Revistas depredadoras: un negocio fraudulento

Hoy en día, la investigación científica juega un papel muy importante en la academia siendo esta también un rol indispensable en la actividad del docente. Las universidades requieren de resultados de investigación para su clasificación en los rankings mundiales. Publicar los resultados obtenidos de las investigaciones es el objetivo final de los investigadores, por supuesto, haciéndolo en revistas de alto impacto e indizadas en bases de datos importantes como Scopus, WoS, JCR, entre otros.

Algunas revistas tienen un costo de publicación luego de asegurarse de la calidad de los manuscritos. Sin embargo, muchas de ellas se aprovechan de los investigadores y solicitan manuscritos por los que cobran sin proporcionar los servicios editoriales y procedimientos de calidad, como es la revisión por pares o tiempos de revisión muy cortos. A esto le denominan: revistas depredadoras.

Estas revistas se pueden considerar fraudulentas ya que, por un lado, no llevan a cabo una revisión científica y, por otro, su finalidad no es la difusión del contenido científico, sino recaudar dinero.

Las revistas depredadoras las podemos identificar de la siguiente manera:

  1. Se dirigen a los investigadores a través de correos masivos tipo spam. Sus servidores suelen estar en India, Nigeria, Irán, Turquía, Malasia y Pakistán.
  2. Usan inadecuada o fraudulentamente el ISSN.
  3. Los sitios web son de muy baja calidad, aunque son capaces de imitar mejor el diseño visual de los sitios de las verdaderas revistas académicas. 
  4. No proporcionan información sobre su cuerpo editorial ni páginas con instrucciones para autores.
  5. Es característico que anuncien índices de impacto sin enlazar a la fuente, u organismos académico-científicos que no existen.
  6. Mencionan repertorios o bases de datos de los que supuestamente forman parte, que, o bien no es cierto que formen parte, o bien son inventados.
  7. No aplican evaluación externa de tipo peer review a los trabajos que publican.
  8. En ocasiones ocultan la información sobre los APC (Article Processing Charge, por sus siglas en inglés). La APC es la tarifa que a veces se cobra a los autores de publicaciones científicas para que su trabajo esté disponible en acceso abierto.

Es importante reconocer a tiempo este tipo de revistas y así evitar caer en este negocio fraudulento.

¿Cómo reconocemos este tipo de revistas?

Debemos buscar si el nombre de estas revistas se encuentra en los repertorios, directorios y bases de datos bibliográficas más utilizadas en el mundo académico. Esta lista de comprobación puede ser la siguiente:

  1. MIAR (Matriz de Información para el Análisis de Revistas).
  2. DOAJ (Directorio de revistas académicas en acceso abierto, por sus siglas en inglés).
  3. ERIH Plus (Índice Europeo de referencia para las humanidades y ciencias sociales, por sus siglas en inglés).
  4. Dialnet
  5. Scopus Sources
  6. Master Journal List (WoS).

También existen otros recursos que nos pueden ayudar a detectar si estamos cayendo en este tipo de revistas. Por ejemplo, documentos elaborados por organismos que fomentan la integridad en la investigación como la World Association of Medical Editors (WAME), el Committee on Publication Ethics (COPE) o el Council of Science Editors (CSE).

La calidad de las publicaciones es muy importante, no podemos mal situar un buen artículo científico ya que no tendremos visualización internacional ni citaciones. Asegurémonos que nuestros resultados de investigación no sean publicados en este tipo de "revistas depredadoras".

Para más información, pueden consultar en la Dirección de Investigación Científica, Humanística y Tecnológica (Diciht).

 

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