Reino Unido cambió su política sanitaria luego de conocer investigación publicada por el Imperial College of London, el 16 de marzo de 2020

Dos meses después de la publicación de la investigación “El impacto de intervenciones no farmacéuticas (NPI, por sus siglas en inglés) para reducir la mortalidad de COVID-19 y la demanda en cuidados médicos”, ponen en perspectiva los resultados de este tiempo y qué decisiones se pueden tomar. 

Las determinaciones de esta investigación, publicada por el Imperial College of London el 16 de marzo de 2020, constataron que, si no se adoptaban medidas de supresión o de distanciamiento social en toda la población, colapsarían los sistemas sanitarios y la cantidad de muertos sobrepasaría los 500,000, en el contexto de Gran Bretaña y Estados Unidos.

 Impacto en Gran Bretaña

Para atravesar la pandemia del SARS-CoV-2, Gran Bretaña había adoptado en sus inicios una postura pasiva y de inactividad, basándose en que si las personas se enfermaban se adquiriría una inmunidad masiva. Al publicarse los resultados del Imperial College of London, las determinaciones de esta investigación tuvieron un gran impacto en las decisiones y posturas de varios tomadores de decisiones frente al COVID-19.

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, cambió su visión de la pandemia, destinando 385,000 millones en préstamos para las empresas y grupos en riesgo, así como estableciendo el distanciamiento social radical en la población.

El 23 de marzo de 2020, Johnson, mediante una cadena nacional, dio algunas directrices a la población sobre los límites a tener en cuenta en aglomeraciones y reuniones. La cuarenta oficialmente comenzó el 24 de marzo de 2020.

“Lo que debemos hacer es detener la propagación de la enfermedad de casa a casa”, expresó el primer ministro en su comparecencia ese día.

Tiempo después, y con las alternativas de supresión aun en marcha, algunos países han decidido levantar gradualmente algunas intervenciones no farmacéuticas (aislamiento de casos en la casa, cuarentena voluntaria, distanciamiento social de los mayores de 70 años, distanciamiento social de toda la población o el cierre de escuelas y universidades) lo que, según expertos, podría resultar en un brote mayor de contagios.

El doctor Marco Tulio Medina, investigador y exdecano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH, en el contexto nacional recomendó mantener las actuales medidas de cuarentena hasta finales de mayo, y en el mes de julio revaluar en función de la curva epidemiológica, considerando el distanciamiento social una medida apropiada.

“Si no hubiéramos seguido estas instrucciones en el caso particular de Honduras, hubiéramos tenido una epidemia de proporciones bastante graves con saturación absoluta de los sistemas de salud”, expresó Medina. 

Para el académico se deben establecer las medidas de bioseguridad en los lugares de trabajo, evitar los lugares con pobre ventilación, donde haya aglomeración o que no se respete el distanciamiento, de tal manera que se deben continuar haciendo pruebas de detección ya sea en PCR o serológicas, manteniendo la vigilancia y evitando que se tenga un rebrote.

Distanciamiento social selectivo

El doctor Salvador Díaz, médico salubrista del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM), expresó que el distanciamiento social sí ha funcionado, dadas las características de transmisibilidad que presenta el virus, permitiendo que el sistema sanitario tenga tiempo de respirar, el problema de esta medida son las repercusiones que se van a comenzar a sentir en las economías menos favorecidas.

La pregunta que muchos se hacen es hasta cuándo seguirán las medidas de aislamiento social en el país, por lo que contestó: “Es una respuesta bien complicada, porque no es solo ver la parte médica, aquí tenemos que ver la parte económica, lo que está sucediendo al interior de los hogares hondureños, hay pérdidas de empleo, no hay capacidad para llevar los alimentos a la mesa”.

Díaz propuso un distanciamiento social selectivo, donde los sectores más vulnerables de la población ante el COVID-19 continúen en una especie de distanciamiento social selectivo y en teoría, los que son menos vulnerables retomen los procesos económicos en el país bajo medidas estrictas de bioseguridad, vigilancia, pruebas y seguimiento, condiciones establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIL).

Datos de la investigación del Imperial College of London

Cabe destacar que los expertos Neil M. Ferguson, Daniel Laydon, Gemma Nedjati-Gilani, Natsuko Imai, Kylie Ainslie, Marc Baguelin, Sangeeta Bhatia, Adhiratha Boonyasiri, Zulma Cucunubá, Gina Cuomo-Dannenburg, Amy Dighe, Ilaria Dorigatti, Han Fu, Katy Gaythorpe, Will Green, Arran Hamlet, Wes Hinsley, Lucy C. Okell, Sabine van Elsland, Hayley Thompson, Robert Verity, Erik Volz, Haowei Wang, Yuanrong Wang, Patrick GT Walker, Caroline Walters, Peter Winskill, Charles Whittaker, Christl A Donnelly, Steven Riley y Azra C Ghani, llevaron a cabo esta investigación en representación del Centro de Colaboración para Modelos de Enfermedades Infecciosas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Global de Análisis de Enfermedades Infecciosas, el Colegio Imperial de Londres y el Instituto para Enfermedades y Análisis de Emergencia Abdul Latif.

Para controlar el número de contagios, la investigación propuso dos alternativas basadas en intervenciones no farmacéuticas (NPI): la supresión y la mitigación. La supresión busca reducir la reproducción en contagios o el estimado en número de casos secundarios que cada caso genera eliminando la transmisión humano a humano y la mitigación busca utilizar las intervenciones no farmacéuticas, no para interrumpir plenamente la transmisión, pero para reducir el impacto de la pandemia en la salud de la población.

Dicha investigación determinó que la supresión es la mejor estrategia por adoptar, mediante la combinación de cuatro intervenciones: el distanciamiento social de toda la población, el aislamiento de caso, la cuarentena en casa y el cierre de universidades y escuelas. Para evitar futuros nuevos brotes, las intervenciones tendrán que mantenerse hasta que se tenga una vacuna, lo que será una espera de 18 meses o más para alcanzar una inmunización masiva.

Según los datos, solo el distanciamiento social se debe mantener 2/3 del tiempo hasta que una vacuna esté disponible, sin embargo, cabe reconocer los profundos esfuerzos económicos y sociales para mantener esta estrategia. La aplicación del tipo de intervención y la duración de esta dependerá en gran escala de cada país y comunidad, y cómo la gente responderá inicialmente a ella.

Desarrollo de la investigación

Para el desarrollo de la investigación, se ejecutó una microsimulación en base a dos países: Gran Bretaña y Estados Unidos. Se consideró el impacto de cinco distintos escenarios de NPI, ya sea individualmente o implementadas unas con otras. El modelo utilizado reprodujo el efecto de cada una de las intervenciones basado en estudios epidemiológicos previos. Dos de las intervenciones: aislamiento de caso y cuarentena en casa de manera voluntaria, fueron puestas en acción por síntomas recurrentes, implementadas al día siguiente.

Para examinar las estrategias de mitigación, se asumió que estarían implementadas por 3 meses, junto al distanciamiento social para los que tienen más de 70 años. Para las estrategias de supresión se asumió su implementación por más de cinco meses.

Se modificó una simulación individual desarrollada en base a la pandemia de la influenza para explorar escenarios para COVID-19. En la simulación, contacto con otros individuos en la población se realizan desde la casa, en la escuela, en el lugar de trabajo y en el resto de la comunidad. Censos de datos fueron utilizados para definir la edad y el rango de distribución de las casas.

Información en el tamaño promedio de los salones de clase fueron usados parar generar poblaciones sintéticas de escuelas distribuidas proporcionalmente a la densidad poblacional local. Datos sobre la distribución de espacios en el trabajo fueron utilizados para ubicar lugares de trabajo apropiadamente de un lado a otro de la comunidad. Los individuos fueron asignados en cada una de estas ubicaciones al comienzo de la simulación.

Se descubrió que los eventos de transmisión ocurren a través de contactos entre individuos infectados y susceptibles, ya sea en la casa, en el lugar de trabajo, en la escuela o aleatoriamente en cualquier lugar de la comunidad, este dependiendo de la distancia espacial entre la gente. 1/3 de las transmisiones ocurriendo en la casa, 1/3 en las escuelas y lugares de trabajo y el tercio restante dispersamente en la comunidad, los contagios aumentando exponencialmente.

Se consideró un período de incubación de 5.1 días, iniciando la infección 12 horas antes de los primeros síntomas para los que son sintomáticos y 4.6 días después de infección para los que tienen un tiempo generacional de perfil asintomático de 6.5 días, contando en que los sintomáticos son 50% más infecciosos que los asintomáticos. Recuperándose de la infección, se espera que los individuos serán inmunes a una reinfección a corto plazo, siendo poco probable volverse a enfermar de COVID-19 en una misma temporada.

Para mayor información, puede descargar la investigación haciendo clic en este enlace: https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf

 

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