Presentan proyecto para implementar un programa de conservación del templo Rosalila, en Copán

A tres décadas de su descubrimiento, el templo se encuentra en un estado de conservación muy precario, sufriendo deterioros significativos.

En una jornada más de los webinarios de antropología en Honduras, se llevó a cabo la presentación de las investigaciones en el templo Rosalila, Acrópolis de Copán, a cargo del arqueólogo Ricardo Agurcia, quien se enfocó en la conservación actual de ese valioso monumento e informó sobre una iniciativa para su conservación.

Agurcia dedicó su ponencia al arqueólogo Santos Vito Veliz, que recientemente falleció producto del COVID-19 y a quien considera uno de los grandes pioneros de la arqueología hondureña y de la arqueoastronomía, pues fue uno de los fundadores del Centro de Arqueoastronomía en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Recordó que las excavaciones con túneles que se llevaron a cabo en 1989 en el templo 16 descubrieron en su interior a Rosalila y Oropéndola, el primer edificio con más del 90% de conservación y el segundo con 75%. El templo Rosalila, según informó el arqueólogo, fue construido alrededor del año 500 d. C. muy probablemente por el cuarto gobernante de la dinastía maya.

Conservación precaria

Agurcia comentó que el año pasado se dio a conocer una noticia por parte del gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, quien anunció que enterrarían nuevamente el templo maya Rosalila, lo cual sorprendió al arqueólogo.

"Eso me pareció una reacción un poco impulsiva, lo que me obligó a tomar cartas en el asunto para pensar en serio sobre la situación del templo de Rosalila, que tuve el privilegio de descubrir hace 30 años, y ver qué podíamos hacer con relación a este monumento", indicó Agurcia, pues de acuerdo con él, Rosalila constituye el edificio más representativo del arte y la arquitectura de Copán, y a la vez  se ha convertido en un ícono del patrimonio cultural de Honduras.

A tres décadas de su descubrimiento, el templo se encuentra en un estado de conservación muy precario, sufriendo deterioros significativos debido al crecimiento de microorganismos sobre su superficie (algas, líquenes y otros), filtraciones de agua, crecimiento de raíces, plagas biológicas y movimientos estructurales, ocasionando grietas que podrían llevar a desprendimientos grandes de la fachada del edificio, así como de piezas y superficies estucadas.

Proyecto

En consecuencia, para el arqueólogo se hizo indispensable desarrollar una iniciativa que permita planificar e implementar un programa de conservación que debe apoyarse en un proceso de documentación actualizada y un estudio de investigación científica.

En ese sentido se lleva a cabo un proyecto de la Asociación Copán, que cuenta con el apoyo técnico de numerosas instituciones nacionales y extranjeras, entre ellas el Instituto Hondureño de Antropología e Historia, la UNAH, la Copán Maya Foundation, el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y las universidades de Harvard, Nebraska y Houston.

Etapas

La primera etapa del referido proyecto consiste en la limpieza y consolidación inicial del edificio, por lo que se procederá a realizar una limpieza mecánica de los 260 metros cuadrados de superficie externa y, además de controlar los contaminantes biológicos, se llevarán a cabo las intervenciones de consolidación en áreas que están en mayor peligro de desprendimiento.

En la segunda etapa se recolectarán y sistematizarán registros anteriores y se procederá al escaneo del edificio, el cual consistirá en el mapeo del mismo mediante el uso de equipos de escáner láser tridimensional para documentar en detalle las fachadas y los cuartos internos. El procesamiento y sistematización de los datos generados por este mapeo permitirá la creación de una base de datos y la construcción de un modelo tridimensional del edificio que será uno de los insumos principales para las siguientes etapas del proyecto.

La tercera etapa sería un programa de conservación para el Rosalila, y en los planes esperaban tenerlo listo este año, pero debido a la pandemia no se ha podido continuar con el proyecto, por lo que esperan que en enero del próximo año puedan reanudar este trabajo para llegar a la etapa cuatro, que consistirá en la implementación inicial del programa de conservación y a partir del programa definido en la tercera etapa se procederá a intervenir tanto el edificio como los túneles que lo rodean.

“Nuestra esperanza es que ya teniendo este programa de conservación podemos evitar enterrar la mayor parte del edificio, y solo se enterrarían aquellas áreas que verdaderamente tuvieran necesidad”, expresó el arqueólogo.

Por último, el veterano en esta área aconsejó a los futuros profesionales de esta ciencia a que la arqueología del país sea por y para los hondureños, y recomendó tener cuidado con los investigadores extranjeros, ya que aunque existen profesionales internacionales muy buenos, hay algunos que abusan en su intervención e incluso interceden en la política del país, así como los políticos autóctonos, quienes no velan por los intereses de la ciencia.

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