades, las estadísticas del desempleo son alarmantes, y este año se agudizaron con la pandemia y los huracanes Iota y Eta donde se supone que producto de la COVID-19 se perdieron 500 mil puestos de empleo y por los fenómenos naturales otro medio millón, por lo tanto, tenemos un millón de nuevos desempleados”, lamentó Henry Rodríguez, jefe del Departamento de Economía de la UNAH.

El economista indicó que existen millones de hondureños conocidos en la estadística laboral como desempleados desalentados, quienes buscan trabajo y no lo encuentran perdiendo la confianza de colocarse en el mercado laboral nacional.

Según Rodríguez, estos desempleados desalentados son los que engrosan las caravanas, ya que emigrar para ellos es su última esperanza, por lo tanto, les importa muy poco los sufrimientos de la ruta migratoria.

Para el académico, el problema mayor es que la estructura productiva del país no crece al mismo dinamismo que demandan los puestos de trabajo de la población, “en Honduras nacen 500 personas diarias, cerca de 180 mil al año y los puestos que se generan cada año no llegan ni a 50 mil, por lo anterior, existe un desfase entre el crecimiento vegetativo y los puestos de trabajo que genera la estructura económica”, planteó.

“Lastimosamente, el mejor producto de exportación que tenemos nosotros es el hondureño que sufre, el que no encuentra oportunidades y se tiene que ir, son los que envían las remesas y mantienen la estabilidad macroeconómica en el tipo de cambio y que mantienen las reservas internacionales, pero es injusto ver esas caravanas”, subrayó Rodríguez.

Desplazamiento forzado

Para Marco Tinoco, sociólogo y catedrático de la Máxima Casa de Estudios, los hondureños que conforman la caravana de migrantes no se van por decisión personal, sino que huyen ante la falta de oportunidades de trabajo, porque el modelo económico genera pocos puestos de empleos y los que genera, no son bien remunerados.

También le atribuye esta salida en conglomerado a un desplazamiento forzado producto a la violencia, ya que existen sectores y territorios atrapados por las maras, pandillas y crimen organizado.

Al finalizar, Tinoco indicó que con la salida de Donald Trump del poder desaparecerá la retórica antiinmigrante, pero se ocupa más que eso para que cambien las medidas migratorias de Estados Unidos.

A estos factores se le podrían  sumar muchos más, pero en síntesis, muestran en blanco y negro el porqué de la salida en masa de la población económicamente activa, quienes no se van por placer o en busca de aventura, se van porque en su país no encuentran las oportunidades vislumbradas para ellos y sus familias.

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