Presentan investigaciones sobre el período pre y post independentista de Centroamérica

En el marco de la conmemoración del Bicentenario de Independencia centroamericana por parte de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), estudiantes de último año de la Carrera Historia presentaron los resultados de dos investigaciones sobre el período pre y posindependentista.

Según lo expuesto por Rosa Mélida Velásquez, coordinadora de la carrera, los estudios fueron desarrollados en la asignatura Taller Historia de Honduras, año 2020, con la asesoría del doctor en Historia contemporánea, Rolando Canizales, quien con base en las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse debido a la actual pandemia, resaltó la necesidad de digitalizar los documentos históricos y archivos existentes para poder acceder a ellos en futuros proyectos.

“Los talleres son una fuente significativa de aportes a la historiografía nacional, interpretación y explicación de los procesos históricos”, acotó Carlos Gallardo, también docente del Departamento de Historia de la UNAH.

Ayuntamiento de Tegucigalpa

La investigación “Prácticas políticas en el ayuntamiento de Tegucigalpa durante la anexión a México (1821-1824)”, a cargo de los universitarios Ninoska Hernández Alonzo, Tin Chin Lau, José David Cáceres y Yaser Fuentes, partió de tres elementos principales: los factores políticos que convergían en el ayuntamiento, sus mecanismos de elección y toma de decisiones y el margen de influencia de la política centroamericana en el período. 

Al respecto, los jóvenes investigadores indicaron que se trata de un balance historiográfico sobre los cabildos y ayuntamientos en la provincia de Honduras en los años subsiguientes a la independencia de España, a partir de múltiples miradas, desde la historiografía liberal, positivista, marxista, hasta las tendencias más recientes.

Los hallazgos revelan que durante el período analizado las principales prácticas políticas del ayuntamiento se vieron profundamente modificadas por las disposiciones de las Cortes de Cádiz, que al fundar otros ayuntamientos aledaños al de Tegucigalpa, abrieron la posibilidad de que nuevos actores sociales participaran y por lo tanto se descentralizara el poder político en la región.

De igual manera el separatismo de la Provincia de El Salvador y su esfuerzo por unirse con el ayuntamiento de Tegucigalpa frente a las redes clientelares establecidas entre ayuntamientos y provincias, lo que determinó de cierto modo las relaciones políticas y diplomáticas o redes de poder político y económico entre provincias, figurando las familias de Fernández Vigil y Josefa Cocaña, Jacinto Herrera y Paula Díaz, Juan Miguel Lastrini y María Margarita Lozano, Eusebio Morazán y Guadalupe Quezada, en el marco de la avanzada hegemónica del imperio mexicano. La transición de la independencia a la Federación también significó un punto de inflexión que provocó tensiones entre la soberanía municipal y el ideal de la soberanía nacional.

Organización de las milicias

Mientras tanto lo relacionado con la organización de las milicias como organización armada que presta servicio como fuerza de reserva, para mantener el orden público o luchas por una causa política determinada, fue abordado por los estudiantes Ana Hernández Licona, Fernando García, Marlen Salgado, Bryan Bueso y Gabriel Cálix, a través del estudio denominado “Élites y pensamiento político: la organización de milicias en Tegucigalpa y Comayagua 1812-1823”, con especial énfasis en las milicias nacionales, republicanas, disciplinadas, urbanas, locales, provinciales y de ciudadanos con armas y para las cuales incluso existió un reglamento, el de las compañías fijas de Omoa y el Golfo de Trujillo, además del Estatuto de Bayona, también mencionado por varios historiadores contemporáneos.

Las Cortes de Cádiz (1810-1814) establecían que en cada provincia debía haber cuerpos de milicias nacionales integrados por habitantes de cada una de ellas, con proporción a su población y circunstancias. Dicho servicio no sería continuo sino que tendría lugar cuando las circunstancias lo requirieran. De ser necesario, el rey podía disponer de dicha fuerza dentro de la respectiva provincia.

Los investigadores señalaron que las milicias no tuvieron una ruptura con el orden colonial, sino una evolución en la medida en que se iban presentando problemas y necesidades tanto internas como externas. De igual manera, en la provincia de Honduras, previo a la independencia, las élites constituían una estructura fundamental en la configuración de los procesos políticos, económicos y sociales.

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