Proponen redefinir la función social de las universidades e institucionalizar la Responsabilidad Social Universitaria (RSU)

A través de la ponencia denominada “La responsabilidad social en la educación superior salvadoreña, una propuesta abierta a la reflexión y el debate para la transformación de los procesos de formación universitaria”, la docente de la Universidad de El Salvador (UES), Lourdes Elizabeth Prudencio, propuso en el marco del IX Congreso Universitario Centroamericano con sede en Honduras, redefinir la función social de las universidades con su entorno e institucionalizar la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) como un nuevo paradigma de gestión obligada a responder el llamado de los demás como pago a una deuda social permanente, que además las obliga a reflexionar y poner en tela de juicio su papel y el de la ciencia.

“Lo que estoy planteando es que se incorpore al funcionamiento de las universidades salvadoreñas la responsabilidad social como política de gestión y eje transversal en todas las actividades, que permita reorientar la función central de esta, centrada actualmente en una extensión hacia adentro, por otras más vinculadas a las necesidades del entorno social y económica, y más enfocada a la colaboración con los sectores sociales y productivos del país”, detalló.

Entre los ejes de acción de la propuesta se plantea establecer alianzas territoriales con los diferentes actores y sectores de la sociedad, planificar la mejora de los impactos negativos, evaluar la pertinencia de las carreras universitarias que se ofrecen, a partir del diagnóstico de las necesidades y problemas de país, concertar los planes curriculares con los actores externos, promotores de cambios, egresados y graduados, y actualizar los currículos a fin de alinearlos con el contexto regional, nacional e internacional.

Lo anterior en vista de que el modelo educativo actual de dicho país se basa en tres pilares fundamentales: docencia, investigación y extensión o vinculación, pero cada uno trabaja de manera desarticulada y en consecuencia, su impacto social en la construcción de esa sociedad anhelada es poco.

Durante su participación, la conferencista con más de 20 años de trayectoria docente y administrativa en la UES, planteó además como principales desafíos de la educación superior, la formación integral, la calidad académica con estándares mundiales, incorporación de nuevos escenarios tecnológicos en su quehacer institucional, redefinición de los saberes conforme lo establece su misión esencial de contribuir a la formación de profesionales competentes y comprometidos con el desarrollo sostenible y hacer avanzar la comprensión de la problemática social.

En cuanto al contexto nacional, indicó que El Salvador cuenta con 41 instituciones de educación superior, 24 universidades, 17 institutos, 200,000 estudiantes y una planta docente de 10,700 académicos, y el abordaje de dichos desafíos se contempla tanto en la Constitución de la República como en la Ley de Educación Superior Salvadoreña.

Por su parte Ivania Padilla, titular de la Dirección de Vinculación Universidad-Sociedad (DVUS) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y coordinadora de la mesa de trabajo número 6 del IX Congreso Universitario Centroamericano: Integración de las funciones sustantivas de la universidad y la relación universidad-sociedad-estado, en la cual se desarrolló la ponencia de Prudencio, indicó que en la actualidad se trabaja en un programa de siete objetivos estratégicos y parte de este evento regional es actualizarlos y determinar el trabajo conjunto que integre a las 24 universidades que conforman el CSUCA para poderle hacer frente a los desafíos no solo de la pandemia, sino de la educación superior de la región y el mundo.

“Nosotros como universidades centroamericanas, a través de las direcciones de vinculación y extensión, tenemos el compromiso de integrar curricularmente nuestra función, para poder incidir en la formación integral de estudiantes con perspectiva frente a la situación que se está viviendo en nuestros países, una situación atravesada por las injusticias y la desigualdad, lo cual limita muchísimo la creación de capacidades”, dijo.

“El trabajo de la universidad es vincularse en un diálogo abierto, fecundo, democrático, horizontal con la sociedad para poder asumir este papel histórico que le toca, en el cual el pensamiento y la ciencia deben estar al servicio del pueblo”, continuó.

“Como eje de resignificación de las relaciones universidad-sociedad-estado esperamos generar propuestas acerca de cómo resignificar en nuestro tiempo esos vínculos, con una transformación tanto afuera como hacia adentro de las instituciones universitarias, en conjunto con los diferentes actores, a fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la población”, acotó.

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