¿Qué roca utilizaron los mayas para esculpir sus estelas y qué representaban las cuevas en su cosmovisión?

Las Ruinas de Copán fueron declaradas patrimonio arqueológico de la humanidad.

En el programa Rutas Históricas de Honduras, el historiador Arnulfo Ramírez de la Costa, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desarrolló el tema “Las canteras y cuevas de los Mayas de Copán” junto a Ramón Rivera, coordinador de la Maestría en Historia.

En el desarrollo del tema, los historiadores partieron por mostrar los lugares donde los mayas sacaban las piedras para construir sus edificios, escalinatas, campos de pelota, templos y estelas; roca llamada Toba volcánica, sacada de las canteras que se encuentran en las montañas de Copán, donde en un trabajo de investigación de los expositores se descubrió que las mismas eran rodadas para luego ser trasladadas y pulidas en el lugar de construcción.

Rivera indicó que la Toba era la roca preferida por los mayas ya que al mojarlas era fácil de tallar y esculpir, por lo tanto, las mismas fueron utilizadas en la construcción de estelas y edificaciones, en esas rocas se podían hacer detalles de decoración que en otras era imposible. No obstante, este tipo de roca volcánica al ser fácil de manipular con agua es vulnerable a ser erosionada por la lluvia.

Ramírez de la Costa subrayó que esta vulnerabilidad a los embates meteorológicos de la piedra de toba fue conocido por los Mayas quienes para conservar sus construcciones, las repellaron, acción que favoreció para que se conserven hasta hoy.

En cuanto a las cuevas de los mayas, los historiadores enfatizaron en entender la cosmovisión de los mayas sobre  el Xibalbá o Xib'alb'a (inframundo) que en Quiché significa “lugar oculto”,  es el mundo subterráneo regido por las divinidades de la enfermedad y de la muerte: Hun-Camé y Vucub-Camé.

Los historiadores detallaron que tanto el murciélago como el búho eran animales sagrados en la cultura maya y estos animales vivían en las cuevas “para ellos eran muy importantes estos animales ya que también su cosmovisión era que los dioses vivían en las cuevas, desde ahí, las deidades creaban la lluvia, los truenos, el maíz…”, citó Ramírez de la Costa. “Las cuevas también eran sagradas porque representaban la entrada al inframundo”, resaltó el historiador.

Por esta razón, grupos de expedición de la UNAH dirigidos por los dos expositores exploran de manera continua diferentes cuevas o cavernas, donde la mayoría de las mismas tienen que ver ya sea con ritos de fertilidad enfatizando la relación entre el inframundo y las deidades asociadas con la lluvia y la agricultura, tal es el caso de la cueva Gordón (llamada así en alusión a George Byron Gordón, arqueólogo norteamericano que llegó a Copán en 1893).

En 1886 y 1887 Gordón, del Museo de Peabody de la Universidad de Harvard, exploró dicha cueva y descubrió cientos de entierros, mismos que se dieron en el período 900-600 a.C.

Según un artículo publicado en Kazou Aoyama, citado por los expositores, el análisis de los huesos también dio como resultado que más de las dos terceras partes (46) de los 68 individuos eran jóvenes, siendo 24 de ellos, menores de un año. También se descubrió que los cuerpos de los adultos fueron incinerados pero no los de los niños menores de 6 años de edad. “con esto agilizanban el paso de sus muertos hacia las deidades, ello no significa que fueron sacrificados en el lugar”, resalta Ramírez de la Costa.

Rivera subrayó que los datos de microhuellas de uso sugieren que los referidos artefactos de obsidiana, encontrados en cuevas de Copán, fueron utilizados para sacrificios de animales pequeños, abundantes en el registro arqueológico del lugar, y en ritos de autosacrificio.

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